Tres regalos que no deberías darle a un recién nacido

Con la llegada de un bebé, la familia y los amigos suelen mostrar su faceta más generosa, pero no siempre saben escoger el obsequio ideal.

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Nadie hace una maestría para aprender a ser padre. Eso se va adquiriendo con la experiencia, a prueba y error. Una de las equivocaciones en las que caen los primerizos es comprar cosas innecesarias o perjudiciales para el niño, o utilizar regalos que no son recomendables para un recién nacido.

Hemos reunido tres de esos objetos para que las tengan en el radar en caso de que se acerque un baby shower o de que estén pensando en comprárselos a sus hijos.

  1. Un chupo

Decidir si le vamos a dar chupo a un niño puede ser una decisión tan importante como elegir el colegio al que lo vamos a meter. Es una herramienta clave para un papá o una mamá desesperados que ya no saben cómo calmar a su bebé. Por medio de la succión, el niño encuentra tranquilidad, alivio; por eso, en inglés, al chupo se le conoce como ‘pacificador’. No obstante,  es un arma de doble filo. Si a un recién nacido, que hasta ahora se está acostumbrando a mamar, se le ofrece un chupo, puede que ocurra lo que se conoce como “confusión entre el chupo y el pezón”. Si esto llegara a pasar, existe el riesgo de que deje de recibir el pecho y que entorpezca por completo la lactancia materna. Adicionalmente, el uso prologado del chupo se relaciona con la formación inadecuada de la boca y los dientes.

Ropa inadecuada

En los showers se ve ropa lindísima. Busos miniatura con cuello tortuga. Bodies que se abotonan por detrás para que se vean más bonitos por delante. Tiernos zapaticos que parecen fabricados para muñecos. En los showers todo nos gusta, pero otra es la historia en el día a día de un bebé que hay que cambiar una y otra vez. Entonces: busque ropa cómoda, que se abroche por delante, que ojalá tenga cremallera en lugar de botones, y que no se tenga que introducir por la cabeza. Además, los zapaticos de recién nacido por lo general se quedan guardados en el clóset. Es útil, eso sí, buscar ropa en tallas pequeñas: los primeros días no hay nada que ponerles porque todo les queda inmenso y porque a la hora de dar regalos la gente prefiere dar cosas que le queden bien por un buen tiempo.  

3. Sistemas de monitorización

Durante los primeros días de vida de nuestros hijos andamos con las dudas a flor de piel. ¿Podré dejarlo solo en la cuna mientras me baño? ¿Si me quedo dormida y él deja de respirar? ¿Qué pasa si regurgita y está boca arriba? Por todas estas preguntas creemos que tener una camarita para vigilarlo es necesario, pero no lo es. Es útil a veces, sí, pero el problema es que los sistemas de monitoreo han avanzado tanto que nos terminan conviritiendo en papás inseguros y paranoicos. Está bien tener la pantallita para estar pendientes de él mientras que estamos en otro cuarto, pero como las cámaras de ahora tienen conexión a Internet, también los vigilamos cuando los dejamos con la niñera y estamos al otro lado de la ciudad. Eso no siempre es sano: ¿qué hace una mamá que se da cuenta de que no logran calmar a su hijo si está en medio de una reunión en la oficina? Las tecnologías pueden generar más estrés y angustia que el hecho de aprender a soltar a nuestros hijos y confiar.  

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Redacción Cromos

Maternidad y Bienestar

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