Lujo, exclusividad y diversión para el fin de año

Un poco de Asia y un tanto de América. Una porción de lo tradicional con un tanto de lo desconocido, de lo extraño, lo ocasional, lo encantador y maravilloso. Así son los lugares que por sus propuestas arquitectónicas y su espacio natural, lo invitan a relajarse y descansar en medio de la efusividad que significa recibir el 2011.

Lujo, exclusividad y diversión para el fin de año

Navegar en las aguas al sur de la India en un barco de lujo, caminar sin afanes por las hermosas playas de Copacabana, observar la maravilla del Monte Blanco a media tarde y luego, con un chocolate caliente, ver cómo rompe al cielo azul francés; tomarse una buena champaña en el gran casino de Montecarlo al calor del juego y ser el primero en celebrar la llegada de un nuevo año en Sídney, a la luz del Harbor Bridge, son algunas de las experiencias que hemos vivido y que en esta edición de Buen Viaje VIP les traemos para que se antojen, armen sus maletas y, desde ya, ocupen su agenda porque son escenarios maravillosos diseñados especialmente para disfrutar.

En el sur de la India, estado de Kerala, hay una travesía memorable: de pueblos costeros como Kumarakom, Kochin o Kovalam parten los ketuvalloms o houseboats, barcazas típicas que ofrecen un paseo espectacular por los backwaters de Kerala.

Este suele ser un viaje recomendado para parejas, pues existen casa barcos tan sofisticados como las habitaciones de lujo de un hotel 5 estrellas, con chef privado a bordo y menú a la carta.

Los houseboats combinan los materiales típicos de las construcciones costeras, con elegantes interiores y todas las comodidades: con aire acondicionado, sillas reclinables, un capitán y un mesero particular. Hay houseboats privados para parejas, para familias, o se pueden compartir con otros turistas.

Por los canales, entre arrozales y palmeras, los barcos se desplazan lentamente dejando ver en las laderas casitas, pescadores, una vegetación muy exuberante y niños que saludan desde otras embarcaciones.

El atardecer en los canales, con pájaros, brisa suave y el sonido del agua que se mueve lentamente, es espectacular. Algunas embarcaciones pernoctan en las orillas de los backwaters, donde las noches son muy oscuras y silenciosas pero se pueden contemplar amaneceres de ensueño.

 

La magia familiar de Sídney (Australia)

Donde los fuegos artificiales son protagonistas y el nuevo año se recibe primero que en cualquier otro lugar del mundo. Basta con llegar a eso de las dos de la tarde del 31 de diciembre, a la zona del Darling Harbor, con unas buenas provisiones de comida y cerveza. Es un lugar que, gracias al verano, incita a los viajeros a juntar en una canasta porciones de comida y unas buenas cervezas combinadas con un tanto de shots de licores locales.

Algunos de los mejores restaurantes están en la parte alta, cerca al Jardín Botánico y el círculo se extiende hasta llegar al Harbor Bridge, el famoso puente desde donde salen, a las 11 de la noche, los primeros fuegos artificiales, ese abrebocas a la celebración. Los niños de todas las edades usan los espacios verdes para jugar mientras los adultos pueden disfrutar de pequeñas siestas a la espera de la medianoche.

Los hoteles cercanos tienen el privilegio de ofrecer a sus huéspedes este adelantado espectáculo casi que en una posición VIP. Por eso, lo más recomendable es que alquile una de estas habitaciones, disponibles para parejas o grupos familiares. Los barcos, como enormes moles de acero se mueven por las aguas del Pacífico durante la mañana y tarde, para llevar hasta el puente todo el andamiaje necesario para el show.

Y a eso de las 11 y 50, tras una tarde de descanso y disfrute del lugar, de música en vivo, durante 13 minutos seguidos, las luces de todos los colores salen del puente y, ante los ojos del mundo, Australia celebrará la llegada de un nuevo año. Los turistas entonces podrán tener la posibilidad, después de ser testigos de la gran celebración, de caminar por la Oxford Street, la calle más famosa que por su vida nocturna le dará la entrada a la madrugada del nuevo año.

 


En la cima de Montecarlo (Mónaco)


En el Principado de Mónaco todo es encantador. Las construcciones parecieran estar hechas para que propios y extraños se deleitaran con la perfecta combinación de ambientes entre edificios modernos y casas antiguas con toques de lujo y confort. El Principado de Mónaco, la casa de una de las carreras más famosas de la Fórmula 1, de millonarios, de yates y convertibles, de diseñadores italianos y franceses, también es la casa del casino de Montecarlo, tal vez el destino más exclusivo para aquellos hombres de negocios, con agendas lejos de sus familias, que buscan pasar al nuevo año en medio del juego y diversión.

Los programas son múltiples y aunque lo más tradicional es una noche de apuestas, los empresarios locales ofrecen cenas acompañadas de música en vivo que tienen lugar en algunos de los yates estacionados sobre la bahía. El esmoquin y el vestido largo son prácticamente obligatorios porque no es extraño encontrarse con algunos de los mejores intérpretes europeos o ingleses animando la celebración.

La comida para la noche de despedida de año podrá estar acompañada de una zarzuela de mariscos, un solomillo a la ternera, verduras a la brasa, sopa de turrón, helado de yema y para cumplir con el rito, una copa con 12 uvas. Y para el resto de la noche, la buena champaña no faltará ni un solo segundo, tanto que tendrá la suficiente para iniciar con la mejor de las suertes el 2011.

 

De cerca al Monte Blanco (Chamoix, Francia)

La pequeña ciudad base del Monte Blanco, montaña de nieves perpetuas, es el lugar indicado para aquellos que son amantes del invierno, prefieren estar cerca de la nieve y mantienen sus esquís en la bodega de la camioneta. Sus calles son atravesadas por el tren que comunica con los pueblos aledaños y, en sus restaurantes, hacen gala de lo mejor de la cocina francesa, con un tanto de mezclas italiana y un sabor que lo hará sentir en Suiza.

Allí, el 31 de diciembre estará cargado de mucho chocolate, que es una de las principales atracciones gastronómicas para los turistas, quienes se dejan atrapar por una buena taza de esta bebida, la misma que se convierte en la porción ideal para sobrellevar esos -8 grados centígrados que en promedio se adueñan del lugar. Los hoteles parecen chalets y guardan la magia que han representado por años los relojes de madera cucús, con sus techos altos y sus ventanales a media fachada.

Algunos spas están dispuestos también con la mezcla de las mejores esencias francesas y masajes con plantas locales, sin embargo lo más recomendable es comprar una botella de vino y avistar el Monc Blanc a la media noche. Si usted tiene suerte, el cielo estará despejado y podrá observar cómo el pico de la que es conocida como la "Montaña maldita" (el mayor reto para los alpinistas), se mezcla con las estrellas y le ofrece un espectáculo único en el mundo. Un destino para mezclar la aventura con el amor.

 

La fiesta latinoamericana (Río de Janeiro, Brasil)

Bohemia y glamur son las palabras que mejor definen el barrio más famoso de Río de Janeiro, Copacabana, cuya playa es una de las más hermosas del mundo y, sin duda, la de mayor actividad, pues durante todo el año recibe no solamente a miles de turistas, sino a los propios habitantes de la ciudad, que se reúnen para jugar fútbol o voleibol, trotar, hacer ejercicios, broncearse, rumbear o simplemente charlar.

Aunque la blanca arena es el epicentro del lugar, su preciosa alameda (Calçadão), ideal para caminar lentamente o montar en bicicleta a lo largo de 3,2 kilómetros, es el sitio que prefieren los visitantes para sentarse a contemplar el paisaje, con el océano a un lado y los cerros al otro. Pasando la Avenida Atlántica hay cientos de hoteles y apartamentos de todo tipo, además de restaurantes, discotecas y almacenes.

Surfistas y nadadores nunca faltan, como tampoco vendedores ambulantes y artistas espontáneos. Obligatorio es tomarse una caipirinha o saborear un helado mientras se contemplan hermosas mujeres o esculturales hombres, pues en ningún lado se avistan cuerpos más perfectos.

La fiesta de fin de año ya es toda una tradición, que alcanza a congregar a más de un millón de personas la noche del 31 de diciembre, cuando la municipalidad y los comerciantes invierten varios millones de dólares en un espectáculo de fuegos artificiales. Sin embargo, el Carnaval, en febrero, no tiene comparación. Durante una semana la alegría se apodera de las 149 calles que desembocan en la playa, conocida como la "princesa del mar". Un destino para los enamorados, las familias o para aquellos que por un viaje de negocios, se encuentran con esta maravilla suramericana.

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Gastronomía

Lujo, exclusividad y diversión para el fin de año

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Bolivia, 2020