El embarazo: en la semana 14 tu barriga se convierte en un imán

Todos querrán tocar tu panza, que cada día es más evidente. Tú empiezas a sentir su peso y la manera en que tu cuerpo se expande.

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Cada mujer es un mundo. Algunas ven la panza en los primeros meses. Otras mantienen el bebé oculto hasta llegar al tercer semestre (puedes leer: A los seis meses me entere de que estaba embarazada). No obstante, es muy probable que en la semana 14 empiece a notarse el embarazo y, tan pronto esto ocurre, tu barriga se convierte en un imán que atrae manos de conocidos y extraños. Ciertas personas te preguntarán si pueden tocar; muchas otras lo harán sin consultar, incluso sin pensar. Por lo tanto, prepárate. Si no te gusta que desconocidos te consientan, tienes derecho a decirlo, al fin y al cabo es tu cuerpo.

Con el crecimiento de la barriga todo tu cuerpo se expande. Lo hace de manera paulatina y delicada, pero es posible que ya empieces a sentir la presión adicional en tu ligamentos redondos (ubicados a cada lado del útero). Por esta razón, es probable que en estos días sientas dolores de cabeza, mareo y, principalmente, incomodidad en el abdomen bajo, la ingle o las nalgas.

Aunque suene obvio, lo mejor que puedes hacer frente a estos síntomas es descansar y evitar movimientos bruscos. Si llevas mucho tiempo de pie o si has tenido que caminar en exceso, haz una pausa, siéntate, respira. Aprovecha para tomarte un té o una aromática, dale a tu cuerpo el tiempo suficiente para recuperarse.

A largo plazo, hacer ejercicios para fortalecer tu piso pélvico y tu abdomen ayudarán a controlar el dolor en los ligamentos. Si el malestar es muy intenso o no se va después de tomar un descanso, es mejor que consultes a tu médico.

Los senos aún están en proceso de crecimiento, pero la incomodidad disminuirá y muy pronto desaparecerá. Recuerda que es importante tener el brasier adecuado para que puedas llevar una vida normal, para que no sientas que tu cuerpo no te deja concentrar en lo que ocurre en su exterior.

 

El bebé

Se mueve sin parar, aunque todavía no lo sientas. Con su carita debe estar haciendo gestos y ya incluso se puede chupar el dedo. Aún está cubierto de finos pelos que lo mantienen caliente mientras que desarrolla la grasa que le permitirá salir al mundo protegido de las inclemencias climáticas. Sus riñones, su vaso y su hígado cada día funcionan mejor. Crece a pasos agigantados. Justo ahora tiene el tamaño de una remolacha y su peso se ha duplicado desde la semana pasada.

Ya produce glóbulos blancos, que le servirán para combatir infecciones después del parto. Su sistema inmunológico se había demorado en desarrollarse a la espera de que tus anticuerpos se relajaran. Si los dos sistemas, el de la mamá y el del bebé, están alerta al mismo tiempo, el cuerpo de la mujer puede parecer una amenaza para el del niño. A partir de este momento, sin embargo, el feto empieza a defenderse solito, aunque el desarrollo del sistema inmunológico puede tardar incluso años después del parto en llegar a su punto ideal.

 

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Fuentes

Ovia Health

A R Hayward. "The human fetus and newborn: Development of the immune response". Birth defects original article series.

P Gurevich, I Zusman, M Moldavsky, S Szvalb, R Halperin, E Gurevich, H Ben-Hur. "Secretory immune system in human intrauterine development: immunopathomorphological analysis of the role of secretory component (pIgR/SC) in immunoglobulin transport (review)". Internationa Journal of Molecular Medicine.