El paraíso de los faraones

De áridas arenas del desierto surcadas por la fertilidad que brota del río más largo del mundo, emergen los mágicos secretos de la cuna de la civilización más enigmática de la humanidad, develando a sus visitantes la realidad histórica de sus monumentales dinastías.

En el lugar donde se encuentran occidente, oriente y el norte de África la vida surge entre la aridez de la extensión del desierto más grande del mundo, el Sahara, para ser el destino apasionante de toda la humanidad, que en la antigüedad grandes imperios ocuparon en busca de tesoros, cultura, sabiduría y poder. Hoy Egipto es prácticamente invadida por legiones de miles de viajeros provenientes de los cuatro puntos cardinales, que llegan a esta nación para conectarse con su tradición, aventura, riqueza histórica y modernidad. Un espacio donde accederán a ruinas milenarias y que ahora se muestra como una mezcla entre el gran poderío de los faraones y los consumados imperios de Asia y Europa.

Egipto, una nación de religión musulmana en su mayoría, deja un mínimo para otros credos como el católico, que trata con firmeza de redondear un 2%. Pero el pueblo egipcio, a pesar de sus firmes tradiciones, es considerado de carácter liberal, amigable, abierto, hospitalario, muy alegre con el viajero que llega hasta sus tierras para dar cuenta de su historia. Su lengua oficial es el árabe, pero en las zonas turísticas los idiomas más comunes son el inglés, francés y español, lo que permite al visitante interactuar con sus nacionales y vivir la experiencia de negociar un sinnúmero de souvenires que pueden adquirirse en dólares, euros o su moneda local, la libra egipcia. Social y culturalmente los egipcios sostienen un nivel de vida medio-bajo, porque las riquezas y las comodidades están en manos de muy pocos.

En este territorio confluye una gran diversidad de sabores expresados en una exquisita gastronomía que combina ingredientes y tradiciones culinarias mediterráneas, africanas y árabes en los platos que se ofrecen. Los egipcios consumen variadas carnes de res, cordero, pavo, pato, pichón, pollo, pescado, muchas verduras y deliciosas salsas preparadas con la fina condimentación que proveen las especias locales.

Su capital, El Cairo, es una gran metrópoli que se erige a orillas del Nilo, donde los visitantes no se sienten extraños ni solos, pues están rodeados por unos 28 millones de personas con las que pueden disfrutar de un viaje a través de la historia de la humanidad. En la ciudad hay claras huellas del paso de las grandes dinastías egipcias comandadas por famosos faraones y otros tantos imperios de Europa y Asia occidental que invadieron estas tierras durante décadas. Los guías, considerados los mejor preparados del mundo, hablan paso a paso de su historia, de la capital polvorienta revestida por la arenisca proveniente del desierto. Allí se puede pasar de edificaciones modernas a callejones de barrios populares; de las más avanzadas construcciones a ruinas del pasado, sin dejar pasar sus templos religiosos, mezquitas, que logran distinguirse ante todo por sus altos minaretes, torres desde las cuales se llama a la oración a los musulmanes, quienes realizan su compromiso espiritual cinco veces al día en dirección a la Meca.
En esta enmarañada ciudad de autopistas y puentes se vislumbra un tráfico casi imposible de controlar y describir. Un sinfín de vehículos que transitan sin señales de dirección llenan las arterías de El Cairo, que en continuidad no poseen la más mínima semaforización en una ciudad que no refleja un control vial similar al de Occidente, pero que para ellos funciona a la perfección. El transporte público de buses, microbuses y metro comparten espacio con los carros particulares y los cientos de buses turísticos que colman sus avenidas, quienes conforman el palpitar de esta capital que contiene una de las atracciones más imponentes de la historia de la humanidad: el Museo de Antigüedades de Egipto, singular recinto de más de cien años situado en la Plaza de Tahrir.

Allí está la colección de tesoros del faraón niño Tutankamón, acompañado de objetos de ébano, alabastro, marfil, piedras preciosas y mucho, mucho oro que fue transformado en sarcófagos, estatuas, carruajes, escabeles, carrozas, cetros y un sinnúmero de piezas de joyería pertenecientes al cortejo funerario del faraón y que hoy los visitantes aprecian dentro de este cultural edificio construido en 1902 y considerado único en el mundo.

En la extensión occidental de El Cairo actual, sus suburbios llegan hasta Giza, en donde está una de las siete maravillas del mundo antiguo. Complejo de pirámides que emergen en medio del silente desierto y que despierta millones de sensaciones en cada visitante, todas expresadas en las docenas de lenguas de los turistas que hablan de las monumentales masas que fueron construidas por seres del común, siempre pensando en que su rey, al momento de dormir, yaciera en un digno complejo funerario para encontrarse con honores con su progenitor, el sol, restableciendo así el orden cósmico, según sus creencias.

La perfección de formas y proporciones en la construcción de estos albergues mortuorios corresponde a la IV dinastía de los faraones egipcios, en la que se destacan tres pirámides dedicadas cada una a un rey. La más grande de las cámaras funerarias pertenece a Keops, alcanzando una altura de 146 metros, la segunda en tamaño y en construcción pertenece al rey Kefrén, única que conserva parte del recubrimiento de piedra caliza original en su vértice afilado. También formando parte de su estructura funeraria se encuentra la Gran Esfinge cuerpo de león y cabeza humana, que representa al mismo Kefrén como guardián de su propio monumento. Y la más pequeña, edificada en granito, pertenece al faraón Mecerinos, con una altura de 65 metros. Existen también pequeñas pirámides adyacentes a las faraónicas, todas ellas correspondientes a sus reinas. Se suman los templos funerarios, las rampas de acceso, los muros de contención y los campos de mastabas, tumbas privadas destinadas a la realeza. Finalmente están las ruinas de los barrios habitados por los obreros constructores y que guardan secretos en los que trabajan investigadores y científicos para exponer en un futuro próximo.

En El Cairo, a los pies de las colinas de Muqattam se encuentran otros vestigios históricos como la ciudadela amurallada de Saladino -sultán de Egipto y Siria conquistador de Jerusalén-, sector de la ciudad vieja que transporta a sus visitantes a épocas en que los árabes expulsaron a los invasores en los inicios del siglo pasado y que desde su finalización ha sido sede del gobierno y hogar de casi todos los mandatarios de Egipto. Estos profesantes del Islam marcaron su presencia dentro de la metrópoli, hasta la actualidad, con la construcción de sensacionales mezquitas, de las cuales la más antigua e importante en Egipto y África es la de Amr Ibn El Aas, que data del año 641 d.C., lugar en el cual se puede apreciar en su interior una gran riqueza en decoración, grabados, tallas, grandes salones, patios y la mística de una de las doctrinas más antiguas del mundo.

En las riveras de uno de los brazos del Nilo se aprecia la cotidianidad que llevaban en el pasado los egipcios en un parque temático, la Villa Faraónica, que a través de representaciones actorales muestra y narra a los espectadores durante un paseo en bote el desempeño de este pueblo en sus tiempos antiguos, escenificando sus costumbres, trabajos, cultura y tradiciones. Y no se puede abandonar esta singular e inquietante ciudad sin experimentar las tiendas de artículos de algodón, de esencias, de joyas y los museos del papiro que exponen ante los espectadores la descripción de los procesos de fabricación y calidad de sus productos. Tampoco sin visitar el comercio informal de Oriente, dando un extenso paseo por el mercado Khan El-Kalili, con tiendas dispuestas que exponen muchísimas mercancías para propios y foráneos. Al final se debe disfrutar de una deliciosa bebida en las mesas de los cafés instaladas en la calle lateral a la plaza de acceso al mercado, donde confluyen los turistas del palpitante El Cairo.

Desde esta metrópoli se parte por el noroccidente en las costas del Mediterráneo a la famosa ciudad de Alejandría, fundada en 332 a.C. por Alejandro Magno, construida en la fertilidad del delta del Nilo como estrategia portuaria de la región. Es la segunda ciudad en importancia de Egipto y en ella están la Biblioteca de Alejandría, la fortaleza de Qaitbay, donde se aloja el museo naval, las catacumbas de Kom el-Shugafa, el museo grecorromano. Camino a Oriente tendrá la oportunidad de pasar del continente africano al inicio del asiático encontrando una de las maravillas de ingeniería moderna, el Canal de Suez, que comunica a Occidente con Oriente uniendo los mares Mediterráneo y Rojo, dando paso a la comunicación marítima, además de ser el límite occidental del desierto del Sinaí, que al atravesarlo lo entregará a la majestuosidad del Mar Rojo y será testigo de la reunión de fronteras de cuatro míticas naciones del Medio Oriente: Egipto, Israel, Jordanía y Arabia Saudita.

El arte del regateo al natural

En la ambigua ciudad de El Cairo se encuentra uno de los mercados típicos y más originales de oriente próximo, Khan El-Khalili, un campo de acción donde todos pueden saltar al terreno de juego y practicar en vivo lo que se podría llamar, sin serlo, el deporte nacional, algo así como el regateo. Son callejones repletos de diminutas tiendas atapuzadas de miles de mercancías de todo tipo, donde el visitante o nativo se sumerge en un mundo vibrante en varias lenguas que emiten los comerciantes. Pueden ser asfixiantes, insistentes, pero joviales. La imagen se remonta al siglo XIV y se consiguen los tan deseados suvenires para los visitantes o productos cotidianos para sus nacionales.

La oferta es avasallante. Los nativos hacen sentir a los extraños como novatos al balón intentando marcar a Pelé o Maradona en sus años dorados. Estos comerciantes, salidos de las entrañas de oriente, proponen con decisión precios, promociones, dádivas y beneficios de sus joyas, especias, telas, artesanías e infinidad de artículos que se negocian en la moneda local, la Libra egipcia, sin restarle oportunidad a las divisas americana y europea que son recibidas sin menosprecio. Como principiantes en este campo se debe negociar ofreciendo la mitad, tratando de conseguir un valor cercanamente justo en aprecio propio, porque al final ellos siempre ganan defendidos por su experiencia y pericia. Parecen haber hecho un MBA en ventas, pero al final es gratificante poder llevar los recuerdos conseguidos con esfuerzo y habilidad dentro del maravilloso mundo del antiguo y moderno Egipto.

La Nueva Biblioteca de Alejandría

Una joven llena de sabiduría se alza en las costas egipcias del Mediterráneo recuperando el legado de su extinta antecesora que por incomprensiones de la época cayó en el año 415 d.C. en las bases de la griega ciudad cosmopolita del mismo nombre y fundada por Alejandro Magno alrededor del año 300 a.C. Hoy este complejo cultural de 85.000 metros cuadrados renueva sus votos erigiéndose con magnitud renovada desde octubre de 2002 como un centro de excelencia en la producción y difusión de los conocimientos y un lugar de diálogo, aprendizaje y comprensión entre las culturas y pueblos, para así recibir en sus instalaciones a más de 800.000 visitantes por año, los cuales tienen a su disposición millones de libros, un archivo en internet, seis salas especializadas, cuatro museos, un planetario, un centro interactivo de ciencia para niños llamado ALEXploratorium, cuatro galerías de arte para exhibiciones temporales, un centro de conferencias, ocho centros para la investigación académica y un foro destinado al diálogo entre pensadores modernos de todas las culturas. Sustancialmente, la Nueva Biblioteca de Alejandría devuelve la oportunidad a la cultura y el conocimiento de florecer continuamente, como en la antigüedad, por el bienestar y desarrollo de la humanidad.

La ruta

Desde El Dorado con destino a Barajas en Madrid. Allí no se exige visado de tránsito, como sí sucede en otras plazas europeas. Si debe esperar, hay salas VIP que ofrecen las aerolíneas para hacer más pasaderos estos momentos. El siguiente vuelo lleva a El Cairo en un trayecto de cinco horas. Desde esta gran metrópoli se pueden tomar distintos destinos utilizando varias maneras de desplazamiento, siendo las más comunes la aérea y la terrestre. Se puede viajar al Norte hacia la mediterránea ciudad de Alejandría, a tres horas por carretera o en un corto vuelo. Hacia Oriente, el éxodo puede tomar unas cinco o seis horas atravesando el desierto del Sinaí para finalmente enfrentar la ciudad fronteriza de Taba en las costas del Mar Rojo. Y al sur, las míticas ciudades que albergan famosas ruinas faraónicas, como Luxor, Esna, Edfú, Kom Ombo y Asuán.

Alojamiento

En El Cairo, hoteles cercanos al Nilo o las pirámides:

The Sonesta Cairo Hotel & Casino
sonesta.com/cairo/

Sheraton Cairo Hotel, Towers & Casino
sheratoncairo.com

En las costas del Mar Rojo están:

Hilton Taba Resort & Nelson Village
hiltonworldresorts.com/Resorts/Taba

InterContinental Taba Heights
intercontinental.com

Para el crucero por el Nilo, los hoteles flotantes:

Solaris Nile Cruises solaris2-eg.com/solaris2
Nile Cruises nilecruising.com

Para tener en cuenta

Todo visitante extranjero necesita visa para ingresar a Egipto.

Existen más de 4.000 guías, 350 de habla hispana.

La moneda local es la libra egipcia dividida en 100 piastras. El dólar y el euro son igualmente recibidos en los lugares turísticos.

La corriente eléctrica es de 220-240 vatios.

El día festivo es el viernes, como el domingo en Occidente. Se cierran colegios y algunas fábricas, pero los sitios de interés turístico permanecen abiertos.

Las mujeres egipcias cubren la mayoría de su cuerpo, dejando visible la cara o sólo los ojos. Las extranjeras no tienen restricciones de vestuario, excepto en los lugares sagrados como las mezquitas, donde deben cubrir su cabello, brazos y piernas para ingresar.

Las gafas de sol son verdaderamente útiles, como las gorras y calzado muy cómodo.

Siempre tenga dinero sencillo, porque los vendedores de la calle y los taxistas nunca tendrán cambio.

En algunos lugares es prohibido filmar o tomar fotografías. Asegúrese antes para no perder su material o tener que pagar entre US$100 y US$400 de multa o, en su defecto, como permiso para hacerlo.

Es un país musulmán y las bebidas alcohólicas están prohibidas, sin embargo se venden en algunos restaurantes y hoteles, en especial cerveza.