Gunter Sachs, excéntrico y millonario

Una colección muy provocadora
Gunter Sachs, excéntrico y millonario

Sale a subasta una parte de la enorme colección artística del millonario Gunter Sachs, excéntrico magnate alemán, amante de la astrología y la fotografía, que se suicidó en 2011. Warhol, Lichtenstein y Magritte hacen parte de la compilación privada del exmarido de Brigitte Bardot, que se subastará en Londres a mediados de este mes.

El sábado 7 de mayo del 2011, Gunter Sachs, un millonario alemán considerado por muchos como “el último playboy”, se encerró en su mansión de Gstaad, en Suiza, y se pegó un tiro con una escopeta. Tenía 78 años, una inmensa fortuna, y una envidiable colección de arte que se dedicó a cultivar con esmero a lo largo de su vida.  Aunque se volvió mundialmente famoso cuando se casó con la actriz Brigitte Bardot, en 1966, la alta sociedad europea ya había escuchado hablar de él gracias a su romance con Soraya Esfandiary, antigua reina de Irán, y también, por cuenta de sus excentricidades. Es que Sachs no fue un millonario discreto. De eso podían dar fe los invitados a su penthouse en Saint Moriz, Suiza –entre ellos el pintor español Salvador Dalí–, a quienes les pedía que le dispararan con una escopeta luego de pararse tras un gran vidrio blindado que tenía en la sala.

No fue la única de sus locuras. Cuando le propuso matrimonio a Bardot contrató un helicóptero que, al pasar por encima de su mansión, dejó caer sobre ella toneladas de pétalos de rosa. Y estaban, también, las legendarias fiestas que organizaba. “Una vez  entró a su propia casa simulando un asalto y muchos de sus invitados se asustaron”, recordó su hijo Rolf en una entrevista para el diario inglés The Guardian. Eso sin contar con su desmedida afición por la astrología, que lo llevó a escribir un libro sobre el tema y a crear una organización de nombre enrevesado: el Instituto para el examen empírico y matemático de la posible verdad astrológica en relación con el comportamiento humano. Hombre de arte

Sachs nunca tuvo problemas de dinero. Su madre era hija de Wilhelm Von Opel, fundador de la poderosa industria automotriz que lleva su apellido, y su padre Willy –quien también se suicidó– fue dueño de la empresa Fichtel Sachs, la más grande proveedora de repuestos de autos en Alemania, encargada de suplir a los tanques germanos durante la Segunda Guerra Mundial. (Sachs padre fue, además, teniente coronel de la SS, la policía secreta alemana). Acostumbrado al lujo y al buen gusto, Gunter se apasionó por el arte desde muy temprano.

Por los mismos días de su matrimonio con Bardot conoció al excéntrico Andy Warhol y se sintió tan cautivado por el Pop-art que en 1972 montó una galería en Hamburgo, patrocinó la primera exposición del artista en Europa, y terminó comprando todos los cuadros cuando se dio cuenta de que había sido un rotundo fracaso. Parte de estas obras, sumadas a otras joyas valiosas de su colección personal (hay en total unas 300 piezas), serán subastadas el próximo 22 de mayo en la casa Sotheby’s de Londres, luego de que su familia decidiera poner en venta una de las colecciones que se sitúa “entre las más deseables que han llegado al mercado”, como dijo la directora de la casa de subastas, Cheyenne Westpah, y con la que esperan recaudar más de 30 millones de dólares. 

Sachs comenzó a invertir su fortuna en obras de arte cuando se trasladó a París, en 1958, adquiriendo trabajos de artistas franceses como Yves Klein, Jean Fautrier y Arman, por entonces relativamente desconocidos. Comprador compulsivo, engordó su colección con obras de Salvador Dalí, Yves Tanguy, René Magritte, Max Ernst, Jean Tinguely y Martial Raysse. Quienes lo conocieron sabían que le encantaba decorar sus mansiones con las obras más exquisitas –tenía un Lichtenstein en el baño de su penthouse y la famosa lata de Campbell’s de Warhol en la cocina–, y que su amor por el arte iba más allá del puro interés económico.

El ocaso

Su matrimonio con la Bardot terminó por mutuo acuerdo luego de que ambos vivieran sus propios romances extramaritales. La unión duró apenas tres años, pero su vida de lujos y excentricidades jamás se redujo. En 1969 se casó por tercera vez con la modelo sueca Mirja Larsson, y durante las décadas del sesenta y setenta  se dedicó a ahondar en sus aficiones: la fotografía, el cine, la astrología y el deporte. Fue, como lo describió su hijo, un“hombre que supo disfrutar la vida”. Antes de suicidarse tomó una decisión trascendental: vender, por una cifra millonaria, la empresa que había heredado de su padre. Luego se recluyó en su casa, rodeado de su inmensa colección de obras de arte, y se pegó un tiro para evitar los sufrimientos de la vejez.

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