Néstor Contreras, ¿superhumano o sucidida?

Un humilde joven de Suesca fue escogido por el canal History Channel como uno de los superhumanos de América Latina porque escala rocas sin ningún tipo de protección.
Néstor Contreras, ¿superhumano o sucidida?

Néstor Contreras tenía catorce años cuando cayó de 30 metros de altura. Estaba probando una ruta nueva con un amigo y se fue adelante convencido de que tomaba el camino correcto para escalar la roca, pero el cálculo le falló. La roca de apoyo se desmoronó y él se vino abajo. En cámara lenta vio cómo cayó de pie sobre una pequeña repisa o montículo que sobresalía de la pared. Ahí se fracturó la cadera. Siguió cayendo otros 15 metros, ya desmadejado por la lesión. Cuando vio que la carrilera del tren golpearía su cara, atinó a voltear la cabeza y todo el peso de su cuerpo recayó sobre el hombro izquierdo. Ahí se dislocó el húmero. Quería ponerse de pie, pero tuvo que esperar 40 minutos, tendido en el piso, hasta que su maestro y amigo, Fernando González-Rubio, lo rescató.Cuando despertó en el hospital, el médico le dijo que parecía un gato con siete vidas. No era posible explicar cómo había sobrevivido a una caída de semejante altura. “No puede volver a jugar fútbol ni bailar breakdance ni mucho menos escalar”, le vaticinó. Pero apenas llegó a su casa, lo primero que vio fue un equipo completo de escalar y una biblioteca con libros y videos que Fernando le había regalado.

Llevaban un poco más de dos años recorriendo juntos las rocas de Suesca. Desde que era un niño, Néstor veía a los pioneros de la escalada en Colombia arañando las montañas en las que él trepaba para llegar a su escuela en la vereda Santa Rosa. Eran sus héroes, quería ser como ellos. Apenas cumplió los doce, logró que Fernando y su grupo de amigos, que hoy son reconocidos por haber logrado las grandes cumbres del mundo, incluido el Everest, lo adoptaran y le enseñaran sus secretos.

Pero sus maestros se iban y Néstor seguía allí conviviendo con las rocas. Cada vez que podía subía y probaba lo que le habían enseñado. Pero él quería más, quería hacer algo distinto, algo que ninguno hubiera hecho. Así descubrió que lo suyo era escalar sin cuerdas ni protección. En esas andaba cuando tuvo el accidente que le cambió la vida.

Y se la cambió no como cualquiera imaginaría, llenándolo de miedo hasta el punto de no volver a escalar. Todo lo contrario: todavía en muletas, Néstor volvió a la montaña. Buscó la roca llamada El Queso y comenzó como los niños, paso a paso. “Yo soy lo que soy por ese accidente. Si no hubiera sentido la muerte cerca, si no hubiera sentido el miedo que sentí, no habría seguido”.

Néstor es considerado hoy el único escalador en América Latina capaz de ascender las paredes rocosas más peligrosas sin ningún tipo de protección. Por eso fue escogido por los productores del canal History Channel  como un superhumano, una persona con habilidades excepcionales que sobresalen del promedio.Y al verlo, no hay duda del veredicto. Mide 1,66 y pesa aproximadamente 70 kilos. Es más bien corpulento. Carga una mochila con cuerdas, arnés y otros implementos de seguridad que nunca usa para él. Son para los que queremos verlo y fotografiarlo.  Sus únicos implementos son unos pie de gato italianos (zapatos especiales para escalar roca), unos guantes que dejan libres los dedos y que protegen el dorso de las manos para incrustarlas en las grietas y asirse de ellas sin lastimarse, y una talquera, una pequeña bolsa que cuelga de su cintura y que contiene carbonato de magnesio para que sus manos logren adherencia en la piedra.Sus movimientos son precisos. No se le ve dudar.

Se va pegando de las piedras como si existieran unos peldaños invisibles para el resto de los mortales. Avanza y cada tanto se balancea, se empolva las manos y sigue ascendiendo. Nunca mira hacia el precipicio, su mirada está fija en el siguiente punto del que se agarrará. Está subiendo la ruta conocida como LP, 125 metros de altura. A los espectadores se nos hiela la sangre, es inevitable contener la respiración y hacer fuerza, como si pujando pudiéramos evitar que se cayera. Un escalador con equipos de seguridad puede tardar tres horas en este recorrido. Néstor lo hace en 12 minutos. “Yo sé lo qué es accidentarse. Yo sé que me puedo caer, pero si mi mente llega allá a la cima, yo también llego”, dice tratando de que los demás entendamos lo que hace. Pero no es fácil.

Para algunos, Néstor es un loco irresponsable porque arriesga su vida sin razón. Incluso dentro del gremio de los escaladores recibe críticas de quienes consideran que lo suyo no es un deporte y que no significa ningún logro exponerse de semejante manera a una muerte segura. 

Pero al verlo, con su piel y sus labios cuarteados por el sol y el viento, sus manos gruesas y callosas, se puede captar una conexión entre él y esas montañas descubiertas en los años 30 por extranjeros amantes de la escalada, como Erwin Krauss. Dice que no puede vivir un solo día de su vida sin treparse en ellas. Conoce las más de 500 rutas de Suesca como las líneas de su mano. Él mismo ha descubierto y trazado muchas de ellas. Y lo hace para que otros escaladores puedan asegurarse de las chapas que él pone con un taladro y chazos expansivos.

Su secreto radica en que ha desarrollado una técnica de respiración que le permite mantener un máximo nivel de concentración, con el que controla el miedo, disipa la ansiedad y mantiene el equilibrio. Insiste mucho en que el estado mental es fundamental para lograr la cima. “Yo no me monto en rutas que superen mi propio límite de seguridad. Yo las estudio antes de subirlas”. Y todo eso lo aprendió mientras estuvo en silla de ruedas después del accidente. Lo leyó en los libros y lo vio en los videos que le regaló Fernando. 

Como ya ha superado sus propios retos, como subir el Púlpito del Diablo en el Cocuy, hacer las 22 rutas más largas de Suesca en el menor tiempo y recorrer todos los parques de escalada de Colombia, ahora su proyecto está fuera del país. Está buscando patrocinio para escalar las paredes de roca más importantes de América Latina. Quiere empezar por la Esfinge, que tiene 600 metros y está a 4.000 metros sobre el nivel del mar, en Perú. También quiere ir a Yosemite, en California, y a Afganistán, donde está la pared a mayor altura en el mundo, a 6.000 metros sobre el nivel del mar.   Néstor se despide a su manera: “Sí. Necesito adrenalina, es una adicción. Tengo que escalar para sentirme tranquilo, en paz y feliz”. Superhumanos, el programa de History ChannelEl equipo de producción de History Channel le realizó exámenes médicos a Néstor en el Centro de Alto Rendimiento de Bogotá para encontrar las características físicas que lo hacen un superhumano. Los médicos descubrieron que mientras escala, su pulso es el de una persona en reposo. Esto le proporciona la habilidad para no estresarse en situaciones extremas y elegir opciones rápidamente. Es decir, ubica con facilidad el punto de dónde aferrarse a las rocas. Además, tiene habilidad para mantener el equilibrio y sus manos y pies tienen características de agarre excepcionales Su cuerpo posee porcentajes mínimos de grasa.