Ryan Gosling "no soy el próximo George Clooney"

Ryan Gosling se posiciona como uno de los actores más destacados de su generación, sin necesidad de parecerse a nadie.  
Ryan Gosling "no soy el próximo George Clooney"

Cuando terminó de filmar Triste San Valentín, en 2010, fue al médico para un chequeo porque estaba sufriendo de agotamiento. ¿La prescripción? Hacer una comedia. Quienes vieron la película, donde interpreta a Dean, un hombre que lucha por salvar su matrimonio y no perder a su familia, saben la carga emocional que implicaba este papel. Y si a eso se le suma que este canadiense se asegura de tener cosas en común con los personajes que interpreta, no resulta extraño que le hayan recetado un poco de diversión.

Fue entonces cuando aceptó trabajar en Loco y estúpido amor, al lado de Steve Carell y Emma Stone. Ahí no sólo mostró su lado cómico sino que, para alegría de sus seguidoras, protagonizó una de las escenas más memorables de la película, donde sus abdominales lucen tan perfectos que, como el propio libreto lo dice, parecen hechos con photoshop. Aunque a él no le trasnoche mostrar su físico, le parece divertido que la gente se obsesione con eso. “Creo que soy un tipo de aspecto bastante raro, todos los papeles que me dieron hasta The Notebook, fueron de loco, psicópata, nerd. Creo que las cosas han cambiado”, comentó en una rueda de prensa a principios de este año.

Lo que no ha cambiado, pero sí ha crecido, es el reconocimiento a su talento. En 2007 fue nominado al Óscar a Mejor actor por su papel de un profesor de historia adicto a las drogas en Half Nelson. A esta le siguieron nominaciones de los Premios del Sindicato de actores y los Broadcast Film Critics Association, así como un Globo de Oro por la película Lars and the real girl, ese mismo año.

Pero los premios no son su objetivo. Lo que realmente le interesa es interpretar la mayor cantidad de personajes antes de que –como él mismo dice– “alguien me desconecte”. Y si sigue a este ritmo, lo que tiene es trabajo por delante. Tres películas en cartelera (Loco y estúpido amor, Drive y The ides of march) en los últimos seis meses lo ubican como uno de los actores más solicitados del momento, incluso por encima de Ryan Reynolds (Linterna Verde) y Bradley Cooper (¿Qué pasó ayer?), quiene al igual que Gosling figuran en las listas de las nuevas promesas de Hollywood.

La diferencia con ellos es que es el único en asumir papeles dramáticos, personajes con dilemas morales como el del idealista Stephen Myers en la película The ides of march, dirigida y coprotagonizada por George Clooney. Y no está de más decir que mantendrá la ventaja por un buen rato. Ha sido precisamente este papel como director de comunicaciones del candidato presidencial, interpretado por Clooney, el que no sólo le ha valido rumores de una posible nominación al Óscar, sino de un parecido con el ya aclamado actor.

A Gosling no le molesta la comparación, ya que admira y respeta a Clooney. Pero tal y como lo ha dicho en varias entrevistas, nunca le ha interesado parecerse a nadie. “No soy el próximo George Clooney, es una locura, no sé por qué la gente se mete esas ideas en la cabeza”.

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