Cinco beneficios de los portabebés

Además de liberar las manos de los padres, portear les permite a los niños dormir, mejorar su digestión, sentirse protegidos… Es una salvación para muchas mamás cuyos hijos siempre quieren estar en brazos.

Cinco beneficios de usar un portabebés
Portear fortalece el vínculo entre los padres y sus hijos.Getty.

Durante sus primeros meses de vida, Lucas buscó mis brazos siempre. Y los de su papá, sus abuelos, sus tíos… Era imposible que tomara una siesta en su cuna: solo dormía alzado o en el pecho. A veces pensaba –sin una pizca de agobio pero con la mente y el cuerpo agotados–, que era un bebé especialmente demandante. Muy pronto descubrí, sin embargo, que lo más común es que en esos meses ellos quieran estar en nuestros brazos. Como dependen de nosotros, buscan estar allí para sentirse protegidos, atendidos, amados. Nosotros no los acostumbramos a los brazos, como dice el mito, ellos necesitan esos brazos.

Aunque a veces fuera extenuante, yo siempre le ofrecí mis brazos con gusto. Alzarlos también es placentero para uno: huelen delicioso y su tamañito y su calor son reconfortantes. Sin embargo, el hecho de no poder soltarlos limita la vida, que tiene que seguir adelante. Muchos días no pude bañarme. Cocinar o tender la cama era imposible. Y tomar un descanso era un sueño lejano. Hasta que me presentaron el porteo.

Durante el posparto, dos doulas, Amapola y Ana María, fueron a visitarme una vez a la semana durante 40 días. Ellas, en muchos sentidos, me salvaron. Me enseñaron a confiar en mis capacidades para alimentar a Lucas, me mimaron para hacer más fluido mi proceso de adaptación a una nueva vida y me mostraron la manera ideal de amarrarme a Lucas y así contribuir a su bienestar y al mío.

La primera vez que esa tela larga y elástica se convirtió en un portabebés sentí a mi hijo más cerca que nunca. Tuve la impresión de que con él ahí, todo iba a estar bien. Nunca me había sentido más capaz de protegerlo. A medida que cogía práctica en la postura de ese ‘fular’ (así se le suele llamar en la jerga maternal), descubría sus maravillas. Cuando Lucas estaba inquieto y nada lo calmaba, lo ponía en el portabebés y ahí, al ladito de mi corazón, encontraba paz y se dormía de inmediato. Cuando no le funcionaba el sistema digestivo, lo pegaba a mí, en posición de ranita, y empezaba a liberar los gases que lo incomodaban. Cuando necesitaba salir, lo colgaba en mi pecho y así me evitaba que arrancara a llorar en el coche a medio camino.

El fular fue mi acompañante fiel durante los primeros tres meses de vida de Lucas. Podía salir sin pañales, pero no sin portabebés. Por eso ahora me interesa que otras mamás conozcan sus beneficios, que reúno aquí brevemente.

1. Calma a los bebés

Los niños que son porteados lloran menos, especialmente durante la tarde. “Entre más portees a tu bebé, más feliz será, llorará menos y pasará más tiempo en estado de alerta silenciosa, que es cuando los niños aprenden más”, expica a Motherly Marta Ginter, doula, asesora de lactancia y de porteo certificada.

2. Es bueno para la salud y el bienestar del niño

Al portear a los bebés, uno los ubica en una posición que es beneficiosa para su salud y su desarrollo, ya que ayuda a prevenir el síndrome de la cabeza plana y favorece la digestión. Puede prevenir el cólico, el reflujo y el pujo.

3. Ayuda a seguir adelante con la vida

Al tener las manos desocupadas podemos hacer cosas en la casa, trabajar, leer y, en el caso de los padres que tienen más hijos, atender los otros niños.

4. Ayuda a fortalecer el vínculo con el bebé

Si tu bebé está siempre contigo, hablarás e interactuarás más con él. Es lo más cercano que estará de esos días en los que andaba feliz en el útero. En este tiempo de reconexión, los padres están en el lugar ideal para responder a las necesidades del niño y para conocerlo, lo cual aumenta la confianza en nuestras capacidades para criar.

5. Disminuye el riesgo de depresión posparto

El subidón de confianza que da el porteo ayuda a que la transición hacia la maternidad sea más amigable, lo cual favorece el bienestar mental de las madres. Además, es una herramienta que permite romper con el aislamiento que genera un bebé recién nacido, ya que les da a los padres la posibilidad de salir con mayor facilidad. Por último, la ciencia ha confirmado que el contacto piel con piel (que se da con mayor frecuencia si porteamos) se relaciona con menores tasas de depresión posparto.

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Natalia Roldán Rueda

Maternidad y Bienestar

Cinco beneficios de los portabebés

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