Lo que debes hacer para prevenir molestias en los pies durante tu embarazo

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El aumento de peso que se presenta en la gestación, especialmente en los últimos meses, genera más presión sobre las rodillas y los pies, ocasionado molestias que podrás aliviar si sigues las siguientes recomendaciones.

Con el fin de adaptarse a la nueva realidad de la gestación y prepararse para hospedar con comodidad a tu hijo en el vientre materno, tu cuerpo experimenta diversos cambios anatómicos y fisiológicos que, aunque suceden por una buena causa, ocasionan algunos malestares y dificultades en determinados órganos.

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Y tus pies, que a diario te brindan la oportunidad de desplazarte libremente de un lugar a otro, también sufren transformaciones que provocan algunas molestias por causa del obvio aumento de peso, por inconvenientes circulatorios relacionados con la gestación o por el cambio del centro de gravedad, que origina un incremento de presión sobre las rodillas y los pies.

Por esta variabilidad en el centro de gravedad, que motiva que la gestante intente abrir más las piernas para tener mayor estabilidad, dichas molestias se presentan con más frecuencia en las áreas de apoyo y en las que se despliega más presión; es decir, en la planta del pie, en el talón y donde inician los dedos. Entre las más comunes, se encuentran las siguientes.

Dolor.

Se manifiesta especialmente en la planta del pie debido al desplazamiento del centro de gravedad y al incremento de peso, que provoca tensión en la estructura integral del pie, pero sobre todo en el arco. El peso adicional puede ocasionar que el arco se aplane y genere mayor presión sobre la fascia plantar, que se inflame y aparezcan las dolencias.

“Uno de los problemas más frecuentes en los pies de las mujeres embarazadas es el exceso de pronación (hundimiento del arco plantar), que se produce cuando el arco del pie se hunde y este rota internamente al caminar, ocasionando inflamación en la fascia plantar, dolores musculares, metatarsalgia e incluso dolor en rodillas y espalda. Una de las causas por las que las embarazadas sufren hiperpronación es el aumento de peso que recae sobre los pies”, comenta la doctora Diana Gutiérrez, Directora Médica de PieSalud*.

Edema.

Se refiere a la inflamación de los pies o tobillos. “Suele manifestarse en los últimos meses de embarazo. El útero ejerce presión en los vasos sanguíneos de la pelvis y produce un enlentecimiento (disminución) de la circulación de retorno”, destaca la doctora Gutiérrez.

Uña encarnada.

Se presenta cuando las esquinas o bordes de una uña se curvan y se incrustan y crecen en la piel del pie. Durante la gestación sucede como consecuencia de la inflamación.

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Sudoración y mal olor.

Ocurren por los ya conocidos cambios hormonales del embarazo que alteran la regulación de la humedad del pie y provocan una mala circulación, además de una mayor temperatura corporal.

Resequedad.

Por la necesidad de hidratarse que tiene el bebé en tu vientre, es normal que pierdas fluidos corporales y que tu piel se reseque. Tus pies no escapan a esta realidad y cuando la sequedad es tan fuerte puede provocarte agrietamiento y dolor.

No obstante, es posible evitar o reducir las molestias surgidas en tus pies durante la gestación. Para ello, ten presente las siguientes alternativas:

Usa zapatos adecuados.

Tal vez por tus ocupaciones u obligaciones estés acostumbrada a usar tacones altos, pero es hora de decir “hasta aquí llegué con ellos”. Cámbialos por un calzado más cómodo, amplio, estable, con buena suela, de materiales que faciliten la transpiración, con buen soporte que permita más sujeción del tobillo y con excelente capacidad de amortiguación para que el impacto al caminar no sea tan fuerte. Ten en cuenta que en este periodo la talla de tus pies puede variar.

Límpialos bien.

La buena higiene es esencial y debes hacerla todos los días con jabón neutro, secándote muy bien los pies y el área entre los dedos. Los baños de contraste (agua tibia-fría) son adecuados para activar la circulación y disminuir la inflamación.

Hidrátalos.

Es un ejercicio fundamental para mantener tus pies sanos durante la gestación. Hazlo con cremas especiales para evitar la resequedad y el agrietamiento de los talones y con unos buenos masajes, sobre todo en las noches antes de ir a descansar.

Masajéalos.

Consentir tus pies te ayudará a mejorar la circulación; por eso, masajéalos suavemente, desde los pies hacia los muslos, con cremas hidratantes o aceites esenciales. Cuando se te dificulte por el peso, el volumen de tu vientre o por cualquier otra circunstancia, pide colaboración o asiste a establecimientos idóneos. El drenaje linfático también es muy útil cuando hay gran inflamación.

Mantente activa.

No solo cambiando de posición con cierta frecuencia mientras estás sentada o de pie, sino dándote unas buenas caminatas o haciendo ejercicio suave. Cuando te sea posible, mantén los pies en alto. Todo te ayudará para la desinflamación, para evitar la retención de líquidos y favorecer la circulación sanguínea.

Ponte calcetines apropiados.

Elije aquellos que no dificulten el retorno de la circulación. Una buena opción es utilizar las medias de compresión indicadas para gestantes.

Aliméntate bien.

Mantén una dieta equilibrada, porque el aumento excesivo de peso perjudica tus pies. Disminuye el consumo de sal para evitar la retención de líquidos y no te olvides de tomar gran cantidad de agua para permanecer bien hidratada.

Consulta al especialista.

Un podólogo profesional te brindará asesoría sobre cómo proteger tus pies durante el embarazo. Además, para la “prevención y el tratamiento del hundimiento del arco al caminar, existen plantillas que se amoldan a las condiciones de cada pie, para garantizar su adecuado soporte. Estas plantillas, diseñadas a la medida, proporcionan un soporte extra y ayudan a una correcta distribución de los apoyos plantares”, asegura Diana Gutiérrez.

*www.piesalud.com

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