Nestlé incumple los acuerdos que la obligaban a modificar su leche de fórmula

Un nuevo estudio asegura que en algunos países la empresa todavía contiene saborizantes de vainilla y aún compara su producto con la leche materna, aunque la OMS lo prohíbe.

Nestlé incumple los acuerdos que la obligaban a modificar su leche de fórmula
Nestlé continúa usando la ciencia como un instrumento de mercadeo, especialmente en AsiaPixabay

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna como la forma óptima de alimentar a los bebés, ya que estima que puede salvar las vidas de 820.000 niños menores de cinco años anualmente; sin embargo, muchas mujeres no pueden o prefieren no amamantar a sus hijos. En tales casos, los padres se enfrentan a una variedad cada vez mayor de leches de fórmula entre las cuales es difícil elegir.

Los padres llegan al supermercado y, a la hora de escoger, muchas veces se dejan llevar por estrategias de mercadeo de las que ni siquiera son conscientes. “Cada vez más cerca a la leche materna”, dice un empaque. “Lo más parecido a la leche de mamá”, anuncia otro. Este tipo de afirmaciones no son ciertas: la ciencia aún se encuentra lejos de desarrollar una fórmula que realmente se parezca a lo que las madres producen para sus hijos. En esta medida, lo que hacen las empresas se podría calificar de publicidad engañosa y, por esta razón, la OMS ha prohibido que estas organizaciones comparen sus productos con la leche materna.    

“Si las mamás no pueden amamantar o eligen no hacerlo, empresas como Nestlé tienen una enorme responsabilidad de fabricar productos que sean sanos, completos en términos nutricionales y basados en la mejor ciencia disponible –asegura Nusa Urbancic, vocera de la fundación Changing Markets, encargada de hacer el estudio ¿Basados en la ciencia?–. Nuestro reporte confirma que Nestlé continúa usando la ciencia meramente como un instrumento de mercadeo, dándole mayor importancia a los márgenes de ganancias que a la credibilidad científica”.

Hace aproximadamente un año, la fundación Changing Markets y Globalization Monitor publicaron una investigación en la que acusaban a compañías como Nestlé de manipular las respuestas emocionales de los consumidores y de engañar con afirmaciones nutricionales falsas. A partir de ese momento, Nestlé se comprometió a hacer los siguientes cambios a la fórmula: eliminar la sacarosa y la vainilla de todos los productos para bebés menores de 12 meses, eliminar recomendaciones nutricionales contradictorias con respecto a esos saborizantes y acabar con la publicidad que compara la fórmula con la leche materna.   

Luego de que adquirieran esos compromisos, Changing Markets y SumOfUs empezaron a hacerle seguimiento a Nestlé. El reporte que publican ahora informa que la empresa no ha cumplido con todos los acuerdos. “Los investigadores encontraron que Nestlé continua haciendo comparaciones entre sus productos y la leche humana, lo cual es prohibido por la OMS y resulta problemático desde la perspectiva de la credibilidad científica de la organización, ya que la fórmula no se acerca a la leche materna”, dice el informe.  

En cuanto a la eliminación de la sacarosa, todo indica que sí han cumplido el trato; no obstante, la investigación de Globalization Monitor confirma que los saborizantes de vainilla aún hacen parte de los productos de Nestlé en Hong Kong y China.

El reporte también analiza las etrategias de precios de Nestlé, especialmente en el lucrativo mercado asiático, donde se detectaron las fórmulas más costosas. “Alimentar a un bebé de dos o tres meses por cuatro semanas con la fórmula más cara de Nestlé en Hong Kong le cuesta a una familia aproximadamente 3,6 veces más que alimentar a un niño con la misma fórmula en Reino Unido”, dice el informe. Nestlé les da a los consumidores la idea de que la leche más costosa es mejor, cuando expertos como UNICEF han declarado que no se ha comprobado que los productos más costosos aporten mayores beneficios nutricionales.

El informe concluye, entonces, que Nestlé aún usa la ciencia como una herramienta de mercadeo y hace un llamado a la empresa suiza para que cumpla con su potencial como líder del mercado y utilice los estudios científicos para crear los mejores productos para la nutrición infantil.

“Necesitamos con urgencia una mejor legislación que proteja nuestras familias del mercadeo engañoso, así como mejor información sobre la alimentación infantil, basada en la evidencia”, aseguró Sue Ashmore, de UNICEF.

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