Adicción a los videojuegos: ¿cuándo preocuparse?

¿Cómo saber que tu hijo no solo disfruta jugarlos, sino que se está convirtiendo en un adicto?

Foto: cortesía.

Por: Dra. Angela Mattke, medicina para niños y adolescentes de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

 

La adicción va más allá de sentir pasión por los juegos de video. Es un patrón de comportamiento en el cual jugar es la máxima prioridad de la persona; interfiere con su rutina diaria y llega a afectar su bienestar mental y físico. (Ver: Solo el 10% de quienes abusan de los videojuegos desarrolla una adicción)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reconocer la adicción a los videojuegos como una enfermedad mental y, aunque el manual de diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría no lo considera un trastorno oficial, recomienda estudiarla por sus riesgos potenciales. Los síntomas, según la OMS, incluyen alteración de la capacidad de controlar el juego y supremacía de este sobre otros intereses y actividades, hasta el punto de perturbar el funcionamiento cotidiano de la persona. (Ver: Adicción a videojuegos sí es un desorden de salud)

Existen varias señales de alarma que se pueden tener en cuenta para identificar si un niño padece de adicción a los videojuegos. Lo primero es, como padres, hacerse las siguientes preguntas, si responde afirmativamente a cualquiera de estas, es posible que tu hijo esté desarrollando una adicción:

1. ¿Tu hijo se ha retirado de los deportes, clubes u otras actividades que no implican juegos de video?

2. ¿Interactúa principalmente con otros jugadores?

3. ¿El niño ha disminuido el rendimiento académico mientras el interés por este tipo de juegos aumenta?

4. ¿Tu hijo se ocupa en videojuegos la mayor parte del tiempo libre?

5. ¿Prefiere perder horas de sueño antes que dejar de jugar?

 

También puedes prestar atención a las reacciones emocionales de tu hijo cuando no puede participar en estos videojuegos. La persona adicta, por lo general, se pone sumamente ansiosa, enojada o alterada al pensar en que debe alejarse de los juegos de video durante más de un breve periodo de tiempo. Cuando se les confronta acerca del tiempo perdido en el juego, no suelen admitir que necesitan reducir las horas dedicadas a esto e insisten en que su comportamiento es normal.

Es importante anotar que esta adicción puede afectar significativamente la salud física. Debido a la naturaleza sedentaria de la mayoría de los videojuegos, las personas con adicción tienden a hace poca actividad física, que podría resultar en obesidad, presión arterial alta, problemas hepáticos y diabetes tipo 2.

Mayo Clinic sugiere tener en cuenta las recomendaciones de la Academia de Pediatría: los niños menores de 18 o 24 meses no deben medios ni redes de comunicación; para los que están entre los 2 y 5 años el límite de tiempo frente a la pantalla no puede superar la hora diaria y siempre bajo supervisión y, a medida que el niño crece, el consejo es decidir cuántos medios de comunicación se permitirá que el niño use y con qué frecuencia. (Ver: El primer caso documentado de “adicción a Netflix”)

Si te preocupa una posible adicción al juego de tu hijo, haz una cita con el médico de cabecera, para que evalúe la situación, te de una guía y, en caso de ser necesario, lo remita con un profesional especializado.

Si crees que el comportamiento del niño no llega a niveles crónicos, pero considera que le beneficiaría disminuir el tiempo que pasa frente a la pantalla, intenta lo siguiente:

- Propón en su casa un horario de espacios libres de tecnología, estos pueden ser durante las comidas.

- Realiza actividades y excursiones familiares.

- Aleja las pantallas de los dormitorios de tus hijos y fija horarios diarios y semanales para su uso.

 

Por último, mantén una conversación en familia acerca del tiempo que pasan frente a la pantalla y haba sobre los beneficios de tener actividades al aire libre. Enseñarles a los niños sobre maneras positivas de conectarse y desconectarse puede ayudarles a proteger su seguridad y salud mental y física.