5º Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos

Helena Salguero: "Es importante que las mujeres tengamos mayor participación"

Hablamos con la directora del documental 'Niñas de Uchituu', que se presenta en el 5º Festival Internacional de Cine por los Derechos Humanos, sobre el papel de la mujer en la industria.

Foto: Cortesía.

¿Cómo se reflejan esas realidades de las que la sociedad no quiere hacerse cargo en sus películas?

Mi curiosidad me ha llevado a interesarme por realidades distantes a la mía, quizá porque en ese otro tan diferente a mí encuentro otras formas de vivir, incluso sobrevivir, que me parecen admirables y dignas de ser retratadas. Sin embargo, no es solo que crea que deben ser visibilizadas porque están relegadas a nivel social, sino que en primer momento encuentro en ellas una cierta belleza que despierta en mi sensibilidad un deseo de narrar y retratar aquello que solo contemplando con detenimiento y en silencio se logra ver, escuchar y sentir.  Considero que mi modo de manifestar el respeto y cariño para con las personas y lugares que decido incluir en mis películas, incluidas sus realidades duras y exigentes, se refleja en la dosis de poética que le imprimo a la narración y que a su vez deseo transmitir al espectador acercándolo por medio de elementos sensoriales a los contextos que allí se enmarcan.

¿Cuál es el papel de la mujer en la película?

Como su título mismo lo dice, en la película Niñas de Uchituu, son ellas las protagonistas absolutas de la película, y con esto quiero decir que no hay personajes hombres más allá de los niños. No fue una decisión que en principio hubiéramos tomado con absoluta certeza, a pesar de tener clara la importancia de la mujer como sostén de la cultura wayuu, más fue una situación que durante el proceso de investigación se afirmó por el contexto mismo en el que los hombres permanecían fuera de casa y las relaciones de hospitalidad y complicidad con las mujeres fluyeron fácilmente a pesar del idioma, justamente por quedar entre mujeres. Son en este caso dos niñas, Sonia y Yelitza las protagonistas, que a pesar de ser familia tienen grandes diferencias entre sí por el tipo de crianza que reciben, y este contraste permite evidenciar las tensiones internas que surgen para las nuevas generaciones sobre cómo construir su identidad y qué elegir para su educación, entre las costumbres propias de las mujeres wayuu y las promesas del mundo occidental.

¿Por qué cree que es importante que las mujeres hagamos cine?

Pienso que, así como en el cine, es importante que las mujeres tengamos mayor participación en todos los campos de la vida, ocupando más roles en la sociedad en general, porque es necesario que se equilibren y complementen las energías masculinas y femeninas para lograr un mundo más armónico.  Aún en estos tiempos en que las mujeres ocupamos roles de cabezas de equipo, reconocimiento por nuestros logros y capacidades, visibilidad de nuestras películas a nivel internacional, el desequilibrio frente a los hombres en la balanza de la industria cinematográfica a nivel mundial, sigue siendo más que notable.  Por ello se requiere un gran número de mujeres que continúen e incrementen las filas de mujeres haciendo cine, con la capacidad de transformar los discursos patriarcales y cuestionar los estereotipos de hombres y mujeres repetidos en cientos de películas; mujeres que puedan imprimir otras narrativas, otros sellos, otros ritmos, incluso en los métodos de producir las películas, logrando que exista un cine más amplio que pueda diversificar la mirada de entender la humanidad en un gran sentido de la palabra.

¿Cuál es su apuesta como directora de cine y como mujer en el tratamiento de los temas que expone en sus películas?

Me interesa que mis películas puedan generar reflexión y preguntas frente a cómo nos estamos relacionando, desde donde nos paramos a mirar al otro, y de qué manera transitamos los espacios que visitamos. Esa mirada intimista que busca exaltar la belleza del detalle en instantes de lo cotidiano, es una pequeña invitación para cambiar de anteojos y encontrar otro modo de ver lo que consideramos extraño.

¿Cree que el escenario actual de la cinematografía latinoamericana se está abriendo con fuerza?

Creo que el cine latinoamericano en las últimas dos décadas ha agilizado su proceso de crecimiento, no solo gracias a la apertura global que ha incrementado las posibilidades de coproducir con otros países y otros continentes, aumentando la cantidad de películas que se estrenan al año e inyectando más fuerza de producción y calidad a las películas, sino que a su vez, se ha venido enriqueciendo y moldeando en busca de unas narrativas más auténticas que se podrían decir propias latinoamericanas y que empiezan a abrirse campo en más escenarios nacionales e internacionales, cautivando nuevos públicos.

 

últimas noticias

La guerra contra el pudor