Desde las entrañas

Síndrome de shock tóxico: ¿están en riesgo las mujeres que usan los tampones y la copa?

Es una infección grave, aunque poco común, asociada al uso del tampón. Teniendo en cuenta que las mujeres usamos alrededor de 12.000 tampones a lo largo de la vida, debemos tenerla en el radar y tomar precauciones.

Foto: Getty.

En época de redes sociales, el caso de la modelo Lauren Wasser, a la que le tuvieron que amputar las piernas a causa de un tampón, fue viral. En lo personal, no podía entender como ese dispositivo pudo haber causado que esa mujer perdiera sus extremidades inferiores. Pero ahora lo sé. El inofensivo tampón e incluso la copa pueden provocar síndrome de shock tóxico (SST), aunque la probabilidad de que esto suceda es muy baja y fácilmente evitable.  Ver: Modelo asegura que le amputaron una pierna por el síndrome de shock tóxico.

El síndrome de shock tóxico es una patología causada por la bacteria Staphylococcus aureus o por bacterias del grupo Streptococcus A, las cuales liberan toxinas llamadas exotoxinas que atacan el sistema inmune. Por lo general, nuestro organismo cuenta con los anticuerpos necesarios para protegernos de estas bacterias, por lo que los casos de SST no son muy comunes. Sin embargo, cuando las defensas del organismo no se encuentran en condiciones óptimas, o el cultivo de bacterias es muy grande, se puede desarrollar una infección que termine provocando un fallo multiorgánico.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, el síndrome de shock tóxico puede ocurrir con infecciones cutáneas, quemaduras o después de una cirugía y puede afectar a niños, mujeres posmenopáusicas y hombres. Ocurre en 1 de cada 100.000 personas y menos de la mitad de los casos están asociados al uso de tampones. A este tipo se le conoce como síndrome de shock tóxico menstrual.

 

¿Qué tiene que ver el tampón con el SST?

La ginecóloga y obstetra Lorena Pérez explica: “El tampón está hecho para absorber la sangre durante los días de la menstruación. Mientras este artefacto se encuentra al interior de la vagina, propicia un ambiente húmedo que favorece el crecimiento excesivo de bacterias. Cuando se deja por más tiempo del recomendado, es posible que la cantidad de toxinas producidas por estas sobrepase la capacidad del sistema inmune para bloquearlas, lo que puede desencadenar una serie de eventos que terminan en el shock tóxico”. Ver: Cinco mitos alrededor de los tampones resueltos por una ginecóloga.

Las probabilidades aumentan con el grado de absorción del tampón: “Cuanto más absorbente es, más riesgo hay de contraer el SST porque se altera el equilibrio de la microbiota vaginal y eso implica un descenso de los lactobacilos que actúan como defensores frente a una posible infección”, señala Laura Cortés, ginecóloga de Women’s Health Institute Barcelona.

El riesgo que provocan las propiedades súper absorbentes de los tampones quedó expuestas a finales de los setenta en Estados Unidos, donde se registraron 890 casos de mujeres con SST con un denominador común: la gran mayoría tenían la menstruación y habían usado tampones de máxima absorción. 35 mujeres murieron. Tras la desafortunada experiencia, se hicieron diversos estudios sobre los componentes que podrían estar relacionados con las causas del síndrome y se establecieron medidas sobre su producción y uso bajo la supervisión de la FDA (Administración de alimentos y medicamentos de Estados Unidos), lo que redujo el número de casos.  

 

La copa no se salva

Es importante aclarar que los tampones no son los únicos que generan riesgo. Un estudio llevado a cabo por el hospital universitario de Lyon, Francia, arrojó tras analizar 11 marcas de tampones y cuatro tipos de copa menstrual que estas últimas también pueden favorecer la proliferación de estafilococos aureus. Esto sucede debido a que, durante su uso, las copas permiten que el aire entre a la vagina y favorezca una mayor producción de toxina. La relación que establecieron fue que entre más grande es el tamaño de la copa, mayor aireación. Los investigadores también determinaron que sobre su superficie se puede formar una película de bacterias que no se elimina con el simple lavado a base de agua y jabón.

Sin embargo,  la advertencia de este estudio no está dirigida a evitar su uso, sino a tomar las medidas higiénicas necesarias como no usarla durante más de seis horas seguidas y hervirla antes de cada uso.

 

Síntomas que pueden llegar a ser mortales

Los síntomas que produce el SST son principalmente los de una infección: fiebre, escalofríos, palpitaciones aceleradas y, en casos más desarrollados, hipotensión. “El shock para los médicos es la hipotensión, que es la caía de la presión a causa de una infección. Esto puede producir desmayos, desvanecimientos, sudoración, vómito”.

Otro de los efectos de este es la piel escaldada. “Entre el cuarto y el séptimo día de infección pueden aparecer manifestaciones cutáneas, las capas importantes de la piel comienzan a levantarse y caerse. Esto se da porque al bajar la presión, el funcionamiento de muchos órganos, entre ellos la piel, puede verse perjudicados por la falta de irrigación de sangre”, describe Pérez.

Y hay que decirlo, puede ser mortal. Aunque los casos de shock tóxico son poco recurrentes, la tasa de mortalidad de quienes lo padecen es muy alta: entre el 30 y el 50 por ciento.

 

Medidas de sentido común

Para desarrollar SST deben converger cuatro cosas, según explicó la doctora Joann Pinkerton, directora ejecutiva de The North American Menopause Society, para la Revista People en el 2015: “La primera es la colonización vaginal con una cepa de Staphylococcus aureus; la segunda es la producción de la toxina por parte de estas bacterias; la tercera es la penetración a través del epitelio vaginal de suficiente toxina para causar la enfermedad, y la cuarta es la falta de anticuerpos neutralizantes para bloquearlas”. Para Pinkerton es muy raro que todo esto ocurra a la vez, pero aclara que sí estamos más expuestas a desarrollarlo: “Las mujeres jóvenes tienen mayor probabilidad de padecer el SST debido a una mayor exposición de los tampones y porque puede ser que aún no cuentan con anticuerpos suficientes”.

Pero antes de que corramos a satanizar los tampones y la copa, debemos saber que el síndrome es completamente evitable. Es posible seguir disfrutando los beneficios que nos trae a muchas mujeres el uso de estas alternativas, siempre y cuando cumplamos con los mínimos parámetros de higiene. Ver: Mi verdad sobre la copa menstrual.

Para el uso de los tampones, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda:

-Seguir las instrucciones del paquete para la inserción.

-Elegir la absorbencia más baja para tu flujo. Si estás en tus días de sangrado más abundante, opta por un tampón más grande, pero cuando este disminuya, lo mejor es que lo cambies por uno más pequeño.

-Cambiar el tampón por lo menos cada 4 a 8 horas.

-Considerar la posibilidad de alternar con toallas higiénicas.

-Conocer las señales de advertencia del Síndrome de Shock Tóxico.

-No utilizar tampones entre los periodos menstruales.

La doctora Lorena Pérez agrega una recomendación más: “Debemos lavarnos las manos a la hora de manipular los tampones y la copa”. En cuanto al tiempo de uso, ella opta por ser prevenida. “Cuando hablo de esto con mis pacientes les recomiendo que no usen el tampón por más de cuatro horas, así sabemos que si ese tiempo se extiende a cinco o seis horas no están corriendo riesgo. Pero ocho, diez, doce horas, no lo recomiendo. En cuanto a la copa, el consejo es el mismo, no llevarla por más de 8 horas y seguir al pie de la letra las medidas higiénicas que se describen en el empaque, como hervirlas antes de cada uso”.

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Diana Franco Ortega/ @dianafortega

Maternidad y Bienestar

Síndrome de shock tóxico: ¿están en riesgo las mujeres que usan los tampones y la copa?

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