Toxoplasmosis en el embarazo: sugerencias para evitarla

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Aunque es una infección común que no reviste complicaciones para un alto porcentaje de quienes la contraen, para un bebé que ha sido infectado en el vientre materno sí puede ser peligrosa.

Algunas enfermedades pueden pasar un poco inadvertidas por los síntomas leves que presentan muchas personas que las padecen. Es el caso de la toxoplasmosis, cuyos infectados, en su gran mayoría, no reportan signos de alarma o estos son inocuos.

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No obstante, en los bebés recién nacidos o en gestación, en caso de ser infectados por sus mamitas, a través de la placenta, las consecuencias pueden ser graves.

La toxoplasmosis es provocada por un parásito conocido como Toxoplasma gondii. Puedes contraerla al comer carne cruda que no ha estado congelada o bien cocida, al beber agua contaminada o al entrar en contacto con las heces de un gato infectado, bien sea porque hiciste labores de jardinería por donde este animal rondó o porque tocaste algún elemento o alimento sin lavar y por allí estuvo el felino, por ejemplo.

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Cuando hay síntomas, son similares a los de la influenza o gripa: inflamación de los ganglios, dolor de cabeza o muscular, fiebre, rigidez en el cuello, fatiga o erupciones, entre otros. Ten en cuenta que es probable que no te enteres de que tienes el parásito y que tan solo en cerca del 10% de las embarazadas se manifiestan señales de la enfermedad.

En los bebés la infección, denominada toxoplasmosis genética, puede resultar más delicada, sobre todo si se origina en las primeras semanas o meses del embarazo. En el 50% de los casos, aproximadamente, causa el nacimiento prematuro, pero en ocasiones, un aborto espontáneo o la muerte fetal.

Es factible que quienes sobreviven sufran de bajo peso al nacer, pérdida de la audición, infecciones oculares o ceguera, ictericia (piel amarilla), convulsiones, daños cerebrales, cabeza pequeña (microcefalia), discapacidad mental o agrandamiento del bazo o el hígado, entre otros inconvenientes de salud.

Algunos pueden continuar con estos problemas de salud hasta la adolescencia o edad adulta; incluso, con cuidados especiales y tratamientos prolongados con el fin de minimizar los riesgos y las secuelas ocasionadas por el parásito. Por este motivo y para evitar complicaciones, si estás embarazada y tienes toxoplasmosis, debes recibir atención médica inmediata y muy seguramente requerirás de un tratamiento con medicamentos que te formulará el especialista, al igual que a tu bebé si lo has contagiado.

Pero con el fin de que tu embarazo no se vea afectado y puedas prevenir la enfermedad, pon en práctica ciertas estrategias:

Practícate pruebas. Son análisis de sangre para detectar anticuerpos contra el parásito y saber si tienes o estás en riesgo de contraer la infección. Otros exámenes como la amniocentesis (análisis del líquido amniótico) o ecografías determinan si tu bebé en el vientre ha sido infectado y presenta complicaciones.

Ten cuidado con el aseo. Lávate muy bien las manos con agua y jabón antes y después de cocinar y manipular carnes crudas y otros alimentos. También debes lavar adecuadamente todas las frutas y verduras, así como los espacios, utensilios e implementos que uses durante la preparación de las comidas: cubiertos, ollas, platos, etc.

Aléjate de los gatos. En lo posible, trata de mantenerte lejos de ellos, pero si tienes alguno, delega en otra persona la limpieza y el cambio de la caja de arena donde dejan sus excrementos y no permanezcas cerca de esta. Si definitivamente tienes que hacerlo tú, usa guantes desechables y lávate las manos después de cada procedimiento para evitar infectarte. El aseo profundo incluye mesas, muebles y lugares por donde tu mascota haya pasado y pisado.

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Sé precavida con la alimentación. No es suficiente preservar todos los alimentos lavados y distantes de los gatos y de sus heces. Es primordial que al preparar la carne (principalmente de res, cerdo y cordero) esta haya estado congelada y que no quede a medias sino muy bien cocida para que no se contamine y evites la infección.

Atiende a tu gato. Aunque a los felinos les gusta moverse libremente, procura que lleve una vida hogareña y que no salga tanto de la casa para que no case y coma presas que puedan estar infectadas. Elige alimentarlo mejor con comida seca o enlatada.

¿Y si quieres embarazarte? Si tienes o hace poco tuviste toxoplasmosis y deseas tener un hijo, debes esperar “hasta cuando haya pasado la fase activa. Es muy raro diagnosticar toxoplasmosis en gente adulta, ya que no hay síntomas o se presentan como una gripa. Para estar seguros, hay que hacerse la igM (prueba de inmunoglobulinas o de anticuerpos); si es negativa, descarta actividad. Hay que recordar que, si ya dio toxoplasmosis, actúa como vacuna y el feto estará seguro”, comenta el gineco-obstetra Diego Fernando Moreno.

Algunos especialistas recomiendan esperar unos seis meses después de superada la infección, para buscar el embarazo.

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