Bettye LaVette, la diva redescubierta

Bettye LaVette, una de las cantantes de soul más importantes del mundo, será la estrella del Festival de Jazz del Teatro Libre. Su concierto será el 10 de septiembre en el Julio Mario Santo Domingo.
Bettye LaVette, la diva redescubierta

Tiene casi 50 años de vida artística y su nombre es desconocido. Sobre todo para quienes no están en el circuito de la música negra, que produce estrellas para toda la vida, pero que también las puede condenar al olvido. Eso le pasó a Bettye LaVette, una mujer que en los años 60 tenía todo para ser una diva y que luego pasó al anonimato sin que nadie la extrañara.

Pero también, como muchas estrellas, regresó para brillar casi 50 años después de que subiera a la cima de las listas en 1962, con la canción My man. El retraso tuvo que ver con negocios de disqueras y maltratos que incluso dejaron su álbum debut Child of the seventies guardado durante más de dos décadas.

Por eso Bettye es una diva tardía. La fama mundial llegó en el año 2000, cuando recuperó los originales de su primer disco y lo relanzó con el nombre de Souvenirs. Los ritmos que cantó muy joven ahora tenían algo de rock & roll, funk y country. Ya no era la jovencita de peluca y balaca blanca que lucía inocente a pesar de una voz ronca, aguda y melancólica que la ubicó como una de las intérpretes de soul más importantes de Estados Unidos.

Bettye no es una artista convencional. Ni siquiera sus orígenes se parecen a los de otras cantantes negras y en su pueblo natal Muskegon, Míchigan, nunca cantó en la iglesia. “Empecé a cantar en casa, mis padres vendían whisky y la gente venía a oír música y a beber, así que aprendí ambas cosas pronto”.

En la última década, Bettye recuperó su lugar de diva, con grabaciones en directo y trece discos que la llevaron de nuevo a la cima. Trabajos en los que, como ella dice, hizo lo que se le dio la gana. Por eso, también suena a rock, se viste con chaquetas de cuero y su look es tan contemporáneo como algunas de sus canciones, algunas tomadas de Led Zeppelin, Elton John o Pink Floyd.

Lo curioso es que no canta las canciones originales sino que reescribe algunas partes. “La gente no escribe exactamente lo que quiero decir. Busco poner las canciones en mi propio lenguaje”, ha dicho para justificar este atrevimiento creativo.

Con ese estilo es que llena ahora auditorios y teatros, mientras el público se pregunta por qué estuvo desaparecida tantos años. Incluso a sus 65 años la ven como una sucesora de la gran Aretha Franklin. Ella tampoco está dispuesta a dejar que eso suceda y además de producir grandes discos, es objeto de homenajes y gran protagonista del soul. Una de sus apariciones con sintonía mundial fue durante la posesión de Barack Obama, donde cantó junto con Bon Jovi.

Bettye LaVette está en su momento y para mantenerse solo necesita su voz, su actitud y un coctel musical donde caben varios ritmos pero que llevan la marca del soul. “Pienso que un cantante de soul es cualquiera que cante con el corazón”. Ella lo está haciendo.  

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