Entre Copas y Entre Mesas

¡Trinchados!

Noticias destacadas de Gastronomía

Estamos trinchados, atrapados en nuevos códigos de comportamiento. Si bien es cierto que la tasa de recuperados aumentará, también es un hecho que un amplio sector de la población vulnerable deberá marginarse de la movida social. El virus no desaparecerá. Nada que hacer. Estamos trinchados.

Desde marzo he preparado personalmente más de 200 almuerzos familiares. Y mi esposa, otros tantos desayunos y cenas ligeras.

Ejecutar este trabajo nos ha exigido volvernos expertos en la elaboración de listados y en la selección de decenas de ingredientes como cebolla, ajo, zanahoria, habichuela, coliflor, lechuga, espinaca, rúgula, arroz, pasta, proteínas, frutas, harinas, sal, especias y otros tantos insumos.

Todo esto sin incluir el tiempo empleado en baños de agua con limón y vinagre para eliminar posibles gérmenes.

Ni hablar de las ineludibles rociadas con alcohol –al 70 % de pureza– de toda bolsa, paquete y envoltura.

Por gusto y, sobre todo, por trabajo el ir a restaurantes y pedir domicilios habían formado parte de nuestros hábitos familiares.

Sin embargo, es un desenlace innegable que el numeral #quedateencasa nos ha demostrado dónde resulta más seguro alimentarnos.

Esta percepción y sensación de seguridad serán algunas de las razones por las cuales se demorará el pleno retorno de los llamados sectores de hospitalidad. Porque más que delicias y calidad en el servicio, lo prioritario para el cliente pospandémico será sentirse seguro y a salvo, por más protocolos de bioseguridad que se pongan en marcha. Volver a departir con colegas, familiares y amigos, sentados alrededor de una misma mesa en cualquier comedor distinto al nuestro, será un gustillo que, por algún tiempo, trataremos de evitar. Y esto es así porque la amenaza de contagio, por cuenta de la interacción con otras personas, se mantendrá presente.

En cuanto a la dinámica interior de los restaurantes, estos deberán reducir la oferta de opciones y modificar los tiempos de cocción y servicio para permitir mayores rotaciones en sus salones. Los nuevos mandatos exigen utilizar solamente un porcentaje determinado de la disponibilidad total.

También deberemos acostumbrarnos a cierres programados de los locales para poner en marcha limpiezas parciales o totales, tanto de locales como de todos sus utensilios. Según informes científicos recientes, el coronavirus, por tratarse de un virus respiratorio, se expande en partículas provenientes de nariz y boca. Dichas partículas se posan sobre muebles, mesas, ropa y hasta pululan en el aire.

El cliente pospandémico querrá saber cómo operan las cocinas, querrá ver al personal de aseo rondando entre las mesas y querrá encontrar en baños y áreas comunes estaciones de desinfección automáticas. Más que espejos, lámparas, mobiliario y utilería de diseño, lo que antes se escondía, ahora deberá hacerse visible.

Por tales razones, los formatos de domicilios y platos para llevar a casa serán los nuevos rubros de aquellos restaurantes cuyos espacios y diseños se habían convertido en componentes vitales de la experiencia.

Las transacciones seguras forzarán la eliminación del efectivo. Dichos desembolsos deberán hacerse exclusivamente por vía electrónica y por pago anticipado. Desde ya se anuncian profundas transformaciones en los medios de pago.

Estamos trinchados, atrapados en nuevos códigos de comportamiento. Si bien es cierto que la tasa de recuperados aumentará, también es un hecho que un amplio sector de la población vulnerable –por edad o por condiciones de salud– deberá marginarse de la movida social. El virus no desaparecerá. Nada que hacer. Estamos trinchados.

Comparte en redes: