Sirio libaneses del Caribe colombiano

Durante la Feria Gastronómica Sabor Barranquilla, un grupo de cocineros siriolibaneses realizaron, en una charla, un recorrido de regreso a sus orígenes.
Sirio libaneses del Caribe colombiano

En un duelo de destierro y ávidos de hacer patria, entran por el muelle de Puerto Colombia los primero sirios y libaneses, a finales del siglo XIX y principios del XX. Traían consigo fe y esperanza, conocimientos milenarios heredados de sus antepasados fenicios en la comercialización de productos y una facilidad para relacionarse a pesar del idioma. También eran portadores de un legado culinario evidenciado en el ritual y la devoción hacia el alimento desde su cultivo hasta la selección y la forma de prepararlos. Encontraron un Caribe que estrenaba República en donde todo estaba por hacerse.

Para los levantinos su génesis en el Nuevo Mundo estuvo envuelta en desconfianzas y rechazos por los lugareños, quienes veían a estos inmigrantes llamados “turcos”(por portar pasaporte turco) como intrusos. Con el pasar de los años lograron ganarse la confianza de una región que no solo aceptó su cultura y sus costumbres sino que asumió sus sabores dándoles una nueva personalidad con los ingredientes que en ese entonces se encontraban en el país, algunos endémicos, otros traídos por los españoles y los africanos.

Entre el grupo de productos que las dos culturas (árabe y caribe) compartían podemos mencionar: garbanzos, berenjenas, cándias, lentejas, ajo, cebolla, ajonjolí, pimienta picante, pimienta de olor, canela, clavos, ajíes, cebollín y tomate, además de las carnes vacuna y ovina y los cultivos de arroz que en ese entonces empezaban a difundirse.

Podríamos afirmar ?basados en textos de cocina colombiana y en recorridos de campo por diversas regiones de la costa como Montería, Lorica, Cereté, Sincelejo, Cartagena, Barranquilla y Maicao, además de poblaciones menores? que los sabores árabes que “nacieron” en el Caribe colombiano son la mejor expresión de simbiosis o sincretismo cultural. Que el quibbeh relleno de ají dulce, cebollín y carne molida es un plato único de las sabanas de Sucre; que el mamool relleno de guayaba solo se consigue en La Heroica, que la galleta “turca” rellena de coco, el arroz con lentejas(enyadra), las berenjenas rellenas, se pueden encontrar en las calles de Cereté y de Montería y en casas de familia por encargo, que el mote de queso con tajadas de berenjenas fritas o los buñuelos de lenteja (falafel hecho con granos) es una receta única que se puede degustar solo en Sincelejo, que los kebbabs (pinchos o brochetas) de carne o pollo acompañados con salsa de ajo y yuca cocida es un distintivo de asaderos y puestos de comida rápida de Barranquilla.

Solo en Barranquilla contamos con más de 20 restaurantes de comida árabe, aparte de micros, medianas y grandes empresas que se dedican a la elaboración, con sello propio, de productos alimenticios árabes de sal y de dulce.

Este es un pequeño ejemplo de todo lo que ido descubriendo a mi paso con la única intención de dejarme sorprender con lo cotidiano y encontrar en ello lo extraordinario de una región olvidada, aunque se nos olvide, por el centralismo de un país que desconoce aún sus propias riquezas. América, la del Sur, se contrae y se expande desconociendo aun su Naturaleza Divina. 

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