Claves de los Vinos de Pago

Según la norma, introducida en 2003, la nomenclatura ‘Pago’ se refiere a “un paraje rural con características edáficas [de suelo] y de microclima propias que lo diferencian y distinguen de su entorno.

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Hace dieciséis años, la legislación española introdujo una nueva calificación para destacar la elaboración de vinos únicos y diferenciados. Se le conoce como Denominación de Pago.

Según la norma, introducida en 2003, la nomenclatura ‘Pago’ se refiere a “un paraje rural con características edáficas [de suelo] y de microclima propias que lo diferencian y distinguen de su entorno, y donde se obtienen vinos con rasgos y cualidades singulares. Además, la producción de la uva, la elaboración del vino y el embotellado deben realizarse dentro del pago, siguiendo estrictamente las normas de producción reguladas”.

¿Dónde quedan las célebres denominaciones de origen a las que el sistema español nos ha acostumbrado durante décadas, como Rioja y Ribera del Duero, por ejemplo?

Continúan, pero son diferentes. Esas denominaciones de Origen o de Origen Calificada, como Rioja, Ribera del Duero, Jerez, Cava, Rueda, Penedès, Rías Baixas, Priorato y muchas otras, se refieren a toda una región. En cambio, la Denominación de Pago alude exclusivamente a un distrito específico.

¿Puede haber un Vino de Pago dentro de una denominación de origen tradicional? Si, pero cada una se guía por sus propias condiciones legales.

Cuando se puso en vigencia la ley, las primeras solicitudes provinieron de áreas vitivinícolas que buscaban poner en evidencia la elaboración de vinos excepcionales en algunas de sus pequeñas parcelas. Por esa razón, los Vinos de Pago, en su mayoría, se han concentrado en Castilla-La Mancha, Aragón, Castilla y León, Navarra y Valencia.

La ley no acoge dentro de la Denominación de Pago a regiones como Rioja, Ribera del Duero, Priorato o Toro. Esto quiere decir que grandes vinos de esas zonas, como Vega Sicilia y Pingus en Ribera del Duero, L’Ermita en Priorato, y Cirsión en Rioja no son Vinos de Pago. Tampoco Macharnudo, en Jerez, que lleva haciendo vinos desde hace tres mil años.

¿Cómo distinguir, entonces, a un Vino de Pago?

Ante todo, fijarse en la etiqueta, donde se imprime claramente la expresión Vino de Pago Denominación de Origen Protegida.

O puede recurrir a la siguiente lista oficial donde figuran las 17 denominaciones autorizadas:

-Campo de la Guardia y Dominio de Valdepusa, en Toledo

-Casa del Blanco, Dehesa del Carrizales y Pago Florentino, en Ciudad Real

-Finca Élez y Pago Guijoso, en Albacete

-Pago de Arínzano, Pago de Otazu, Prado de Irache, Pago Finca Bolandín y Pago de Cirsus, en Navarra

-Pago de Aylés, en Zaragoza

-Pago de Calzadilla, en Cuenca

-Finca El Terrerazo, Pago Chozas Carrascal, Pago Vera de Estenas y Los Balagueses, en Valencia

No confundirse con el grupo Grandes Pagos de España, una asociación privada de 29 productores de vinos, cuya principal misión es promover y difundir los vinos de pago, pero agrupa tanto a vinos de pago como otros que no lo son.

Hay casos en los que el nombre ‘Pago’ forma parte de una marca, como Pago de Carrovejas. Esto obedece a que dicha marca se registró con anterioridad a la entrada en vigor de la ley que regula los Vinos de Pago.

¿Y cómo saber cuál es el mejor? Yo sugeriría probar y probar hasta llegar al elegido final. El paladar nunca falla. O recurrir a valoraciones internacionales como las de Guía Peñín, Wine Spectator o revista Decanter. Pero es clave recordar que los Vinos de Pago son los viñedos específicos mejor calificados de la península ibérica.

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Hugo Sabogal

Gastronomía

Claves de los Vinos de Pago

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