Cómo reducir el azúcar de la dieta de nuestros hijos

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La obesidad infantil es un problema global y, a pesar de saberlo, como padres caemos en errores que deberíamos evitar.

A mi generación la criaron con Coca-Cola y Pony Malta. Las mamás decían que las gaseosas ayudaban a los niños cuando estaban enfermos de la barriga. Hoy, cuando oímos esas recetas médicas caseras, nos escandalizamos. Sabemos muy bien que no hay nada bueno para un niño en una botella de gaseosa. Entendemos perfectamente que el nivel de azúcar de esas bebidas es malo para cualquier persona y ni hablar de un recién nacido. Sin embargo, vemos con mucha frecuencia que los padres les dan jugos de caja a sus niños y que siempre recurren al yogurt del supermercado como una opción nutritiva para complementar sus comidas. Muchos ignoran que esos jugos y esos yogurts pueden traer sustancias tan perjudiciales como las que se encuentran en las gaseosas.    

El mercadeo y la publicidad son armas poderosas que hechizan a los padres y los convencen de cosas que no son ciertas. Que el yogurt es más nutritivo. Que los cereales dan vitaminas. Que los jugos son mejores que el agua. Mentiras peligrosas que juegan con la salud de nuestros niños. Por eso hemos reunido algunos consejos para no caer, como nuestras mamás, en las noticias falsas de nuestros tiempos.

1.  Se educa el paladar desde el vientre materno

Lo que come la madre durante el embarazo empieza a definir los gustos del bebé desde que está en la panza. Si los antojos de chocolate son insoportables, él empezará a acostumbrarse al dulce. Si la mamá se muere por el aguacate, las grasas beneficiosas serán las que buscará al crecer. Por esta razón, es importante llevar una dieta equilibrada y baja en azúcar.

2. Elegir alimentos naturales al comenzar la alimentación complementaria

El ideal es que los niños se acostumbren a comer alimentos saludables, que les saquen el gusto, para que luego la comida nociva no les llame la atención. Si desde chiquitos disfrutan el banano, la granadilla, la ahuyama y la remolacha, y saben que eso es lo que encuentran en casa, no necesitarán dulces ni harinas procesadas. Tampoco será sano prohibírselas si las piden, ya que recurrirán a ellas con culpa cuando sus padres no estén y desarrollarán una relación insana con la comida. Lo clave es guiarlos, darles la oportunidad de probar muchas cosas desde que son bebés y no rendirse en la tarea de que disfruten las frutas y las verduras. Los expertos explican que a veces hay que ofrecerles los alimentos hasta 20 veces para que los disfruten, pero si la nevera siempre está equipada con la comida correcta será más fácil insistir. Y un punto muy importante: las compotas háganlas en casa y a la hora de comprar papillas busquen las que no tienen azúcares añadidos, ni saborizantes como la vainilla.  

3. Para beber, siempre agua

Crecimos pensando que los líquidos que tomamos deben tener un sabor. A nuestros papás les daba pesar darnos agua, porque es “insípida”. Y nos acostumbramos a eso. Los niños no son conscientes de que el agua es insípida. Para ellos es un líquido refrescante, el mejor para quitar la sed. No obstante, como están acostumbrados a la leche, a algunos les cuesta sacarle el gusto al agua; en estos casos los pediatras recomiendan que los padres sean insistentes, que siempre tengan un termito de agua a la mano y que la ofrezcan, sobre todo, en días calurosos o cuando el bebé se ha pasado la mañana gateando y necesita hidratarse. En esos momentos sentirán el placer de tomar agua.

4. Evitar jugos envasados y gaseosas

Los jugos de frutas tienen un alto contenido en azúcar que favorece la obesidad infantil y propicia la aparición de diabetes tipo 2. Incluso cuando llevan el aviso de "sin azúcares añadidos" contienen casi tanta azúcar como una lata de gaseosa.

5. Evitar el yogurt industrial

Contiene de 15 a 18 gramos de azúcar por cada 125 ml, nadie en su sano juicio le pondría 4 cucharadas de azúcar a la bebida de un niño. Se puede preparar en casa, elegir un yogurt natural sin azúcares añadidos o uno griego.

6.  Usar frutas para aportar dulzor

En los postres, en lugar de añadir azúcar, podemos potenciar el dulzor con frutas o especias como la canela.

7. Pensar en desayunos más saludables

Esta comida suele ser un terreno abonado para los productos cargados de azúcar “disfrazada”. Los cereales se ofrecen como fuente de energía y otros buenos nutrientes; sin embargo, la mayor parte de ellos contiene más de un 15% de azúcar. Es mejor recurrir a los sánduches de toda la vida, a los que se les puede agregar tomate, lechuga, aguacate y hasta huevo.

 

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