Agitación por amamantamiento: cuando las mamás rechazan al bebé que toma pecho

Algunas mujeres sufren la lactancia, no por dolor, sino por una sensación involuntaria que las impulsa a dejar de dar leche a sus hijos.

Agitación por amamantamiento.
Cualquier mamá puede sufrir este padecimiento.Pixabay.

Muchas mujeres disfrutan amamantar a sus bebés. Sienten que se conectan con ellos. Es más que un momento para alimentarlos: mientras comen, los niños se sienten seguros, protegidos, acogidos, queridos.

Sin embargo, otras mujeres sienten exactamente lo contrario. Sufren de algo que las empuja a alejar su pecho del bebé. Es una sensación involuntaria que tiene síntomas físicos, como calambres, cosquilleos, nervios, ansiedad… Y todo eso lleva a que ellas sientan culpabilidad y desasosiego, ya que no es algo que entiendan o que puedan controlar. Es una sensación totalmente visceral.

Según el portal Asesoras de Lactancia, algunas mujeres explican que esa sensación se relaciona con lo que experimentan durante el sexo, y esto empeora la culpa: “¿cómo voy a sentir placer sexual mientras le doy de comer a mi hijo?”.

La agitación por amamantamiento suele ser un padecimiento que se sufre en silencio. Las mujeres se avergüenzan de lo que sienten, especialmente cuando lo relacionan con su sexualidad. En esta medida, tratan de forzarse a continuar con la lactancia  y esto hace que se convierta en una tortura.

Cuando exteriorizan lo que sienten, es difícil que sus parejas lo entiendan. “A Miriam le sucedió en ambos embarazos ­–explica Armando Bastida en Bebés y más­–. Estando embarazada y con el hermano anterior mamando sucedía a veces, sobretodo por las noches, que no soportaba que le pidiera el pecho. Se apartaba, se enfadaba, resoplaba, me pedía que la ayudara y yo no la entendía, porque no lograba comprender cómo podía enfadarse con él, con un niño que llevaba ya dos años mamando sin problemas y con el que tanto había disfrutado dándole el pecho”.

¿Quiénes sufren de agitación por amamantamiento y cómo se soluciona?

Cualquier mujer puede sufrir este padecimiento, pero es más frecuente en madres con niños de uno o dos años, o en aquellas que practican lactancia en tándem (le dan leche a dos hijos). También es común que ocurra en épocas de estrés o agotamiento excesivo, o en momentos en los que las hormonas andan más despiertas, como en la ovulación o en la menstruación.

No hay una cura definitiva, pero hay algunas recomendaciones que sugieren las directoras del portal Asesoras de Lactancia:

1. Hablar con el niño, ya que ellos se dan cuenta del rechazo. Se les debería explicar que no es su culpa.

2. Reducir el tiempo de las tomas.

3. Reducir las tomas. Hay unas tomas en las que esta sensación es más frecuente que en otras. Por ejemplo, en la noche el papá puede darle un tetero al bebé.

4. Buscar distracciones. Leer, ver televisión, oír radio o un podcast, revisar Facebook.

5. Tener paciencia. Puede ser una sensación pasajera, así que vale la pena esperar antes de rendirse con la lactancia.

6. Revisar la postura. En algunas posiciones los síntomas empeoran, así que vale la pena hacer pruebas, aunque se sienta que el niño ya es un maestro en a succión.

7. Hablarlo. Es importante desahogarse, entender que es algo normal y que no hay razón para sentir culpa.

8. Como última opción se puede considerar el destete, especialmente si ya ha pasado mucho tiempo y no parece haber ninguna solución.

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Redacción Cromos

Maternidad y Bienestar

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