21 Jun 2011 - 9:45 p. m.

Ojo con los niños hiperactivos

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es el problema de comportamiento más común en la infancia. Un diagnóstico y tratamiento oportuno pueden evitar consecuencias en el futuro.

El Espectador

Michael Phelps logró lo que ningún otro hombre ha conseguido en la historia: 14 medallas de oro en las olimpiadas. Pero para conquistar la atención del mundo entero, Phelps tuvo que luchar primero contra sí mismo. A los 9 años, ya había sido diagnosticado con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) una condición que afecta del 8 al 20% de la población.

No fue una batalla fácil. Por sugerencia del médico que lo atendió, y para moderar los síntomas, el niño comenzó a tomar ritalina, el fármaco más común para atender este trastorno.

Pero como sus compañeros lo estigmatizaban su mamá Debbie consultó con el médico y decidieron dejar de lado el medicamento y usar la natación y la disciplina asociada a la práctica de un deporte para que mejorara su capacidad de concentración. “Simplemente me sentía diferente en el agua”, diría años después a la revista Sports Illustrated el propio Phelps, “me sentía como en casa”.

El TDAH es el trastorno del comportamiento más común de la infancia caracterizado por hiperactividad, impulsividad e inatención, inadecuadas para el grado de desarrollo del niño. Según escribió el doctor William Cornejo Ochoa, de la Universidad de Antioquia, en un artículo sobre el tema “representa un problema complejo, debido a que aparece en edades tempranas, repercute en la vida diaria del niño y existe la probabilidad de que persista a lo largo de la vida”.

Para el diagnóstico la participación de los padres y maestros acerca de los síntomas es crucial. Es necesario comparar las impresiones de cada uno sobre las actitudes y comportamientos del menor.

Según la psiquiatra infantil Pilar Arroyave, es importante detectar a tiempo el síndrome y comenzar a tratarlo para evitar las consecuencias que puede tener en la vida del niño al crecer. Diversos estudios han mostrado que la hiperactividad, la impulsividad y los problemas de conducta que presentan estos pacientes hacen que aumente la probabilidad de ser arrestados en etapas adultas.

Además, cuando los niños no son tratados adecuadamente corren un riesgo mayor de convertirse en consumidores de sustancias psicoactivas en la adolescencia. Este riesgo se puede reducir en un 85% cuando son tratados.

Por si fuera poco, el síndrome repercute con fuerza en el desempeño académico. Se estima que sólo un 4% de quienes padecen el trastorno alcanzan una situación profesional.

¿Qué causa el TDAH?

Según el National Institute of Mental Health de Estados Unidos, “El TDAH probablemente es causado por una combinación de cosas. Algunas posibilidades son: los genes, sustancias tóxicas como el plomo de pinturas viejas y repuestos de plomería; fumar y beber alcohol durante el embarazo; algunos daños cerebrales; e incluso aditivos alimentarios como, por ejemplo, los colorantes artificiales, los cuales pueden empeorar la hiperactividad”. Algunos creen que el azúcar refinado causa el TDAH. Pero las investigaciones no apoyan esta idea.

Síntomas más comunes

Los niños que tienen TDAH pueden:

Distraerse fácilmente y olvidarse de las cosas con frecuencia.

Cambiar rápidamente de una actividad a otra.

Perder juguetes, libros y útiles escolares con frecuencia.

Estar muy inquietos y retorcerse mucho.

Hablar sin parar e interrumpir a las personas.

Corretear mucho.

Tocar y jugar con todo lo que ven.

Ser muy impacientes.

Decir comentarios inadecuados.

Tener problemas para controlar sus emociones.

¿Cómo mejoran los niños con TDAH?

Medicamentos. Los tipos más comunes se llaman estimulantes. Los medicamentos ayudan a concentrarse, a aprender y a estar tranquilos. A veces los medicamentos causan efectos secundarios, como problemas de sueño o dolores de estómago.

Terapia. Hay distintas clases de terapia. La terapia conductual puede ayudar a enseñarles a los niños a controlar su comportamiento para que puedan desempeñarse mejor en la escuela y su casa.

Combinación de terapia y medicamentos. Muchos niños mejoran con medicamentos y terapia.

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