«Ir a un mundial es el sueño que uno tiene desde pequeño» David Ospina

Hace seis años, cuando llegó a tapar en el equipo de Niza, lo primero que aprendió a gritar fue «¡Sortie!» cuando iba a despejar. Hoy ya se defiende con el francés. Con apenas 25 años y muchas luchas en su vida, este antioqueño está listo para enfrentar la gran batalla del mundial.
«Ir a un mundial es el sueño que uno tiene desde pequeño» David Ospina

Un arbusto alargado, muy verde, sobre una barda de color crema, un letrero que dice Horizon 220, y una reja larga gris, nos alertan que ese es el conjunto donde vive el portero David Ospina, a las afueras de Niza, en lo alto de una pequeña colina. La voz del colombiano nos saluda por el citófono y nos abre el portón de manera automática. Ya dentro, desfilamos por un laberinto de casas con sus fachadas uniformes. Después de timbrar en las dos primeras puertas, una voz ronca de alguien medio dormido nos informa, de malas pulgas, que el arquero del Niza vive en la última del fondo. Tan pronto retomamos el rumbo, aparece David para rescatarnos. Da la impresión de que nadie vive en ese lugar.  Nuestro anfitrión pondera tanto silencio y bromea al decir, mientras con el pulgar se señala a sí mismo y se ríe, que toda esa quietud solamente se quiebra con la música de los colombianos. La casa por dentro no llama la atención, lo que importa es su terraza de madera con una pequeña piscina flotando sobre el paisaje, un valle mitad verde y mitad techos de teja. Mientras hablamos, María Yennis, su empleada caleña, le hace la maleta, porque en tres horas viaja a Colombia. Su esposa Jessica Sterling, y su hija Dulce María, ya viajaron a Medellín. Bajo un cielo azul, Ospina es tan sereno como el ambiente donde ahora vive. Tiene  unos jeans demasiado desteñidos en las rodillas,  unos tenis blancos Dolce & Gabbana y una camiseta con una mujer estampada en bragas y sostén negros, mirándose al espejo. ¡Hay que verla!

 

¿Cuánto mide?

1,83.

 

¿Cuánto calza?

Diez y medio.

 

¿Zurdo o derecho?

Derecho.

 

¿Cuánto lleva como arquero? 

Empecé a los nueve años; ya llevo bastante como arquero, 16 años.

 

¿Lleva la cuenta de los goles que le han metido?

Los delanteros llevan la cuenta de los goles, uno prefiere quedarse con las atajadas.

 

El gol que más le haya dolido. 

Empezando mi carrera, a los catorce años,  con la selección de Antioquia. Fue un gol donde el jugador patea y el balón se me va entre las piernas. Ese día quería que se abriera la tierra y me tragara. Ganamos 4-2, pero para mí fue muy duro.

 

¿A qué edad llega al Niza en Francia?

Iba a cumplir veinte. El idioma fue un poco difícil, en las charlas técnicas me hacía de último para ver qué hacían los compañeros. Poco a poco uno se va adaptando a la cultura, a la ciudad, que es muy bonita por estar al lado del mar. El mar ayuda mucho para adaptarse.

 

La primera frase en francés que aprendió.

«Comment ça va?», que es el saludo. Quiere decir «¿todo bien?» o «¿cómo estás?». Ya en la cancha eran más bien palabras como a la derecha y a la izquierda: «à droite», «à gauche», o «sortie», que es salida. Esas fueron las primeras palabras puntuales para poder comunicarme con la defensa.

 

¿Y cómo va hoy el francés?

Ya me defiendo, de todas maneras la pronunciación todavía no la he cogido. El sonido es muy complicado de sacar, no he podido con ese «ahgrrrrrr», pero ya puedo salir y tener una conversación con cualquier persona. 

 

Otra dificultad, además del idioma.

Al principio tuvimos un poco de dificultad encontrando vivienda, duramos casi dos meses viviendo en un hotel, en un cuarto con siete maletas, comiendo lo mismo todos los días. 

 

¿Por qué?

Porque la gente no conoce nuestro país, lo primero que se les viene a la cabeza son las cosas malas de Colombia. Eso dificultó las cosas. Nos veían llegar jovencitos para alquilar sus casas y nos miraban raro. Ahora, en estos seis años me siento muy orgulloso de que la gente pueda escuchar de mí cosas lindas de mi país, que no solo es lo que ven en televisión.

 

¿Todo este tiempo ha vivido en esta casa?

He cambiado. Esta es la cuarta. Con la primera casa tuvimos problemas con la calefacción. En nuestro primer invierno hacía más frío dentro que afuera y el propietario no quería arreglar nada. Me tocó cambiar de casa. En la segunda tuvimos otro inconveniente: se nos iban a meter los ladrones a la casa. Mi señora tuvo un poco de temor y nos fuimos para un apartamento. Ahora, con el nacimiento de la niña, decidimos buscar otra casa con más espacio y, bueno, tenemos esta. La zona se llama St. Antoine de Ginestière y acá estamos a quince minutos del centro de Niza y a diez minutos del estadio.

 

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Gustavo Martínez

 

 

«Quería ser como Ronaldo»

¿Cómo es eso de que primero fue delantero?

En ese momento me gustaba hacer goles y, por cosas de la vida, a un entreno no fueron los arqueros y yo le dije al profe que quería saber qué se sentía tapar, tirarme y volar. Y ahí me quedé.

 

¿Quién fue el entrenador que puso a un delantero a tapar?

Mis padres me ingresaron al Club Deportivo Alexis García y, en esos momentos, estaba Darío Castañeda. Él me dijo que me quedara ahí, que mirara a ver qué pasaba. Eso me sirvió bastante, soy un arquero que juega bien al balón con los pies. 

 

¿Fue fácil el cambio?

Fue como a los nueve años. Yo creo que a esa edad  las cosas son fáciles, llegar a casa con la ropa sucia es la mayor alegría de un niño. El cambio lo tomé bien y me adapté fácil. Desde el primer momento empecé a mostrar que ese era mi verdadero puesto. 

 

Cambió el placer de meter un gol por el de tapar un gol.

Eso es una buena reflexión. Yo creo que uno como arquero, cuando hace una buena tapada, es como cuando un delantero hace un gol. Es lo mismo. Todavía no he tenido la oportunidad de marcar un gol profesionalmente, pero hacer una buena tapada es lo mejor.

 

¿Se cuida las manos? 

Trato de que mis dedos estén bien. Cuando voy al gimnasio, me pongo mis guantes para hacer gimnasio, trato de tenerlas hidratadas y contentas porque son mis mejores  aliadadas.

 

¿Cuál fue la primera tapada memorable? 

Con Atlético Nacional cuando quedamos campeones en el 2007 contra Huila. Creo que esa fue una noche memorable, era mi primera final y a mi corta edad salieron las cosas muy bien.

 

¿Como delantero cuál era su héroe?

Ronaldo, el brasileño. Era un delantero completo, para los arqueros era complicado porque en cualquier momento te podía salir con cualquier cosa.

 

Como arquero, ¿cambiaron sus héroes?

Había arqueros que marcaban la diferencia, como René Higuita. Después empezó la generación de Faryd Mondragón, Óscar Córdoba y Miguel Calero, que en paz descanse. Ellos nos abrieron las puertas internacionalmente. 

 

¿De joven era muy de ir al estadio?

Mi familia siempre ha sido muy futbolera. A mi papá, Hernando, le ha gustado mucho el fútbol. Siempre ha jugado de aficionado, es zurdo y lo hace muy bien. Él trabajó mucho tiempo en un banco, después fue operado de la columna, eso le impidió seguir trabajando y, afortunadamente, ahora Dios nos da la oportunidad de devolverle todo lo que hizo por nosotros.

 

Diploma por internet

¿En su casa siempre estuvieron de acuerdo con que usted fuera futbolista?

Siempre me apoyaron, hubo un momento que me tocó escoger entre el estudio y el fútbol, y mis papás siempre me apoyaron.

 

¿En qué curso paró los estudios?

En bachillerato, en décimo, para la sub-17 de Colombia en Venezuela. Afortunadamente, más adelante lo pude terminar, pero en ese momento me tocó escoger porque ya estaba integrando la Selección y permanecía más tiempo concentrado que en el colegio. 

 

¿Y cuándo vuelve a completar el bachillerato?

Hace dos años. Tuve la oportunidad de hacer décimo y once, y estoy muy contento por haber conseguido ese logro.

 

¿Aquí, en Niza?

No, en Medellín. Lo hice por Internet. Todo mi bachillerato y primaria los hice en Itagüi y faltaba la última parte que hice por Internet. 

 

¿Qué materia le gustaba en el colegio?

Matemáticas me gustaba bastante y me iba muy bien, pero sinceramente no tenía en mente hacer otra cosa que no fuera el fútbol.

 

¿Algún estudio adicional?

He pensado estudiar Administración de empresas, quiero crear mi propio negocio,  pero en estos momentos estoy muy enfocado en mi carrera, en seguir aprovechando todas las oportunidades que me da la vida.

 

¿Cómo ve la vida a los 25 años?

La vida está corriendo muy rápido, trato de no mirar el mañana, quiero aprovechar el hoy,  disfrutar con mi esposa a mi hija y a mis padres. Ahora que tengo la oportunidad de tener cerca a mi hermana, en Montecarlo, al lado de su esposo, James Rodríguez.

 

¿Y sus papás vienen mucho aquí? 

Mi mamá, Lucía, sí viene mucho, mi papá, más bien poco. Él ama Colombia, como la amamos todos, entonces tiene sus costumbres allá. Venir es complicado para él: no poder hablar, los cambios de estación, todo esto le da un poco de jartera. Mi mamá, en cambio, no es sino llamarla por teléfono para que empaque y arranque.

 

Algo que le encante de esta ciudad.

Hay una parte muy bonita que se llama Promenade des Anglais, que son ocho kilómetros al borde del mar, una zona bien bonita donde la gente va a caminar, a hacer deporte. Además, cuando se me presentó la oportunidad de venir acá, esa fue la primera foto que vi en Internet. 

 

¿Cómo es vivir  aquí en Niza?

La gente es muy formal, muy amable. Se vive con tranquilidad y eso es muy bueno. Aquí también tienen una pasión por los carros. Se ven carros muy bonitos, Ferraris, Lamborghinis, todo eso. Tenemos un Audi negro. En música, comparados con nosotros, aquí hay mucha electrónica. (Frunce la cara). 

 

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Gustavo Martínez

 

 

Por lo que veo, la electrónica no es lo suyo.

Yo soy más crossover, me gusta la salsa, el vallenato, el reguetón, las rancheras. Hay un restaurante mexicano y uno cubano donde ponen bachata. Es sabroso pero no hay un lugar que uno encuentre su música, como en Colombia.

 

Maletas llenas de comida

¿Qué tal el vecindario?

Bien, bien, es muy tranquilo. Ya con seis años aquí la gente te identifica.

 

¿Está realizando trámites para naturalizarse francés?

Sí, en estos momentos estamos en ese trámite. Ya ingresamos todos los papeles y estamos a la espera de la respuesta. Yo creo que de acá a agosto podemos tener ya una respuesta. Trae muchas ventajas a nivel deportivo, porque ya no ocuparía plaza de extracomunitario. 

 

¿Eso qué quiere decir? 

En Francia, cada equipo tiene cuatro jugadores como cuota de extranjeros. Normalmente los equipos no utilizan ese cupo en un arquero, entonces es un poco más difícil moverse a otro club. Otra ventaja de ser francés es que mi hija, Dulce María, tendría la posibilidad de venir acá a estudiar, si es que vive en Colombia.

 

¿Qué extraña de Medellín?

Aquí hay veces que las cosas son complicadas. Por ejemplo, después de las ocho de la noche es difícil encontrar una farmacia abierta y solo hay una en toda la ciudad. En cambio en Medellín o en Colombia, tú llamas a la farmacia a media noche y te llevan lo que pidas hasta la casa. Aquí los centros comerciales los cierran los domingos, entonces ahí hace falta Colombia. 

 

Una comida que de vez en cuando le de ganas y que no consiga aquí.

Nosotros tenemos nuestras mañitas. Cuando vamos a Colombia, nos venimos con una o dos maletas llenas de comida nuestra. Traemos fríjoles y mecato, arepa, chorizo, chicharrones, cosas que no se dañen.

 

¿Cómo vino a parar al Niza? 

El empresario con el que estoy ahora fue el que mostró videos míos al director deportivo del Niza de entonces, y le gustó mi trabajo. Estuvieron en Colombia, fueron a visitarme, a plantearme el proyecto y a mí me gustó.

 

Démosle el crédito al representante, ¿cómo se llama?

Mathieu Grossin. Él nació en Colombia y se crió en París.

 

¿Cómo lo conoció?

En Colombia tengo un muy buen amigo que es Lucas Jaramillo. Trabajaba con él y, por medio de Lucas, lo conocí y ahí empezamos a trabajar juntos.

 

¿Un personaje que haya tenido la oportunidad de conocer aquí en Niza?

Al ex presidente Sarkozy. A él le gusta mucho el fútbol, es hincha del París Saint-Germain, pero tuve la oportunidad de conocerlo acá en Niza. Me dijo que era excelente arquero, fue simpático, al final de un partido contra el París.

 

¿Un pasatiempo para desestresarse?

Creo que mi hobby es compartir con mi familia. También  me gusta ir a ver carros, ir al cine.

 

¿Qué películas le gustan?

Las cómicas. La última que vi se llama El sexto jugador, que es una película vieja sobre un equipo de baloncesto donde hay dos hermanos y uno fallece y luego viene del más allá a ayudar al equipo a ser campeón.

 

¿Y ya ve cine en francés?

Sí, ya. Hay palabras que no se entienden pero ya uno con la frase se va guiando. La última en francés que vi fue una de DiCaprio, El lobo de Wall Street. Un poquito larga, pero bien, el francés bien.

 

¿El jugador francés es de fiestas?

Al jugador francés le gusta el buen vino, ir a restaurantes, compartir comidas y aquí hay muy buenos sitios para eso.

 

¿Pero les gusta la fiesta?

Son muy libres en ese aspecto, creo que cada jugador es muy responsable y sabe cuándo lo puede hacer. 

 

¿Hoy quién es su mejor amigo?

En el fútbol ahora tengo la oportunidad de compartir con James Rodríguez, Mario Yepes y Falcao. Son muy buenos amigos.

 

¿Algún amigo francés?

Hay uno que se llama Didier Digard y tengo la oportunidad de tener en Niza un compañero argentino llamado Darío Cvitanich.

 

¿Qué es lo que más lo enorgullece?

Yo creo que representar a mi país, tener la oportunidad de ir a un mundial después de 16 años de ausencia, y hacerlo siempre con la mejor disposición y al cien por ciento. Es el sueño que tiene uno desde pequeño.

 

Un titular de prensa que diga: ¡wow, ese titular es mío! 

Hubo una vez un titular del Nice-Matin que decía: «Sin David el Niza no es el mismo». Fue a raíz de una lesión de rodilla que tuve. El día que regresé de la lesión, las cosas empezaron a ir mejor para el equipo.

 

 

«James es mi cuñado»

Una persona que influyó en usted para que llegara a donde ha llegado.

En el fútbol, creo que decir un solo nombre sería mal de mi parte. Han pasado muchísimas personas. Mi familia siempre ha estado, mis padres, mi hermana, mi esposa tuvo un papel importante, pues cuando recién llegué fue un poco difícil porque los primeros seis meses yo no jugaba. Pensé en devolverme.

 

¿Y por qué no jugaba?

Tenía que aprender primero un poquito la lengua para poder comunicarme. Aquí siempre han sido muy claros conmigo, pero de todas maneras fue muy duro porque yo venía de estar en Nacional y de ganar dos títulos profesionales. Venía de jugar cada ocho días, entonces esos primeros seis meses fueron complicados. Ahí mi esposa fue importantísima.

 

¿Qué le dijo su esposa?

«De acá no nos vamos, esto era lo que usted estaba buscando, lo que quería, el sueño que quería cumplir. Ahora estamos acá y no nos podemos devolver, tiene que seguir y en el momento en que le den su oportunidad, aprovecharla».

 

¿Cuánto lleva casado con Jessica Sterling?

Ya vamos a cumplir seis años, nos casamos por lo civil antes de venirnos. Y hace dos o tres años nos casamos por la Iglesia y hoy somos padres de Dulce María.

 

¿El estar casado cómo lo ha cambiado como deportista competitivo?

Yo creo que cuando uno está casado, ya tiene sus prioridades definidas. Cuando uno está soltero puede ir a la derecha, a la izquierda, al frente y no pasa nada. 

 

Hermano de Daniela Ospina, la esposa de James Rodríguez. ¿Qué tal James como cuñado?

Bien, bien, muy bien. James es una gran persona. Como futbolista ni decir de las condiciones que tiene, pero bueno, estoy contento de que mi hermana está con un buen hombre.

 

¿Con James, cómo se conocieron?

Sabía quién era James pero no lo conocía; mi hermana fue quien me lo presentó. Yo sí sabía quién era porque James tuvo la oportunidad de salir muy joven de Colombia a jugar en Banfield.

 

La gente creería que usted se lo presentó a su hermana.

(Sonríe). No, ella lo conoció por medio de un amigo. Creo que fue por Internet y ahí empezaron a hablar.

 

¿Qué es lo mejor de ese parentesco?

Que podemos compartir porque estamos a media hora de carretera. Ellos vienen a Niza, nosotros vamos a Montecarlo y hablamos de fútbol. Eso de estar tan cerca no se ve todos los días.

 

Un tema en el que nunca se van a poner de acuerdo con James.

No sé. Yo creo que él con Envigado y acá con Mónaco, y yo con Nacional y acá con Niza. Cuando jugamos en contra, bromeamos, me dice que me va a hacer gol.

 

¿Cuál es la diferencia entre fútbol francés y colombiano?

El fútbol francés es muy fuerte y vertical, es un fútbol donde nadie da un balón por perdido. En cambio el fútbol de nosotros es más técnico y lento.

 

¿En el vestuario también hay diferencias? 

En un vestuario el colombiano se siente más, en cambio acá el jugador es mucho más tranquilo. Nosotros los suramericanos tenemos la pasión más fuerte, sin decir que los europeos no la tengan. La viven de otra forma.

 

Seis años en el fútbol francés, ¿hasta cuándo más?

Si se presenta una oportunidad para mejorar, bienvenida sea. Ahora estamos en un momento muy bueno y espero lo que pueda pasar en este mercado. Acabamos de terminar otra temporada, entonces si llega un proyecto interesante, lo vamos a tomar. ¿Por qué no poder descubrir otro campeonato?

 

¿En otro país?

Me gustaría, sí. Hay posibilidades en España, Inglaterra e Italia.

 

Un equipo con el que sueñe.

Creo que ahora hay equipos muy buenos, están el Bayern Múnich, el Manchester United, el Arsenal y el Chelsea. En la liga española me gustan muchísimo Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Atlético de Madrid. Y en Italia, Milán, Juventus, Inter, equipos que tienen mucha historia. Ojalá se me pueda dar esa oportunidad y cumplir mi sueño en uno de esos.

 

¿Cómo hay que llegar al Mundial?

Yo creo que hay que llegar concentrado, hacer lo que nosotros sabemos hacer, lo que hemos venido haciendo, porque no podemos cambiar nuestro pensamiento. 

 

Un mensaje para Colombia.

Quiero decirles que, de parte de nosotros, vamos a dejar todo en la cancha para darle más alegrías a un país que se lo merece.

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Gustavo Martínez