¿Qué tiene que ver el fútbol con la cantante Shakira?

A propósito de su show en la clausura del Mundial Brasil 2014, CROMOS revela la historia de su vida en los estadios, en los camerinos y con los famosos del balón.
¿Qué tiene que ver el fútbol con la cantante Shakira?

En Inevitable, la que considera su mejor canción, admite: “Si es cuestión de confesar… no entiendo de fútbol y juego mal hasta el parqués”. 

Y es verdad. Shakira no sabe de fútbol, el fútbol sabe de Shakira. Es más, el fútbol se le atraviesa en la vida desde que nació y, 29 años después, apenas está comprendiendo que gracias a esas jugadas del destino ella fue el show central de la final del Mundial de Alemania 2006. Qué ironía. Terminó siendo la reina de los estadios y los estadios su escenario de vida.

De niña le gustaba sentarse descalza frente a la puerta de su casa o en las playas de Salgar a tomar el sol y a soñar. Sin saber por qué, muy seguido se imaginaba “que iba a ser famosa y que iba a llenar estadios”. Como una premonición infantil, la imagen la acompañó en su casa del barrio El Prado, en el Bellavista, en los Altos de Riomar y en los de Limoncito, donde vivió. La explicación de sus primos más cercanos es que “todo barranquillero lleva el fútbol en la sangre”, y la familia Mebarak Ripoll no es la excepción.

William Mebarak, su padre, es fanático del Atlético Junior de Barranquilla, amigo cercanísimo de técnicos del equipo como el uruguayo Julio Comesaña y “anecdotero oficial”: siempre recuerda que su hija menor nació en 1977, año en que el club fue campeón nacional. Shakira creció “en un mundo de varones” y de balones: tiene cinco hermanos hombres y, por fuerza de las circunstancias, tuvo que convertirse en hincha de ellos, especialmente de Robin y de Tonino –uno de sus actuales mánagers–, los que mejor jugaban de la familia. Iba a corearles los goles a los colegios Biffi y Sagrado Corazón (¡Imagínense que Shakira le cante a uno un gol!). Los domingos también tenía que sacar tiempo para su papá y la cita con el Junior, en el viejo campo Romelio Martínez. 

Tal vez allí acabó de impregnarse de esa especie de energía sobrenatural que la liga a los estadios y que se desbordó una vez terminó el bachillerato y empezó a dar recitales en casi todas las ciudades del país por cuenta de su verdadero primer gol artístico, el álbum Pies descalzos, el que la lanzó a los grandes estadios del mundo. Shakira trasteó su vida a las canchas desde marzo de 1996, cuando llenó por primera vez el estadio El Campín, en Bogotá, junto a Café Tacuba y Miguel Mateos.

 

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1. Mayo de 2005: el Real Madrid homenajeó a la colombiana y Ronaldo le estampó su autógrafo en la espalda.
2. Su novio Antonio de la Rúa y el cantante español Alejandro Sanz le contagiaron la fiebre futbolera.
3. Con David Beckham se conocen gracias a Unicef y el programa contra el sida.
4. Su papá, William Mebarak, fue quien la llevó por primera vez a un estadio.
 

Desde entonces su imagen artística no para de crecer gracias a giras mundiales que superan los 300 conciertos, en al menos 200 estadios de fútbol y 50 países de los cinco continentes, hasta superar los 26 millones de discos vendidos y llegar al tiempo al número 1 de las listas en español y en inglés. Si las estrellas del fútbol se ufanan con el Botín de oro, ella les puede mostrar 84 discos de oro y 207 de platino, ganados a punta de talento, en el escenario, sobre la gramilla. 

La ex ministra María Emma Mejía –quien le dirige la Fundación Pies Descalzos, la ha acompañado en varios viajes y es amante del fútbol– es testigo del ambiente futbolero que respira Shakira: “Su vida de artista se mezcla con la del futbolista porque su camerino casi siempre está en los sitios donde se cambian los jugadores, junto a las duchas y los lockers, como ocurrió durante los últimos premios Billboard, en el principal estadio de Miami, aunque la vida de un deportista tiene menos fanfarria”. La cantante se relaja entre toallas, calienta la voz, se viste, se maquilla, se arregla la cabellera y, como futbolista que se respete, no deja de encomendarse a la Virgen –que asegura se le apareció a su prima Carolina Name– ni de leer algún aparte de la Biblia antes de saltar a la cancha. Ahora, para cerrar con broche de oro cada uno de sus conciertos, desata sobre los espectadores una lluvia de confeti digna de una final memorable. 

María Emma y el jefe de prensa de la barranquillera, Jorge Ferradas, nunca la habían visto tan cercana al balompié. El Mundial de Alemania resultó la catarsis perfecta, no sólo para mover sus caderas sino su espíritu al ritmo del fútbol. A pesar de que coincidió con su gira por 13 ciudades españolas –que incluyó conciertos en seis estadios–, trató de no perderse los partidos y repartió sus vivas entre la selección ibérica y la argentina. 

A la ex ministra le sorprendió ver que en el centro de operaciones de Shakira en Barcelona, mientras organizaba los detalles de cada presentación, salía de vez en cuando para ver partidos como España-Arabia Saudí (que ganó España 1-0) y el 0-0 de Argentina-Holanda. “Y si no podía, se asomaba y preguntaba: ¿cuánto van?”. 

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Cada vez que llega a un estadio, se para sobre la gramilla, saca de su bolso una libretica y empieza a apuntar todos los detalles que necesita: desde las torres de iluminación hasta las pantallas gigantes y la lluvia de confeti.

 

Sus compinches para hablar del tema, además de su novio Antonio, son su amigo, el cantante español Alejandro Sanz, su cuñado Aíto de la Rúa y, lógico, su hermano Tonino y su papá, quien nunca se imaginó que de la boca de su hija saliera la palabra “fascinante” para referirse al fútbol.

Sanz la vio tan afiebrada que durante el show en la Plaza de Toros de Las Ventas, el 22 de junio, le regaló una camiseta original de la selección de España, marcada con el número 7 y el nombre de la diva. Shakira se emocionó y empezó a corear con los 50.000 asistentes al concierto: “A por ellos, a por ellos”. 

Finalmente las selecciones de España y Argentina fueron eliminadas. Shakira consoló a su novio, que soñaba con una final con la albiceleste y su novia incluidas, y retó al Mundial con su poder de convocatoria. En los estadios de fútbol de Málaga y Elche cantó el 30 de junio y el 1° de julio, al mismo tiempo que se jugaban los cuartos de final entre Italia y Ucrania y Brasil y Francia y, a pesar de lo que le auguraban, agotó las 25 mil y 28 mil localidades, respectivamente.

 Otro golazo que se anotó en época mundialista fue conocer al presidente del poderoso Club Barcelona, Joan Laporta, y hubo tan buena energía entre los dos que es un hecho la firma de un convenio entre el famoso equipo de Ronaldinho y la Fundación Pies Descalzos, para que 2.700 niños pobres y desplazados por la violencia en Colombia reciban ayuda económica y deportiva de parte del club español. El primer paso del acuerdo será construir un coliseo en Barranquilla, con cancha de fútbol incluida.

 

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“Su vida de artista se mezcla con la del futbolista porque su camerino casi siempre está en los sitios donde se cambian los jugadores, junto a las duchas y los lockers, como ocurrió durante los últimos premios billboard, en el principal estadio de miami, aunque la vida de un deportista tiene menos fanfarria”.

 

Shakira no olvida su tierra y menos cuando le hablan de fútbol. Hace diez años, cuando hizo realidad el sueño de llenar el Estadio Metropolitano de Barranquilla, quedó impactada cuando se enteró de que debajo de las graderías funciona un colegio y decidió ayudarlo.

La familia de la figura mundial del crossover cuenta que buena parte de la culpa de que Shakira le esté devolviendo favores al fútbol la tiene su novio, Antonio de la Rúa. Desde que se conocieron en mayo del 2000, ha tenido que paladear a una segunda familia de fanáticos. Los De la Rúa, empezando por su suegro Fernando, ex presidente de Argentina y ex futbolista aficionado, viven por el Boca Juniors. Tienen palco en la zona VIP de La Bombonera, junto al de Diego Maradona. 

A esta realidad tuvo que acostumbrarse la colombiana desde el primer viaje que hizo con su novio a Bariloche y que incluyó ver en la pantalla gigante del exclusivo Hotel Llao-Llao un clásico Boca-River. Desde aquella vez Shakira se divierte cantando los goles de River para llevar al límite a esta “barra brava” de xeneizes, con la que ese año celebró el campeonato de la Copa Libertadores de América y el de la Copa Intercontinental de Clubes. 

Por eso le resulta paradójico que en el estadio de River Plate hayan sido sus mejores conciertos en Buenos Aires. Encontró allí un ambiente tan inspirador que, por ejemplo, la canción Día de enero, dedicada a su novio Antonio en su álbum Fijación Oral 1, la compuso inmediatamente después de cantar ante 50.000 fans en el escenario del barrio de Núñez.  

 El fútbol se le convirtió en razón poderosa. El año pasado, mientras terminaba de componer Oral Fixation 2, sólo salió de una finca que alquiló en Alcalá de Henares para asistir al sepelio del papá de Alejandro Sanz, donde conoció al astro portugués Luis Figo y en otra ocasión para ir al estadio Santiago Bernabeu como espectadora de un clásico Real Madrid-Atlético de Madrid.

 

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Para Shakira, el francés zinedine zidane es el mejor jugador del mundo, por su talento y plasticidad.

 

 Los directivos del club merengue se enteraron de que fue a alentar al Real y que para la barranquillera el mejor jugador del mundo es Zidane. La invitaron al camerino y en una improvisada ceremonia le entregaron una camiseta blanca con su admirado número 5 en la espalda y el nombre de “la mejor cantante” encima. Aunque no estaba su ídolo francés, se saludó con Iker Casillas, Walter Samuel, Roberto Carlos y David Beckham –a quien conoce también porque coinciden en campañas de la Unicef contra el sida y en eventos musicales con su esposa Victoria–. Ronaldo se ofreció a estamparle un autógrafo en la espalda. “Me encantan tus canciones”, le dijo el brasileño. “Yo adoro tu fútbol”, le respondió la risueña colombiana.

 “Sólo te falta cantar en un Mundial”, le comentó su novio Antonio. Y, como a lo largo de su vida artística, el fútbol buscó a Shakira, esta vez para el máximo evento del mundo del balón. El presidente del Comité Organizador de la Copa, el legendario Franz Beckenbauer, no dudó que ella era la indicada cuando el pasado 8 de abril fue invitado al estadio de los Gigantes de Nueva York para un partido de homenaje que le ofrecía la Major League Soccer de los Estados Unidos a él y a Pelé, por haber sido los impulsores de este deporte cuando jugaban en el Cosmos de esa ciudad. Y en el intermedio del encuentro, en medio del frío, apareció Shakira y levantó de sus asientos a 34.000 espectadores. Al ‘Kaiser’ alemán, que ya sabía de ella por su concierto del 2005 en Düsseldorf, se le oyó decir: “Si logra esto en un ambiente de cero grados, será un éxito en pleno verano, en el Estadio Olímpico de Berlín”. Pelé, que intentó ser cantante, ya había ido a uno de sus conciertos en Brasil.

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Ricky Martin y Shakira son los dos únicos artistas latinoamericanos que han actuado en mundiales. Él en Francia 98 y ella en Alemania 2006.

 

Detrás de la preparación del show Hips don’t lie, que cautivó a 76.000 espectadores, estuvieron sus más cercanos asesores futbolísticos argentinos (por eso se incluyó una referencia a Maradona), en cabeza de Antonio de la Rúa y su amigo Ramiro Agulla, productor de los jingles de fútbol más famosos de ese país. En tu cabeza hay un gol se titula uno de ellos y, según sus allegados, eso le pasa a Shakira, “cada día quiere anotar uno”. Por eso ella aclara: “No tengo ni idea de fútbol, pero sí entiendo el sentimiento que genera…”. La explicación es como sus caderas... que “no mienten”.  

Fotos: Archivo Cromos // AFP