Entre copas y entre mesas

Sobrevivir a lo impensable

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El sector de la restauración venía por buen camino. Tanto es así que estaba destinado a aportar cuatro puntos del producto interno bruto, de los seis previstos para los negocios y emprendimientos asociados con la llamada economía naranja.

No había obstáculos en el camino para entorpecer el cumplimiento de ese pronóstico: ni amenazas latentes, como la informalidad o el disparado costo de los arrendamientos, ni el nubarrón de las nuevas regulaciones laborales en gestación.

Todo lo anterior parece hoy minúsculo ante el vendaval económico y social desatado, a partir del 11 marzo de 2020, con la declaratoria de la pandemia global.

Los gobiernos decretaron estrictas normas para reducir los contagios y ordenaron a sus ciudadanos encerrarse hasta nueva orden. Y, como consecuencia, sectores como restauración, hotelería, turismo y entretenimiento terminaron quemados

Se calcula que en Colombia han cerrado cerca de 30.000 negocios de comida; o sea, el 30 % del total, poniendo sobre el cadalso a más de un millón de trabajadores y borrando de un plumazo ingresos anuales por valor de $8.400 millones. Falta por ver si los prometidos alivios del Gobierno —salvavidas esencial aquí y en otros países— pueden evitar una inmolación más severa. No es consuelo, pero el balance internacional es tanto o más dramático, en lo económico y lo social. En Estados Unidos, el sector de alimentos es el segundo empleador nacional, responsable de inyectarle anualmente a la economía unos US$2 billones (trillón en inglés); o sea, el equivalente de todo lo que el gobierno de Donald Trump ha aportado como mecanismo de rescate. Más de 100.000 restaurantes han cerrado sus puertas en ese país, comprometiendo el empleo de tres millones de personas y una pérdida en ventas de US$240.000 millones. Panoramas equivalentes se registran en Europa, Asia y Oceanía. Más allá de los balances y arqueos que irán conociéndose en los próximos meses, surgen señales en el horizonte para incorporar el factor de “lo impensable” en el escenario de los negocios. Preguntas como ¿tenemos las herramientas, los fondos, la flexibilidad, el tipo de producto y los recursos humanos para continuar operando frente a un turbión similar?Adicionalmente, un estudio de Wood’s Technical Consulting Solutions ha puesto sobre la mesa un ramillete inicial de nuevos estilos de vida que añadirán retos a los sectores de restauración, hotelería, turismo y entretenimiento.

Cada vez más gente trabajará desde casa, evitando ser presa de contagios; ya no se requerirán espacios laborales para realizar tareas productivas y profesionales; las relaciones personales y comerciales de tipo virtual se instalaron para siempre; las ventas en línea y a domicilio están en alta revolución, exigiendo respuestas diferentes y efectivas. Nada de esto será temporal. Estamos ante el auge de negocios gemelos; es decir, de réplicas digitales de las operaciones físicas. Por tanto, los formatos tradicionales enfrentarán escenarios difíciles y de baja rentabilidad. No conformarán mayorías quienes reten el curso de los hechos. Simplemente, porque los temores podrán más que las ganas. Asistimos, en últimas, a la aparición de nuevos modelos económicos y sociales, que, indirectamente, deberán prepararnos para encarar “lo impensable”; o sea, otro escenario que aún no nos atrevemos a imaginar.

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