Entre copas y entre mesas

La España ginebrera

Los expertos concuerdan en que los españoles preparan el mejor gin and tonic de su categoría. Y también un Dry Martini estilizado y auténtico.

Cortesía

Justo antes de la alborada del nuevo milenio, los hábitos etílicos de los españoles, en sus interminables marchas nocturnas, giraban alrededor de dos bebedizos fuertes y azucarados: el ron con cola y el whisky con cola. Nada de apreciar aromas ni sabores. El propósito aquí era, simplemente, ponerle dinamita a la noche.

A partir de 1998, con la llegada de la ginebra premium Bombay Saphire, los gustos fueron inclinándose hacia este destilado aromático, refrescante y novedoso, que pronto comenzó a restarles espacio a las bebidas y preparaciones oscuras. La estampida se arreció cuando hizo su arribo la tónica de alta gama Fever-Tree.

Hoy día se ha pasado de cinco marcas de ginebras extranjeras y tres de agua tónica a más de 200 de las primeras y 30 de las segundas. Sin lugar a duda, un panorama que ha convertido al país ibérico en el mayor consumidor de ginebra del mundo.

Los expertos concuerdan en que los españoles preparan el mejor gin and tonic de su categoría. Y también un Dry Martini estilizado y auténtico. Pero también reparan en la explosión de cocteles con ginebra que están terminando por parecerse a una sobrecargada ensalada de frutas.

En un territorio así de amigable, es apenas previsible que las ginebras clásicas –de origen inglés, francés y holandés– tengan una fuerte y leal fanaticada. Pero lo más interesante es que este mercado en continua efervescencia ha facilitado el renacimiento o creación de ginebras ibéricas de gran repercusión.

Una ventaja de dicho desarrollo es que las ginebras locales, por no tener que invertir tantos recursos en promoción y mercadeo, han ganado posición gracias a una agresiva estrategia de precios, aunque algunas de las ginebras españolas de calidad ya comienzan a comandar valores similares a los de sus competidores globales.

Nadie puede desconocer, en este mar abrumador de aromáticas ginebras, el papel cumplido por Larios, la marca española más antigua. Fue creada en Málaga, en 1866, por un español y un francés, y luego vendida al Marqués de Larios. A lo largo de las décadas, este destilado ha sido un incuestionable aporte ibérico al universo de las ginebras.

Pero sin duda la mayor novedad ha sido la constante aparición de nuevas o renovadas marcas españolas como Akori, Tann’s, Gin Mare, Alkkemist, Nordés Atlantic, Botanic, Master’s, Xoringer Mahon, entre otras.

Y como el estilo de la ginebra tiene mucho que ver con el tipo de botánicos que da la tierra, las ibéricas atraen por sus sabores marítimos y mediterráneos, que les dan un toque inconfundible.

Además del inevitable enebro, están presentes, por ejemplo, hierbas como tomillo, albahaca, sábila, verbena, uvas de Albariño, hibisco, cilantro, eucalipto, citronela, naranjas mediterráneas e, incluso, toques tropicales de piña y mango.

Al no estar condicionadas por el peso de la tradición, las ginebras españolas han ido más lejos, desarrollando estilos con frutos rojos como fresas y cerezas. De hecho, los nuevos crecimientos de consumo se registran hoy en el ámbito de las ginebras rosadas.

¿Cuándo terminará la fiesta? No se sabe. La única verdad es que la ginebra introdujo en España un gusto por la preparación cuidadosa de cocteles, en contraste con los días en que estos consistían en una descarga de alcohol matizada con alguna soda o gaseosa.

 

últimas noticias

Cien velas para el Negroni

Galletas de Rudolf para el día de las velitas

Smoky Monkey