El embarazo: en la semana 12 puedes saber si el bebé tiene alguna anomalía

Por estos días tienes la opción de hacerte una prueba de tamizaje, que revelará si el feto tiene algún defecto físico o genético.

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Incluso el embarazo más amable es una montaña rusa emocional. Tener un hijo plantea reflexiones, genera dudas, despierta miedos. Y cuando sientes que todo eso está más o menos controlado, llegan amenazas externas que ponen a prueba nuestra habilidad para mantener la tranquilidad.

Hacia la semana 12, el desafío lo plantea el examen de tamizaje genético, una combinación de diagnósticos (una ecografía de detalle y un examen de sangre) que permite identificar si el bebé tiene alguna anomalía física o cromosómica. Es decir, ayuda a detectar si, por ejemplo, al chiquito le falta una mano o tiene síndrome de Down (podría interesarte La angustia de que el bebé en la panza tenga problemas).

En la ecografía te mostrarán el cerebro del bebé y sus dos hemisferios. También su naricita, la manera en que mueve sus brazos, si tiene los cinco dedos de las manos y los pies, cómo mueve su boca y a qué ritmo late su corazón. El médico tomará medidas, anotará datos en su computador y al sumar todas esas variables sabrá cómo se encuentra el cuerpecito de tu hijo.

El proceso será, sobre todo, emocionante.  Ver que todo eso está creciendo dentro de ti es asombroso e inspirador. Pero debes ir preparada porque también puede haber momentos de tensión. El diagnóstico de ese examen es importante y determinante.

El bebé

Empieza a desarrollar reflejos a medida que su cerebro crece y se vuelve más complejo. En ese camino también se van formando sus terminaciones nerviosas, por lo tanto, si presionas tu barriga posiblemente reaccionará. Tú todavía no alcanzarás a percibirlo, pero él empezara a sentirlo todo.

Durante un tiempo sus intestinos estarán guardados en el cordón umbilical, pero eventualmente volverán al abdomen y, específicamente, al estómago. También entrena para respirar: inhala y exhala líquido amniótico.  

Sus riñones arrancan a funcionar y su cuello, que hace unos días empezó a formarse, va enderezándose a medida que la quijada se aleja de su pecho. En este momento está más o menos del tamaño de un durazno.

La mamá

Es posible que por unas semanas tus viajes al baño se reduzcan, pero no te acostumbres: cuando el bebé crezca jugará fútbol con tu vejiga y te llevará corriendo al inodoro. Lo que puede aumentar en estos días es el flujo vaginal, es totalmente normal y puede proteger al bebé de infecciones.  

Los síntomas que desaparezcan quizá se intercambien por otros. Ahora, tal vez, sufras de gastritis, ya que tu estómago luchará para descomponer esas comidas grasosas y picantes que tanto nos gustan. Las culpables de este síntoma serán las mismas hormonas que ayudarán a relajar tus músculos para que el parto sea más fácil, ya que también relajan la válvula que mantiene los ácidos estomacales lejos del esófago. Y, por supuesto, el crecimiento de tu útero no ayudará, ya que presionará el estómago. La mejor manera de evitar la gastritis será comer frutas y verduras en abundancia; comer menos, con más frecuencia y más calma, y tomar mucha agua.

También podrías tener dolores de cabeza, algo de flatulencia y un sentido del olfato más despierto.

 

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Fuentes

Sir John Dewhurst. Dewhurst's Textbook of Obstetrics and Gynaecology.

Irina Burd et al. "Amniotic fluid". U.S National Library

"Fetal Growth Chart". BabyYourBaby. Utah Department of Health.