Los micronutrientes básicos en la alimentación infantil

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Una dieta sana es fundamental para el bienestar de tu hijo, no te olvides de incluir en ella las vitaminas y los minerales que necesita para su adecuado crecimiento y desarrollo.

Como uno de los fundamentos esenciales de la salud y el desarrollo integral de los niños, su dieta debe ser equilibrada y compuesta por todos los nutrientes en proporciones adecuadas. Hablamos de proteínas de origen animal y vegetal, carbohidratos, grasas, fibra y frutas y verduras, ente otros.

Y en este sentido, es primordial incluir en la alimentación diaria de tu hijo las vitaminas y los minerales, también conocidos como micronutrientes, de los que hasta hace poco tiempo no se conocía su relevancia para el bienestar de los seres humanos. Pero diversos estudios han comprobado que son muy importantes para mantener óptima salud.

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“Las vitaminas y minerales son micronutrientes que el organismo necesita en pequeñas cantidades, y lo más importante es que deben estar presentes en la alimentación diaria de los niños”, comenta Sandra Morales Salgado, nutricionista dietista de la Universidad Nacional de Colombia. Permiten un mejor funcionamiento del sistema inmune, y que los huesos, el cerebro y, en general, todo el organismo de los pequeños, permanezcan sanos. Además, algunos de ellos tienen relación directa con su crecimiento, mientras que otros ayudan a evitar la aparición de enfermedades degenerativas.

En cambio, la carencia de micronutrientes (generalizada en muchos países del mundo), ocasiona retrasos a nivel cognitivo y de crecimiento, y determinadas enfermedades o inconvenientes de salud, incluso desde el embarazo, pues la falta de consumo de vitaminas y minerales por parte de las gestantes, incrementa el riesgo de abortos y de que al nacer los bebés tengan bajo peso, defectos o mueran.

Por eso, a las embarazadas se les recomienda consumir ácido fólico, para prevenir defectos en el tubo neural y malformaciones en la médula espinal del bebé; hierro, para aumentar la producción de sus glóbulos rojos, y aportar al correcto crecimiento y desarrollo cerebral de su pequeño; yodo, para la formación de su sistema nervioso; y otros minerales, como calcio, y vitaminas, como la C y D.

Por ser la infancia una etapa de crecimiento acelerado, y en la que hay un desgaste físico significativo por las actividades deportivas y juegos que realizan, los niños necesitan una dieta equilibrada, balanceada y variada, con todos los nutrientes esenciales para un óptimo crecimiento y que cubra el alto gasto energético diario. Por tal razón, incluye en esta alimentos que contengan suficientes vitaminas y minerales, como los que te mencionamos a continuación:

Calcio. Con el fósforo se constituyen en minerales indispensables para la formación, el crecimiento y el fortalecimiento de los huesos y dientes. Por lo tanto, debes integrarlo en su alimentación desde muy temprana edad, dándole leche y productos derivados como queso y yogur, pero también puedes incluir pescado, espinacas, acelgas, cebolla, lentejas, garbanzos, nueces, yema de huevo, avena y algunos tipos de pescados y mariscos, entre ellos sardinas, salmón y langostinos.

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Si hay déficit de calcio, tu pequeño puede sufrir deformidad ósea, debilidad en huesos, raquitismo y, durante le edad adulta, osteoporosis.

Hierro. Este mineral es primordial para la producción de hemoglobina, que son las células que movilizan el oxígeno desde los pulmones al resto de las células del organismo, pero también contribuye en el desarrollo cognitivo y el sistema inmune de tu pequeño. Lo encuentras en carnes rojas, hígado, pollo, pescado, huevos, fríjoles, lentejas, arvejas, espinacas, espárragos y brócoli, entre otros alimentos.

Su ausencia en la niñez puede incidir negativamente en su proceso de crecimiento y ocasionar parto prematuro, infecciones, anemia, dificultad en el aprendizaje, déficit de atención, problemas de memoria y comportamiento.

Cinc. Es un oligoelemento que se localiza en las células del cuerpo y es fundamental para el adecuado funcionamiento del metabolismo de tu hijo, pero además actúa en el fortalecimiento de su sistema inmune, en la cicatrización de heridas, en la regeneración de tejidos, en la prevención de infecciones y en la agudeza de sentidos como el olfato y el gusto. Carne de res, cerdo, pollo, pescado, hígado, productos lácteos, huevos, mariscos, lentejas, calabaza, nueces, pan integral y cereales integrales, son algunos de los alimentos ricos en este mineral.

Es posible que la carencia de zinc provoque disminución de la función inmunológica, inapetencia, retardo en el crecimiento y dificultades en la cicatrización de heridas e infecciones, sobre todo gastrointestinales.

Vitamina A. Es un nutriente vital para un buen crecimiento y desarrollo integral de tu hijo. Al ayudar a conservar la integridad del epitelio, favorece la acción contra infecciones, pero también es de gran aporte en su sistema inmunitario, para que mantenga buena visión, adecuado crecimiento óseo y conserve bien los tejidos, dientes, uñas y piel. Está presente en productos lácteos, huevos, carnes de ternera y pollo, hígado, pescado, pimentón, ahuyama, zanahoria, tomates, brócoli, espinacas, calabaza, melón, mango, papaya, garbanzos y lentejas.

La deficiencia de vitamina A se relaciona con proclividad a contraer infecciones agudas, conjuntivitis, dificultad para ver en la noche, ceguera, debilitamiento del sistema inmune y enfermedades diarreicas, ente otras.

Vitamina D. Es esencial para que el organismo de tu pequeño absorba y retenga el calcio y entre los dos nutrientes mantengan sanos sus huesos. No son muchos los alimentos que la contienen, pero está presente en el hígado, atún, sardinas, mantequilla, yema de huevo y también en alimentos enriquecidos o fortificados con esta vitamina: leche, cereal, jugo de naranja o yogur. Una buena opción para que la adquiera es con la exposición al sol durante unos 10 o 15 minutos al día, con la protección necesaria. La falta de vitamina D puede ocasionar raquitismo y fracturas óseas.

Las vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B6, ácido fólico) y C. “Juegan un papel importante en el organismo porque tienen que ver con el metabolismo energético. Tienen un rol significativo en las células y ofrecen energía al organismo en el momento en el que se necesita. Son fuentes de estas vitaminas todas las carnes, los lácteos y las leguminosas. En cuanto a la vitamina C, es importante para la cicatrización de heridas y el crecimiento y desarrollo de los niños; podríamos decir que la mejor y única fuente de vitamina C son las frutas: cereza, guayaba, naranja, mandarina, mango”, asegura la nutricionista Sandra Morales, Máster en Ciencias de la Universidad de Québec (Montreal, Canadá).

Vitaminas, como la E y K, folatos (vitamina B-9), yodo, magnesio, fósforo, flúor, selenio y los electrolitos (cloro, sodio, potasio), son otros micronutrientes que debes incluir en la dieta de tu hijo.

Consulta con un nutricionista o pediatra la cantidad diaria de cada micronutriente requerido por tu pequeño y, en caso de necesitarlos, de los suplementos vitamínicos o minerales. Ten en cuenta que el uso inadecuado o exceso de vitaminas, minerales o suplementos puede provocar inconvenientes de toxicidad.

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