Seis mitos sobre los alimentos congelados
19 Nov 2016 - 3:36 p. m.

Seis mitos sobre los alimentos congelados

Muchas son las creencias sobre este tipo de productos que cada vez ganan más espacio en la dieta diaria de las personas.

Redacción Cromos

Los alimentos congelados han ganado popularidad en la dieta de las personas, especialmente los más jóvenes, por su practicidad y rapidez a la hora de prepararlos, sin que esto sacrifique sus cualidades nutritivas y por supuesto, su gran sabor. Sin embargo, frecuentemente existen mitos sobre su origen, composición y propiedades nutricionales, que generan dudas entre los consumidores, quienes terminan por sacrificar el placer de incluir ciertos de estos alimentos en su canasta familiar.

Para que puedas despejar tus dudas sobre este tipo de productos, te traemos seis creencias populares, para que puedas informarte y sentirte seguro de llevarlos a casa la próxima vez que los veas en los stands de los supermercados.

 

1. Los alimentos congelados no son de origen natural, por eso no contienen los nutrientes suficientes para satisfacer las necesidades del cuerpo humano.

 

Realidad:

Los alimentos congelados son elaborados a partir de cultivos altamente tecnificados. Son procesados y congelados rápidamente para que no pierdan sus propiedades nutricionales.     A través de este proceso de congelación, se hace posible que los alimentos conserven las vitaminas y minerales durante más tiempo. Además, se reduce el número de bacterias dañinas susceptibles de causar enfermedades.

Según Welch RW, Profesor de Ciencia de los Alimentos y Nutrición de la Universidad de Ulster del Reino Unido, “la industria alimentaria ha aumentado la capacidad de proveernos alimentos que no sólo son seguros, nutritivos y sabrosos, sino que además mejoran nuestra calidad de vida, conveniencia y salud”.  

 

2. Los productos congelados tienen grandes cantidades de sal y aceite.

 

Realidad:

La sal es el conservante natural más usado en el mundo y en la industria alimentaria; el contenido final de sodio se debe incluir en las etiquetas de la información nutricional.

La regulación en salud a nivel mundial controla a la industria para no exceder el uso de éste condimento, razón por la cual se recomienda no adicionar sal durante la preparación sino otros condimentos y especias con el fin de contribuir al control responsable del consumo de sal en el hogar.

Por su parte el contenido de grasa final, por ejemplo en las papas congeladas y precocidas, depende de su preparación en casa, la temperatura del aceite al momento de iniciar la cocción y la porción de alimento consumida.

 

3.  Los productos congelados tienen otro sabor.

 

Realidad: 

Después de procesados, el material de empaque debe garantizar que no haya flujo de aire, dado que ésta imperfección acorta inmediatamente la vida útil del producto. Por ejemplo: cuando usted guarda en su nevera una parte de la comida que preparó, sin ningún tipo de protección o dentro de la olla en la que lo preparó, al otro día el sabor cambia significativamente porque ha habido intercambio de sustancias volátiles con el resto de los alimentos presentes en la nevera.

Es por eso que el sabor de los productos siempre será el mismo, debido a que el proceso de congelación y empaque mantiene sus propiedades físicas. Esto, siempre y cuando el alimento congelado sea almacenado en las condiciones adecuadas e indicadas por el proveedor.

 

4. Los alimentos congelados son más caros, en comparación con los no procesados.

 

Realidad:

Los alimentos congelados aprovechan el producto en su totalidad y el consumidor no paga por cantidades que no vaya a utilizar, es decir, usted compra 100% parte comestible, además listo para usar.

 

5. Cocinarlos es complicado y tarda mucho tiempo.

 

Realidad:

Los productos congelados son prácticos, en la mayoría de casos están listos para su preparación y no necesitan una descongelación previa. Además, ofrecen la posibilidad de poderlos consumir de diferentes formas.

 

6. Los productos congelados contienen conservantes.

 

Realidad:

El frío, el método natural de conservación de alimentos, permite que las vitaminas y minerales de un alimento permanezcan durante más tiempo.

 

Foto: Latinstock

 

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