Dos de cada tres madres jóvenes sufren trastornos mentales después del parto

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Un nuevo estudio demuestra que el sistema de salud debe estar especialmente atento a las mujeres que tienen hijos antes de los 21 años.

Por estos días, el aborto se tomó de nuevo los titulares colombianos. El magistrado Alejandro Linares radicó una ponencia en la que proponía despenalizar totalmente el aborto en las primeras 16 semanas de embarazo, para que así las mujeres pudieran tomar una decisión sin tener que enfrentarse a trabas burocráticas que muchas veces las llevan a posponer la interrupción del embarazo. Aunque la Corte Suprema falló en contra de la propuesta, la idea quedó en el aire.

En medio de este contexto, la revista Journal of Adolescennt Health publicó un estudio, realizado entre 2012 y 2015 por el hospital infantil McMaster en Canadá, en el que se analizó la salud mental de 450 madres menores de 21 años en comparación con la de 100 madres que tuvieron su primer parto después de los 20 años.

De acuerdo con la investigación, dos de cada tres madres jóvenes presentaron por lo menos un problema de salud mental tras el nacimiento de su bebé. Quienes pasan por un parto o una cesárea antes de los 21 años tienen hasta cuatro veces más probabilidades de sufrir enfermedades mentales que aquellas que son madres después de esa edad.

Del total de jóvenes que participaron en el estudio, cerca del 40% de ellas presentaron más de un problema de salud mental. Se diagnosticaron enfermedades como depresión, diversos trastornos de ansiedad, hiperactividad y otros desórdenes de conducta. Estas investigaciones suelen concentrarse en analizar los casos de depresión posparto específicamente, pero los expertos canadienses decidieron examinar un rango más amplio de enfermedades mentales.

Estos hallazgos son una invitación a abrir los ojos y a prestar especial atención a las madres jóvenes. Si bien la depresión posparto puede afectar a mujeres de todas las edades, este estudio indica que el sistema de salud deber estar particularmente alerta a la hora de recibir casos de embarazos adolescentes. Los médicos deberían hacer un seguimiento juicioso a estas pacientes después del nacimiento de sus bebés. Y los familiares de estas jóvenes deberían preocuparse por su bienestar mental y emocional, en momentos en los que todos los ojos suelen estar puestos en los niños, no en las mamás.

Adicionalmente, el estudio pone sobre la mesa algunos interrogantes: ¿están las madres jóvenes menos preparadas para enfrentar la maternidad? ¿Estos hallazgos científicos se deberían tener en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre el aborto en el país?

Los trastornos mentales de una madre no solo la afectan a ella, sino a todas las personas que la rodean, en particular a ese bebé que acaba de nacer. Y la joven puede sufrir de depresión o ansiedad porque se vio obligada a tenerlo a pesar de no estar preparada para hacerlo.  

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