Embarazo, obesidad y cerebro de tu bebé… ¿Cómo puede verse afectado?

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“Tengo ganas de un delicioso postre”, “Quiero una caja de chocolates, pero con muchos chocolates”, “Tengo antojos de galletas con mermelada”. Muy seguramente has dicho o escuchado frases como estas, tan afines a las mujeres cuando están esperando un hijo.

¿Mito o realidad? A estos deseos inesperados o intempestivos de comer, incluso alimentos que antes ni mirabas, se les conoce como antojos; pueden presentarse en cualquier momento del día o de la noche –no respetan madrugadas–, y un alto porcentaje de embarazadas los presentan. Y aunque no es pecado tenerlos, estos excesos pueden ocasionar algunos o muchos kilitos de más, que pueden generar enfermedades o inconvenientes en el embarazo, como aborto espontáneo, diabetes gestacional, preeclampsia y parto por cesárea, entre otros.

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Pero el bebé en gestación o el recién nacido también pueden verse afectados. Defectos del tubo neural, problemas cardíacos u obesidad durante la niñez, son solo algunas de las problemáticas que pueden desarrollar los niños de una futura mamá obesa. Recientemente, un estudio realizado por la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, determinó que la obesidad o el sobrepeso de las madres gestantes también puede afectar negativamente el desarrollo del cerebro del feto desde el segundo trimestre del embarazo.

Dicho estudio, publicado por la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry en su edición de agosto 11, se llevó a cabo con 109 mujeres embarazadas, entre los 6 y 9 meses de gestación, y cuyo Índice de Masa Corporal (IMC) se encontraba entre 25 y 47; es decir, con sobrepeso u obesidad.

En términos generales, se concluyó que un IMC alto puede relacionarse con alteraciones en la corteza prefrontal y en la ínsula anterior, dos zonas del cerebro fundamentales para la planificación y toma de decisiones, y en el comportamiento o conducta del ser humano. Para llegar hasta este hallazgo, se examinaron 197 grupos de células nerviosas activas en el cerebro del bebé y se efectuaron múltiples cálculos y divisiones de subgrupos, sustentándose en más de 19 mil conexiones factibles entre los diferentes grupos de neuronas.

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Para Moriah E. Thomason, profesora asociada de Barakett, en el Departamento de Psiquiatría de Niños y Adolescentes de NYU Langone Health, los resultados encontrados corroboran que la obesidad durante el embarazo incide en el desarrollo temprano del cerebro del feto, hecho que puede aclarar por qué algunos hijos de mamás con alto IMC son más propensos a tener dificultades cognitivas y metabólicas.

El citado estudio también es importante, porque es la primera vez que los análisis y propósitos se enfocan en la relación existente entre el sobrepeso de las gestantes y su influencia en los cambios cognitivos y comportamentales del feto. En el pasado, se habían hecho otros, pero que detallaban dicha relación una vez nacidos los bebés.

Pero además, porque abre las puertas para continuar con investigaciones que puedan indicar si las variaciones en la actividad cerebral del feto influyen posteriormente en la aparición de enfermedades y complicaciones, como autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), sobrealimentación y otras afecciones.

Con los resultados de este estudio, ya conoces cómo la obesidad puede llegar a afectar al feto y futuro bebé. Por eso, es importante que durante el embarazo cuides tu alimentación, y mantengas una dieta nutritiva y equilibrada –sin excesos de antojos–, y la acompañes de ejercicio. De esta manera, tu hijo nacerá sano y fuerte, y tú serás una mamá feliz. Un dato adicional: después de los nueve meses de gestación y tras el parto, perder esos kilos de más será más fácil.

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