Los nacimientos de bebés prematuros disminuyeron durante la pandemia

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Hospitales en diferentes países han dado cuenta de esta caída, ¿a qué se debe?

Los nacimientos de bebés prematuros ocurren antes de la semana 37 de embarazo. Se calcula que en las últimas dos décadas han aumentado un 36% y que cada año nacen en el mundo alrededor de 15 millones de bebés antes de tiempo, es decir, uno cada diez. De acuerdo con un texto de la gineconbstetra estadounidense Jen Gunter, más niños mueren en su primer mes de vida por estos partos pretérmino que por cualquier otra causa. Adicionalmente, la especialista asegura que, aunque muchos de ellos salen adelante y tienen vidas normales, otros cargan durante todas sus vidas con las secuelas de esa condición y de las intervenciones a las cuales fueron sometidos. Para rematar, tanto los padres como sus hijos deben asumir los difíciles desafíos emocionales de pasar por una unidad de cuidados intensivos neonatales, lugar que ella describe como una “zona de guerra”.

Ante ese difícil contexto, resulta sorprendente la noticia sobre la cual ha alertado el New York Times: durante la pandemia, el número de nacimientos prematuros se redujo notablemente en países como Irlanda, Dinamarca, Australia y Estados Unidos. La comunidad médica empezó a ser consciente de esto en abril, cuando el doctor Roy Phillip, quien trabaja en el departamento de Maternidad de la Universidad de Limerick en Irlanda, se dio cuenta de que el hospital no había realizado pedidos de fortificadores a base de leche materna, con los que alimentan a los bebés prematuros más pequeños. La razón: en todo el mes de marzo no había nacido ningún bebé antes de tiempo.

Phillip y su equipo, entonces, empezaron a hacer cuentas. En las últimas dos décadas, entre enero y abril, alrededor de ocho de cada mil nacimientos eran de un bebé de menos de 1,5 kilos (clasificados como de muy bajo peso al nacer). En el 2020, no obstante, la tasa era una cuarta parte de eso. También se esperaría que algunos niños de menos de un kilo hubieran nacido, pero no hay registro de ninguno con un peso tan bajo.

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En Dinamarca ocurrió algo similar: al analizar los nacimientos que se dieron en la cuarentena más estricta, descubrieron que los partos prematuros disminuyeron un 90%. Belal Alshaikh, un neonatólogo de la Universidad de Calgary en Alberta, dijo que los nacimientos prematuros se redujeron a casi la mitad durante el confinamiento. Y con ellos coincidieron en Países Bajos, Australia y Estados Unidos. Hay que decir, sin embargo, que en algunas regiones esta reducción no ocurrió, por lo cual los médicos consideran que es un fenómeno generalizado, aunque no universal.

Aunque no se haya dado en todo el mundo, los expertos consideran que este experimento que no habían planeado podría ayudar a determinar algunas de las causas del parto prematuro. En Irlanda, por ejemplo, la investigación que han adelantado señala que “los determinantes potenciales de esta tendencia temporal única residen en el impacto socioambiental sumativo del bloqueo dictado por el covid-19”.

Aunque los médicos aún no pueden hablar con certeza, hay varias teorías que ponen sobre la mesa para explicar el fenómeno: la quietud de las mujeres embarazadas durante la pandemia; la reducción del estrés por no tener que asistir a la oficina o movilizarse por la ciudad; la mejora en la calidad del sueño; el aumento del apoyo y del tiempo que pasaron con sus familias; la disminución a la exposición a un aire contaminado y a enfermedades infecciosas que pueden aumentar las probabilidades de un parto pretérmino.

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La obstetra Denise Jamieson, de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory en Atlanta, hace énfasis, no obstante, en que no todas las madres experimentaron una mejor calidad de vida durante el confinamiento. Para algunas ocurrió lo contrario, ya que tuvieron que enfrentarse a la inestabilidad y a las angustias económicas.

A pesar de que aún no hay conclusiones definitivas, la pandemia parece ser un interesante punto de partida para estudiar los partos prematuros y, a largo plazo, tomar medidas para prevenirlos. La comunidad médica, desde ya, plantea que hallazgos como estos tal vez indiquen que la licencia de maternidad debería comenzar antes del parto.

Ahora, los investigadores daneses e irlandeses trabajan en equipo. Armarán un grupo internacional de colaboradores para estudiar cómo las cuarentenas por el covid-19 han afectado los nacimientos prematuros. “Durante años no ha habido avances en este asunto tan importante y al parecer necesitábamos el ataque de un virus para volver a tomar el camino correcto”, aseguró Michael Christiansen, del Statens Serum Institut en Copenhagen.

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