En vivo: ¿Cómo responder al aumento del desplazamiento interno en Colombia?

hace 2 horas
Entre copas y entre mesas

Salvavidas para el arábica

Para los colombianos, siendo productores de cafés elaborados a partir de la Coffea arabica, la reciente publicación de un informe sobre el genoma de esta familia no despierta expresiones de júbilo.

El estudio, denominado Proyecto de Secuenciación del Genoma, fue posible gracias al trabajo de grandes empresas del sector. Cortesía

Seguramente si esta noticia tuviera que ver con el descubrimiento del genoma de una determinada variedad de uva vitivinífera, miles de personas se sentirían de plácemes. Sería como el hallazgo de una piedra filosofal.

Imaginen el alboroto que estarían viviendo productores y consumidores en Francia y Argentina con el descubrimiento de todo lo que encierra el genoma de la cepa Malbec.

Para nosotros, en cambio, siendo productores de cafés elaborados a partir de la Coffea arabica, la reciente publicación de un informe sobre el genoma de esta familia no despierta expresiones de júbilo. A los colombianos, en general, les tiene sin cuidado la identidad y la suerte del café que beben diariamente.

El estudio, denominado Proyecto de Secuenciación del Genoma, fue posible gracias al trabajo colaborativo y multidisciplinario de grandes empresas del sector, como Illy y Lavazza, y centros académicos, como el Istituto di Genomica Applicata, la firma IGA Technology Services, la compañía DNA Analytica, y las universidades de Trieste, Udine, Padua y Verona.

En momentos en que el futuro del café presagia nubes negras en el horizonte, los resultados de este detallado informe servirán para diseñar estrategias que le permitan a la planta enfrentar terribles amenazas, como el cambio climático y la aparición de devastadoras enfermedades.

En un país como Colombia, donde más de dos millones de familias viven del café —y en un mundo donde cerca de 25 millones de personas dependen de la producción del grano—, este avance es de enorme trascendencia, especialmente si se observa que el negocio global del café produce cerca de US$200.000 millones anuales, o sea, más de la mitad del Producto Interno Bruto de Colombia en 2017.

El reto se torna aun más desafiante si se analizan las conclusiones de otro estudio dado a conocer, en 2015, por la firma Lavazza y el Earth Institute of Columbia University, dirigido por Jeffrey Sachs.

Revela, por ejemplo, que el área cultivada de arábica se reduciría, por acción del cambio climático, a la mitad, al tiempo que la demanda global se duplicaría. Por lo que resulta imperativo conocer los antecedentes y límites del arábica para enfrentar realidades de tal magnitud.

En últimas, un entendimiento profundo de su ADN permitirá mejorar toda la cadena de valor de la especie y advertir con anticipación los riesgos de producción en un ambiente cada vez más pernicioso. Ayuda saber que sus progenitores son la Coffea canephora o robusta (variedad resistente y con alto contenido cafeínico) y la Coffea eugenioides, suave, aromática y baja en cafeína. Un ensamblaje perfecto.

Con el nuevo estudio bajo el brazo —libre para quien lo solicite—, será factible alcanzar una maduración uniforme, mejores y novedosos aromas y sabores, resistencia a las enfermedades, adaptación a climas cálidos y secos, lo mismo que al cultivo en sombrío. O sea, toda una serie de factores que otorgarán considerables beneficios al cultivador, al consumidor y al medio ambiente.

Todo esto hará, como señala Tim Schilling, fundador del World Coffee Research, que producir arábica sea rentable para el caficultor y lleno de seducción para el consumidor. A mi juicio, es hora de interesarnos más en la suerte del producto de mayor arraigo de nuestra identidad.

www.hugosabogal.com

 

últimas noticias