¿Cómo estimular a tu hijo a través del juego?

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El juego es tan indispensable en el desarrollo del niño, que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), asegura que condiciona un desarrollo armonioso de su cuerpo, la inteligencia y la afectividad.

Nada más importante para un niño que jugar: solo o con amigos, con juguetes sencillos o muy elaborados, en casa o al aire libre, será su razón de ser, y en cada momento tendrá múltiples opciones para elegir. Y bajo estas circunstancias, siempre sentirá gran placer, y se sentirá feliz y realizado.

Pero el juego no es solo entretención; en una etapa donde el pequeño crece y se desarrolla, es vital para lograr grandes avances en cuanto a sus capacidades motrices, cognitivas, perceptivas, físicas, afectivas y sociales. Por medio de este estimula la imaginación y la facultad de crear, pero también exterioriza sus debilidades, fortalezas, carencias y sentimientos.

El juego también le permite agudizar la atención, la concentración, la observación y la memoria, al mismo tiempo que beneficia diversos procesos de experimentación, aprendizaje y socialización, sobre todo en los primeros 6 años de vida.

Una amplia gama de juguetes permite que, casi desde el propio nacimiento del bebé, tengas herramientas indispensables tanto para su diversión y distracción como para su estimulación.

“Para elegir el juguete perfecto, lo primero es definir qué es lo que se quiere estimular: ¿lenguaje?, ¿motricidad?, ¿procesos sensoriales?, ¿habilidades espaciales? Para cada proceso del desarrollo existe un juguete diferente y cada juguete puede estimular diversos procesos del desarrollo”, explica la neuropsicóloga Ana María Lora, directora de Ludikcenter*.

De 0 a 6 meses

Observaciones. Tu bebé necesitará estímulos para sus sentidos, pues en esta etapa se conecta contigo y con los demás a través de ellos. De allí la importancia del contacto físico y la cercanía con él, pero también de juguetes que le brinden novedosos estímulos visuales, auditivos, olfativos y táctiles, que sean coloridos, livianos, dúctiles y con movimiento y sonidos.

Juegos y juguetes. Mantenerlo en tus brazos, mecerte con él, acariciarlo, cantarle, acercarle un dedo a su mano. “Las áreas sensoriales abonan el camino para un magnífico aprendizaje. Cuando son bebés, estas áreas se estimulan en los gimnasios para bebés, pequeños espacios sensoriales o que combinan diferentes colores, texturas, sonidos y movimiento, y en donde el bebé recibe una alta dosis sensorial. Las masas de todo tipo son muy importantes, incluyendo la plastilina, las piscinas de pelotas, los muñecos que combinen diferentes texturas, además de sonidos y olores. Juguetes que involucren movimientos son importantes en la estimulación vestibular y propioceptiva, que apoyarán la atención”, asegura Ana María Lora.

De 7 a 12 meses

Observaciones. Tu bebé gatea y hacia el final de esta etapa tal vez comience a caminar. Explora, curiosea y manipula algunos objetos, empezando su desarrollo motriz. Por su disposición a experimentar, tiende a llevarse todo a la boca.

Juegos y juguetes. Interacción afectiva con los padres: risas, mimos, besos, caricias, canto, sonidos; llamarlo para que se acerque, carros, sonajeros y juegos musicales, aros, pelotas un poco más grandes, muñecos sonoros, flotantes para agua, cubos de madera y animales sobre ruedas.

De 1 a 2 años

Observaciones. El juego ya es esencial en su vida, y jugando descubre muchas cosas porque todo lo que ve le llama la atención. Como ya camina y tiene más control de sus movimientos, puede interactuar y explorar con lo que encuentra a su alrededor. Por tal motivo, es fundamental que estimules la estabilidad y la motricidad gruesa.

Juegos y juguetes. Bailes, escondidas, vueltas, pelotas grandes de plástico, bloques con sonido y para construcción, apilables, cajas e instrumentos musicales, cubos, encajables de animales o figuras geométricas, carros y otros juguetes de cuatro ruedas –grandes y estables para cargar, empujar o arrastrar–, rompecabezas simples y de pocas piezas, aros, juguetes para la arena, cajas de herramientas, plastilina y pinturas.

De 2 a 3 años.

Observaciones. Tu hijo mantiene las ganas de curiosear y explorar, pero es más autónomo e independiente debido a su gran desarrollo motriz y, por la misma razón, corre, va de un lado para otro, salta, se encarama y comienza a jugar con otros niños. También hay avances en la motricidad fina y ya arma y desarma, pero además lo motivan los juguetes con los que puede asumir roles: policía, héroe, papá, mamá, etc.

Juegos y juguetes. “Si lo que se quiere es estimular la motricidad fina de la mano con las habilidades espaciales y la lógica-matemática, los cubos, bloques y las fichas de encajar, ensartar y asociar funcionan de maravilla. Cubos de diferentes tamaños para hacer torres; fichas que se asocian por su color, tamaño o forma, como por ejemplo, las que tienen huecos con formas geométricas para encajar; rompecabezas; bloques que se organizan siguiendo un patrón o secuencia o fichas que al encajarse construyen figuras”, explica la psicóloga Ana María Lora.

Dichos juegos estimulan la motricidad fina, que abonará el terreno a la grafo-motricidad, fundamental para la escritura, y las habilidades espaciales y de lógica-matemática, importantes para áreas como aritmética, geometría, álgebra y física. Para el lenguaje: cuentos con audios, texturas, olor e imágenes claras, grandes y coloridas. Dibujo con tiza, crayones, témperas y acuarelas; canto, música, de imitación, juegos simbólicos, de observación y rompecabezas fáciles de armar, también son adecuados.

De 3 a 6 años

Observaciones. Tu hijo, más independiente y autónomo, está en capacidad de escoger algunos de sus juguetes y juegos, y se interesa más por interactuar con amiguitos y compañeros, fomentando habilidades de cooperación y negociación.

Juegos y juguetes. Cuentos que combinen imagen y escritura, pelotas, triciclos, bicicletas, encajables, baldes y palas, bloques y cubos de tamaños más pequeños, rompecabezas de más piezas, juegos de mesa y de construcción, títeres, muñecos, disfraces y cocinas.

Con el objetivo de que los juguetes y juegos elegidos cumplan con su misión de divertir y estimular a tu niño, ten presente las siguientes pautas:

· Elije juegos y juguetes por los que el niño tenga interés y lo entretengan.

· Si llora o se cansa detente; la estimulación recurrente y exagerada molesta al pequeño.

· Ocasionalmente renueva sus juguetes para que descubra estímulos nuevos.

· Comprueba que sean seguros: marca de seguridad certificada, instrucciones precisas, sin componentes tóxicos ni piezas pequeñas o que se rompan fácilmente.

· Lo costoso no es siempre lo mejor ni lo más indicado; decídete por los más didácticos y estimulantes.

· Adquiérelos sin tantas funcionalidades; tendrá más opciones para imaginar, crear y experimentar.

· Lo que mejor estimulará a tu hijo es compartir, interactuar, jugar y construir contigo, con amigos o con otros adultos por medio de los juguetes y juegos.

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