Un postre al año no hace daño

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Consultamos al chef Nicolás de Zubiría por un postre fácil de preparar en casa y sorprender a los amigos y familia en reuniones. El cartagenero nos habló de uno de sus preferidos y que no puede dejar de comerlo cuando está en su ciudad natal: la Crème brûlée.

Este postre, que se lo atribuye la cocina francesa y es equivalente a la crema catalana de España, está en el top de los postres tradicionales más apetecidos en todo el mundo. Para el chef, aparte de su fácil preparación le parece que permite explorar la creatividad de cualquier persona, sea cocinero o no. “Se puede infusionar la leche con cualquier yerba o té que te guste como albahaca o limonaria y puede convertirse en tu toque secreto”, asegura Nicolás.

Para tres o cuatro porciones:

Ingredientes

  • 150 ml de leche.
  • 100 ml de crema de leche
  • 3 yemas de huevo
  • 60 gr de azúcar
  • Esencia de vainilla (preferiblemente en vaina)

 

Paso a paso

  1. Poner la leche y la crema de leche con un toque de vainilla en una olla, a fuego medio. Si no quieres vainilla, es el momento de agregar la esencia de tu preferencia o extracto de alguna yerba e incluso una bolsita de tu té predilecto.
  2. En un bowl aparte, mientras la leche se calienta, se deben batir las yemas de huevo con el azúcar hasta que esta última quede completamente disuelta.
  3. Justo antes de que la mezcla de la leche y la crema rompa hervor, vas a empezar a agregar las yemas batidas con el azúcar. Pero ¡Ojo! Debe irse haciendo poco a poco y no dejar de revolver. Una vez se haya agregado todo el contenido del bowl se apaga y se pasa por un colador para quitar las impurezas de toda la mezcla.
  4. La mezcla, ya unificada, se sirve en los ramekin -recipientes ideales para la Crème brûlée-.
  5. Ubica los 325° en el horno y una vez precalentado, introduces los ramekin en baño de María para hornear la crema, por 30 minutos. Sabes que ya está cuando los ves con apariencia de gelatina.
  6. Una vez pasados los 30 minutos, sacas los ramekin del horno y dejas que suban a temperatura ambiente. Una vez estén fríos, se les espolvorea azúcar por encima, y volteas los recipientes para que el exceso del azúcar caiga. Con la ayuda de un soplete de cocina, vas a ir pasando la llama hasta caramelizar todo el azúcar, que es el famoso brûlée. De ahí los llevas a la nevera, donde pueden durar hasta 3 días.

 

Consejo del chef

Nicolás advierte que es un postre que debe servirse frío. No hacerlo caliente porque perderá todo su encanto ¡Manos a la obra y buen provecho!

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