Gritos de gol que hicieron historia

En cuatro mundiales doce colombianos han marcado goles para el recuerdo. CROMOS habló con los ocho que siguen con vida, para revivir el instante en que esculpieron su nombre en la historia del fútbol internacional.
Gritos de gol que hicieron historia
Chile 62, Germán Aceros y Marcos Coll
 

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El 3 de junio de 1962, Colombia enfrentó a la Unión Soviética. Era el segundo partido del grupo A y a los dirigidos por Adolfo Pedernera solo les servía la victoria para estar entre los ocho mejores. La caída 2 a 1 ante Uruguay no presagiaba la mejor de las presentaciones, sobre todo teniendo a la selección favorita defendiendo el otro arco. A los once minutos, los imponentes soviéticos ya ganaban 3 a 0. Los suramericanos parecían resignados a la derrota hasta que el santandereano Germán Aceros, en el minuto 21, descontó con un derechazo al palo derecho del legendario Lev Yashin.  «A pesar de que íbamos abajo, yo veía que los europeos eran muy duros, que los podía gambetear, tenía la certeza de que si amagaba por derecha y luego salía por izquierda, podía generar espacios –dice Aceros–. Mi anotación fue motivacional, pero la determinante fue el gol que vino después». El despertar nacional se alcanzó a enfriar con el cuarto balón que el guardavallas Efraín «Caimán» Sánchez no pudo contener. Pero en un tiro de esquina en el segundo tiempo, ejecutado por Marcos Coll, cambió la historia del cotejo. «Íbamos perdiendo por un marcador abultado y mi gol olímpico generó un cambio no solo mental sino también físico», afirma Coll, el único jugador en la historia en convertir un gol desde el tiro de esquina. «Lo primero que pensé es que no la iba a disparar tan alta, porque ellos eran espigados. El jugador que cubría el primer palo se abrió, la pelota le picó y le entró a Yashin, en esa época catalogado el mejor arquero del mundo». Antonio Rada y Marino Klinger redondearon el encuentro más emotivo de la «azul» en su primera Copa del Mundo. La igualdad de poco sirvió porque, en el tercer partido, Yugoslavia la vapuleó 5 a 0.  
 
 
 
Italia 90, Bernardo Redin, Carlos Valderrama y Freddy Rincón
 

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Veintiocho años tardó Colombia en volver a un mundial. En tierra de campeones integró el grupo D con Alemania, Yugoslavia y Emiratos Árabes. Con dos goles retornó a la máxima cita del fútbol. La selección árabe se encontró con los inspirados Bernardo Redín y Carlos «Pibe» Valderrama en el estadio Renato Dall'A, en Bolonia. «Nació en un tiro de esquina. Ganamos el rebote y “Chonto” Herrera metió un balón en profundidad a Leonel Álvarez, quien lanzó un centro que definí de cabeza», cuenta Redín. La sensación de triunfo tras una larga ausencia mundialista la estiró el «Pibe» en el final. «Cuando veo al portero adelantado, detecto el hueco que me dejó en el palo izquierdo. Como yo estaba fuera del área grande, definí fuerte con derecha para que la bola pasara rápido».

 
El festejo de un debut con triunfo se desinfló en el segundo compromiso contra los yugoslavos. El 1 a 0 abajo supuso un certamen con pocas chances de avanzar a segunda ronda. La Alemania de Jürgen Klinsmann, Rudy Völler y Andreas Brehme era el rival para negociar la clasificación. El reloj del Giuseppe Meazza anunciaba el 1 a 0 a favor de los europeos y, en el minuto 92, de nuevo Leonel Álvarez inició la jugada que alargó la participación de Colombia en Italia 90. «Bodo Illgner se me acercó y yo lo vi como si se moviera en cámara lenta. Controlé la habilitación del “Pibe”, y solté el riflazo rastrero con la intención de pasar la pelota entre las piernas de él. Para mí es el gol más importante de mi carrera. Todavía lo recuerdo como si lo hubiera hecho ayer. En su momento fue un desahogo, pues estaba el tema político que vivía el país y la gente necesitaba una alegría», dice Freddy Eusebio Rincón. Cuatro puntos de tres compromisos le alcanzaron para ser uno de los mejores terceros del torneo. En segunda ronda no corrió con suerte. «Hubo una sucesión de paredes entre Carlos y yo. Esto desembocó en que el arquero saliera a taparme el tiro, y definí con la diestra al palo cambiado del portero», sentenció Redín sobre el 2 el 1 contra Camerún que cerró su más destacada Copa del Mundo.
 
 
 
Estados Unidos 94, Adolfo Valencia y Harold Lozano
 

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Cabezazo al primer palo de Bogdan Stelea. Adolfo «Tren»Valencia, entonces delantero del Bayern Múnich, en un centro de tiro de esquina, vulneró al portero rumano. «Estábamos desesperados por ir 2-0 abajo, queríamos empatar el compromiso. Esa semana me tenía mucha fe; en el entrenamiento, de tres oportunidades, marcaba al menos en una. La jugada siempre la practicaba en Alemania, allá me enseñaron a correr sin balón. Me le adelanté al defensa y la clavé bien pegada al palo derecho», dice Valencia. Las caídas 3 a 1 frente a Rumania y 2 a 1 ante Estados Unidos dejaron a una Colombia eliminada que debía cumplir el calendario. «Nosotros teníamos un equipo con grandes individualidades, pero el fútbol es absurdo. Las cosas no se dan como uno quiere, como con Estados Unidos. En mi gol, Tony Meola le sacó un remate a Freddy Rincón y yo aproveché el rebote. Bastó con un empujoncito», dice Valencia sobre su tanto a los locales. Por fin la escurridiza victoria se le dio contra Suiza en San Francisco, California. El antioqueño Germán Gaviria anotó en el minuto 44 y el vallecaucano Harold Lozano, en el 90. Así se cerró un mundial para el olvido. «Los goles son para la gente y luego son para uno. Han pasado veinte años y ese derechazo ahora lo siento más mío. Era uno de los más jóvenes y jugué escasos ocho minutos. Aproveché al máximo el ratico que me dio Francisco Maturana. Los suizos estaban cansados, hacía calor, metí un arrancón desde atrás, se la di a Faustino y él me la devolvió. El defensa se comió el amague y me quedó para intentarlo», afirmó Lozano, figura del América de Cali, Valladolid y Mallorca. 
 
 
Francia 98, Leider Preciado
 

CUP-FR98-COL-TUN-PRECIADO JUBILATES

En el segundo compromiso del grupo G, con el empate frente a Túnez, Colombia firmaba su eliminación. Ambas selecciones se atacaban con constancia, pero los palos y los arqueros impedían el daño. En la segunda mitad, el cambio de Adolfo «Tren» Valencia por Léider Preciado tuvo el efecto esperado. A Preciado no le pesó la camiseta y encaró a la defensa cuando le llegó el balón. El minuto 83 fue suyo. «El profesor Hernán Darío Gómez me mandó al campo y entré con la idea de hacer las cosas bien. Yo era un joven que se encontró el pase del “Pibe”. Fue cuestión de definir duro a El Ouaer; la muñeca se le dobló y el remate siguió su curso». El 1 a 0 final le devolvió el ímpetu a una Colombia que venía de perder con Rumania. La dicha duró apenas cuatro días porque, contra Inglaterra, cayó 2 a 0 y, al igual que en Estados Unidos 94, se devolvió pronto a casa.