Madres recordadas de la tv

Detrás de cada telenovela hay una mamá que sufre, ama y hasta reprime a sus hijos. Estas son algunas de las más recordadas, sobre todo por las buenas caracterizaciones.
Madres recordadas de la tv

La sacrificada

Es probable que el público no la recuerde por su nombre, María Luisa Caicedo de Suárez, pero sí por el título de la telenovela: La madre. Representada por Margarita Rosa de Francisco en 1998, esta mamá despertó la compasión del público por su aspecto humilde, por tener cinco hijos a pesar de su juventud y por ser también el ejemplo de sacrificio. Y aunque fue abandonada por su esposo infiel, lo pensó mucho antes de darse la oportunidad de enamorarse de don Andrés, el dueño del hotel donde ella era la camarera discreta que cambiaba el uniforme por un saco de lana y un chal para perderse entre la cotidianidad de su sufrimiento.

La bruja

Su voz fuerte, de dictadora, todavía retumba en la pantalla. Hace 30 años, Brígida Paredes hizo historia como La abuela, una mujer malvada, machista y de doble moral que les dio libertad a sus hijos varones e hizo miserable a las mujeres. La actriz Teresa Gutiérrez encarnó a esta mujer autoritaria que no se doblegaba ni ante las peores situaciones, como la muerte de sus hijos en El Bogotazo, y que resultó casi inmortal en la telenovela e inolvidable para el público que todavía recuerda la frase con la que se refería a su criada: “india patirrajada, animal de monte”.

La generosa

Doña Bertica fue la madre amorosa de Eutimio Pastrana Polanía y también la mujer entregada a su esposo: don Joaco, el tendero cascarrabias de Don Chinche. Con su acento opita y un carácter abnegado, fue también la madre sustituta de la señorita Elvia y de Rosalbita, las inmigrantes sin familia que encontraron consuelo en su corazón grande, que siempre se negaba a cobrarles lo que comían en la tienda del callejón más famoso de los años 80 en la televisión colombiana. Chela del Río fue la encargada de darle vida durante siete años a esta madre humilde, de eterno delantal, a quien la emoción y la tristeza la hacían llorar por igual.

La soñadora

Carmenza Suárez fue la madre que soñaba con tener una vida de telenovela y, todas las noches, veía historias de amor para al menos imaginarse un final feliz para su hija Teresa, conocida como ‘Gaviota’, en la inolvidable Café. La actriz Constanza Duque inmortalizó a este personaje cargado de nobleza, ternura, ingenuidad y don de gentes que la convirtieron además en la cómplice de su hija, para quien quiso un futuro diferente al suyo y estuvo dispuesta a acompañarla a luchar en cualquier batalla, incluso la que libró por Sebastián, todo un galán como salido de uno de los melodramas que la apasionaban.

La ambiciosa

Yamile es una madre de la realidad y la ficción. En Amor sincero, una historia basada en la vida de la cantante Marbelle, la actriz Marcela Benjumea interpreta a una mujer apasionada, llena de expectativas y ambiciones para convertir a su hija en lo que ella no pudo ser. Y como para ella no hay imposibles para sacar adelante la carrera musical de Mauren, la disciplina con su hija adquiere tintes de dictadura aunque el público ha descubierto que detrás de esa imagen autoritaria hay una mujer luchadora que hace todo por amor.