Embarazada: ¿cómo saber si tienes una infección vaginal?

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Aunque por los cambios hormonales las infecciones vaginales son muy comunes durante la etapa de gestación, ciertas pautas y rutinas pueden ayudarte a prevenirlas.

Es normal que en la vagina existan microorganismos causantes de diversas infecciones, pero que habitualmente no ocasionan inconvenientes de salud porque el sistema inmunitario de la mujer actúa con eficiencia para protegerla de dichas complicaciones.

Pero durante el embarazo, por las alteraciones hormonales que disminuyen las defensas y afectan el sistema inmune, y por cambios en el pH en la zona genital, se afecta el estado natural de la vagina y las gestantes son más vulnerables y propensas a contraer infecciones vaginales, uno de los motivos más usuales de consultas con ginecología durante esta etapa.

“Durante el embarazo se pueden presentar infecciones vaginales como la vaginosis bacteriana, que es un excesivo crecimiento de bacterias que normalmente están en la vagina, y la candidiasis vaginal, producida por un hongo denominado Candida, cuya especie más frecuente es la Candida albicans. También se manifiestan infección por estreptococo del grupo B e infección de transmisión sexual por Chlamydia trachomatis y gonococo”, asegura Carlos Alberto Cortés, Ginecólogo y Obstetra de la Universidad Nacional de Colombia.

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La más común durante el embarazo es la candidiasis vaginal, también conocida como micosis vaginal, que, según el doctor Cortés, “es producida por un hongo denominado Cándida, que tiene varias especies, pero la más frecuente es la Cándida albicans. Produce un flujo blanco, grumoso espeso, sin olor característico y cuyo síntoma principal es el prurito o rasquiña vaginal”.

Si un flujo blancuzco, habitual en la gestación, es más frecuente y se torna espeso, de mal olor o distinto al usual y con tinte amarillo, gris o verde, es probable que tengas una infección vaginal, sobre todo si, además, se presentan síntomas como picor, ardor, irritación, dolor, alguna clase de erupción, enrojecimiento, dificultad para orinar, sensibilidad al tacto, molestias durante las relaciones sexuales y vaginitis, también conocida como vulvovaginits, que es la inflamación de la vagina.

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De ser así, es aconsejable que consultes de inmediato con tu ginecólogo u obstetra para determinar con certeza si hay infección vaginal, de qué tipo y cuál es el tratamiento indicado según el tipo de infección; por tal razón, no te automediques ni te apliques cremas de uso interno ni externo o remedios caseros hasta recibir la prescripción médica del especialista. Recuerda que muchas clases de medicamentos están contraindicados durante el embarazo.

Si acatas estrictamente sus indicaciones, muy pronto te recuperarás, pues generalmente las mujeres que las padecen se reponen con rapidez y sin ninguna complicación para el bebé; sin embargo, cuando no se actúa con precaución, pueden presentarse contracciones que induzcan a partos prematuros, ruptura de membranas, bajo peso de tu hijo al nacer o inflamación del endometrio.

Por la mayor disposición a sufrir infecciones vaginales durante la gestación, es ideal que tomes ciertas precauciones con el fin de prevenirlas:

Aseo sí, pero no tanto. La higiene de la zona no debe ser excesiva porque se puede reducir su lubricación, eliminar la flora vaginal y modificar el pH, aumentándose el riesgo de contraer infecciones. Es preferible que el lavado lo hagas solo con agua y exteriormente, sin emplear desodorantes íntimos, talcos o aerosoles; si usas jabón, que sea suave, neutro y sin lociones ni perfumes.

Con ropa cómoda. Prefiere las prendas de algodón sobre las de nylon, licra y materiales sintéticos, pues te permiten transpirar adecuadamente. Tampoco es conveniente que uses pantalones muy ceñidos, para evitar irritación en los genitales e inflamación de la vulva. Al dormir, quítate la ropa interior, y usa pijamas preferiblemente de algodón o tejidos naturales.

Y ropa limpia. Es esencial que siempre la laves y la enjuagues muy bien y, de ser posible, solo con agua o jabones naturales, especialmente la íntima. Elije jabones y detergentes neutros o que no contengan productos químicos, aromas o perfumes, que facilitan la irritación de la vagina.

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Haz cambios en la dieta. Si eres muy amiga de los chocolates y dulces, déjalos de lado. Los alimentos que contienen gran cantidad de azúcar, al igual que las levaduras y la cafeína, incitan la aparición y crecimiento de hongos. Inclínate por los vegetales frescos, cereales integrales, hígado o yogur con probióticos y lactobacilos, por ejemplo.

Protégete. Evita cortes en la zona genital cuando te depilas o rasuras o te frotas con más fuerza de la necesaria, pues estas heriditas se convierten en focos de infección para los hongos y bacterias. Además, si eres de las mujeres que eliminan todo el vello púbico, recuerda que esta práctica, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Sexually Transmitted Infections, del British Medical Journal, se encuentra relacionada con un mayor riesgo de adquirir una infección vaginal o una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

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