¿Cómo evitar que su hijo se ahogue?

Es la segunda causa accidental de muerte en niños menores de 15 años y con frecuencia ocurre cerca de los padres, quienes se dan cuenta de que sus hijos están en peligro demasiado tarde.

¿Cómo detectar y prevenir un ahogamiento?
Cuando alguien se está ahogando no tiene manera de pedir auxilio.Getty

Un ahogamiento no se parece en nada a lo que hemos visto en las películas. La imagen del niño que aletea, salpica y pide auxilio para que el salvavidas corra a su encuentro es una construcción de Hollywood, y poco tiene que ver con lo que ocurre en realidad cuando una persona corre el riesgo de ahogarse.

Un evento de este tipo es mucho más silencioso de lo que imaginamos, debido a lo que los salvavidas llaman respuesta instintiva al ahogamiento. Cuando las personas son conscientes de que pueden perder la vida en el agua, están fisiológicamente impedidas para gritar por ayuda, según Francesco A. Pia, salvavidas que escribió sobre el tema la revista On Scene.

De acuerdo con su explicación, el sistema respiratorio está diseñado para respirar, el habla es una función secundaria y no es prioritaria; por lo tanto, la reacción natural del cuerpo, si tiene que escoger entre hacer una cosa y la otra, es buscar oxígeno. Además, para hablar, primero hay que respirar.

Cuando alguien se está ahogando, su boca ingresa y sale del agua, y no está en la superficie suficiente tiempo para que suelte el aire, inhale y pida ayuda. Apenas queda tiempo para volver a respirar antes de que se hunda nuevamente.  

Por otra parte, el cerebro, de manera instintiva, obliga a los brazos a extenderse a los lados para presionar el agua hacia abajo en busca de la superficie, de tal forma que la cabeza tenga mayor acceso al oxígeno. Si los brazos están ocupados en esta tarea, no hay forma de que se eleven para hacer un llamado de auxilio.

En la medida en que el cuerpo reacciona instintivamente, la persona que se ahoga no está en la capacidad de mover sus brazos voluntariamente para nadar, acercarse a un rescatista o a un flotador. Durante todo el proceso, el cuerpo se mantiene recto dentro del agua, y ni siquiera hay un movimiento de apoyo de las piernas. Por lo general, cuando alguien se encuentra en esta situación solo logra luchar entre 20 y 60 segundos antes de que se hunda totalmente.

Cuando las personas lograr pedir auxilio, quiere decir que están experimentando algo que se conoce como estrés acuático y, usualmente, están en una posición en la que pueden salvarse a sí mismas, siempre y cuando reaccionen de la manera correcta y no se dejen llevar por la angustia.

Estas situaciones son tan silenciosas que el ahogamiento es la segunda causa accidental de muerte en niños menores de 15 años (la primera ocurre en vehículos). Por esta razón, esté atento a estas señales cuando sus hijos estén en el agua:

1. Si la cabeza esta baja y la boca está al nivel del agua.

2. Si la cabeza está echada hacia atrás y la boca está abierta.

3. Si los ojos se ven vidriosos, vacíos y con dificultad para mantener el foco.

4. Si los ojos están cerrados.

5. Si el pelo está sobre la frente y los ojos.

6. Si no están moviendo las piernas.

7. Si están hiperventilando.

8. Si están tratando de nadar pero no logran avanzar.

9. Si están tratando de girarse para quedar de espaldas.

10. Si parecen escalar una escalera invisible.

No se le olvide que una persona que se está ahogando no parece que se está ahogando. Y tenga muy presente que los niños en el agua siempre son ruidosos. Si al ambiente se pone muy silencioso, búsquelos y averigüe qué pasó.  

Al entender que hay tan poco tiempo para reaccionar a un ahogamiento, con los niños la mejor alternativa siempre será prevenir. Por esta razón, hemos reunido algunos consejos para tener en cuenta si sus hijos estarán cerca del agua.

1. Si vive en climas cálidos y tiene una piscina, instale una reja lo suficientemente alta que separe el agua de la casa. El ideal es que la puerta de esa reja se bloquee automáticamente una vez se cierre.

2. Siempre debería asignarse un adulto para que esté pendiente de la piscina o la tina. Puede funcionar hacer turnos, para que siempre haya alguien que se sienta responsable.

3. Aleje los juguetes de la piscina. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos sugiere que, apenas se termina el juego en el agua, los padres guarden los juguetes para no tentar a los niños a acercarse nuevamente.

4. A partir del primer año de vida, los niños deberían tomar clases de natación.

5. Tome un curso de primeros auxilios. Cuando los segundos cuentan, va a ser muy útil que tenga el conocimiento adecuado a la mano.