Pesadillas en el embarazo: sí es posible evitarlas o reducirlas

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Has escuchado hablar de muchos cambios durante la gestación, y seguramente varios de estos los has experimentado si estuviste o estás embarazada: mareo, náuseas, vómitos, estrías, manchas, más ganas de orinar, hormigueo, mayor sensibilidad en algunos órganos, hinchazones, dolores de espalda o de cabeza… En fin, la lista es muy larga.

Pero además de esta sintomatología fisiológica, también te suceden cambios a nivel emocional y psicológico que pueden relacionarse con ansiedad, miedos, dudas, inquietudes y también con ilusión y felicidad, por citar algunos.

Y como el sueño también se altera en las gestantes, y en las noches el cerebro procesa los conocimientos, experiencias y sucesos vividos durante el día, es posible que si el embarazo te causa angustia, intranquilidad e inquietudes, tengas más sueños raros y pesadillas que en otras etapas de tu existencia.

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La gestación es una montaña rusa de sentimientos, emociones y sensaciones que, indudablemente, afloran tu sensibilidad y se reflejan en tus sueños, y aunque se presenten como pesadillas aterradoras o angustiantes, son benéficas porque te ayudan a emprender la nueva realidad y a canalizar y confrontar tus miedos y ansiedades.

Entonces una embarazada “puede soñar con su bebé llorando sin poder calmarlo, cayéndose cuando lo tiene alzado, perdido sin lograr encontrarlo, con alguna dificultad en el parto, fallecido, etc. Todo puede ser producto de sus preocupaciones, nerviosismo y cantidad de interrogantes por el nuevo acontecimiento que se avecina y el futuro del bebé”, opina la psicóloga María Camila Rojas.

En tu dormir también es probable que aparezcan tu esposo o compañero sentimental, exparejas, animales, sucesos con agua, seres raros o hechos de tu niñez que nunca imaginaste revivirlos, como disgustos con tus hermanos, castigos de tus padres, picardías o caídas, por ejemplo.

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Ten presente que este tipo de pesadillas son normales durante la gestación y típicas de un momento trascendental de tu vida en el que adquirirás múltiples responsabilidades, pero que son producto del inconsciente y que nunca representan algún tipo de visión, presentimiento o premonición.

Según los expertos, las alteraciones en el sueño y las pesadillas pueden manifestarse por los cambios hormonales, que interfieren en las emociones, por el aumento de estrés y la ansiedad, y por las variaciones en los patrones de sueño: somnolencia en los primeros meses, dificultad para encontrar la postura ideal al dormir, despertares frecuentes, inconvenientes para conciliar el sueño, etc.

Al igual que muchas futuras mamás, tal vez pienses que en esta etapa sueñas más, pero lo que sucede es que por la limitación para acomodarte adecuadamente, por las tensiones e incertidumbres que tienes y por el movimiento de tu bebé, cuando ya ha avanzado el embarazo, es factible que te despiertes en la fase REM, relacionada con los sueños y el proceso de almacenamiento de recuerdos.

Por tal razón, los recuerdas con más frecuencia y detalladamente, hasta el punto de creer que los viviste realmente, con intensidad y angustia cuando se tratan de pesadillas de temas que tienen que ver con peligros, accidentes, miedos o ansiedades.

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Para que las pesadillas disminuyan o no alteren tu bienestar físico y mental, tan fundamental durante la gestación, te compartimos algunas sugerencias.

Exteriorízalas. Hablar de tus pesadillas con tu compañero de vida, tus familiares o amigos íntimos, puede ayudarte a ser menos vulnerable ante estas, a comprenderlas mejor y a tranquilizarte para que no se conviertan en traumas inmanejables.

Piensa en ti. Antes de irte a descansar en la noche trata de no pensar en nada diferente a dormir bien, sobre todo si son asuntos que te incomodan o inquietan. Toma una ducha refrescante, relájate, cena algo suave con buena anticipación y no bebas café o té ni hagas actividades físicas, procura acostarte siempre a la misma hora, recurre a la posición que te sea más cómoda y… dulces sueños.

¿Y si te despiertas? No te desesperes, respira profundamente, escucha música suave o date un pequeño paseo por tu casa y vuélvete a dormir, mandando a descansar también las preocupaciones.

Visita un especialista. Un psicólogo o terapeuta puede darte indicaciones sobre cómo manejar y controlar tus emociones y responsabilidades durante el embarazo, especialmente si vas a ser madre primeriza. También puede colaborarte si las pesadillas se vuelven repetitivas y muy angustiantes y darte indicaciones para que no se transformen en obsesión.

Sé positiva. A pesar de los compromisos y tareas que se avecinan por el nacimiento de tu hijo y de los temores y expectativas que surgen, ten confianza en tus capacidades e instinto maternal. Disfruta del embarazo y piensa que lo que falta de la gestación y el parto saldrá bien y que podrás brindarle a tu bebé un buen futuro; de esta manera, es posible que tus sueños sean más reconfortantes y no te alteren.

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