Trump contra la lactancia materna

Aunque podría evitar 800.000 muertes infantiles al año, el gobierno estadounidense estuvo más interesado en apoyar a lo fabricantes de leche sustituta y de alimentos para niños.

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Las cifras son claras y contundentes en decenas de estudios: la lactancia materna puede salvar miles de vidas. Según una investigación publicada por la revista The Lancet, hasta 800.000 muertes infantiles al año se podrían evitar si nos aseguráramos de que las mamás dieran pecho a sus bebés. Además se ahorrarían 300.000 millones de dólares al año en costos sanitarios. En la actualidad, menos de la mitad de niños reciben leche de sus madres al momento de nacer y apenas un 43% de ellas continúa amamantando a los seis meses de vida de sus hijos, aunque es el tiempo mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). (Le puede interesar: Recién nacidos deben nutrirse solo de leche materna hasta los seis meses: OMS)

A pesar de las pruebas, el diario The New York Times ha revelado que el gobierno Trump estuvo dispuesto a boicotear la resolución que la OMS y la Unicef promovían, ya que su administración parece estar del lado del lobby de la industria alimentaria infantil, un negocio de 70.000 millones de dólares que ha visto cómo sus ventas han caído en los últimos años.

Se esperaba que la resolución fuera aprobada rápida y fácilmente en la asamblea de la OMS en Ginebra, ya que estaba basada en décadas de estudios en los que se comprobaba que la leche materna era la más saludable para los niños y en los que se invitaba a limitar el inadecuado y engañoso mercadeo de sustitutos de leche materna. Sin embargo, Estados Unidos entró en la discusión para defender los intereses de los fabricantes de fórmulas para niños y enredó todo el proceso de aprobación.

Tan empeñado estaba el gobierno en su propósito, que empezó a amenazar con retirar su apoyo económico a países dispuestos a apoyar la medida. La primera amenaza fue contra Ecuador: si no se negaban a apoyar la resolución les impondrían castigos comerciales y eliminarían la ayuda militar, crucial para ese país. Los ecuatorianos no tuvieron otra opción que echarse para atrás, aunque en un principio estaba decididos a brindar su apoyo.

Dice The New York Times que al menos una docena de países, la mayoría de ellos de naciones pobres de África y América Latina, dejaron de apoyar la medida y alegaron, de manera anónima, tener miedo a la retaliación de la poderosa nación norteamericana.

Al final, la propuesta estadounidense no salió adelante gracias a que Rusia dio su apoyo a la lactancia materna y no recibió amenazas de Estados Unidos: “No estamos tratando de ser héroes –dijo el delegado ruso–, pero sentimos que está mal que un país tan grande trate de manipular a los países pequeños, especialmente en un asunto tan importante para el resto del mundo”.

“Nos quedamos asombrados, horrorizados y entristecidos ­–afirmó al periódico estadounidense Patti Rundall, del grupo de defensa británico Baby Milk Action, presente en la asamblea de la OMS desde los años ochenta­–. Lo que sucedió fue equivalente a un chantaje, con los Estados Unidos reteniendo al mundo como rehén e intentando anular casi 40 años de consenso sobre la mejor manera de proteger la salud de bebés y niños pequeños”.

 

La resolución

La guía que finalmente fue aprobada por la OMS en abril de este año incluye la adopción de una política clara de respaldo a la lactancia en todo el mundo. La idea es formar al personal en los hospitales para que acompañen y aconsejen de manera adecuada a las mujeres que acaban de tener un hijo. Así mismo, el propósito es evitar que las mamás sean separadas de sus bebés durante sus primeras horas y días de vida.

La OMS sugiere que la calificación de “amigos de los niños” sea incluida en el proceso de certificación que los hospitales y centros médicos deben cumplir para funcionar.

Además de las prevención de muertes, la OMS calcula que la lactancia materna reduce, a largo plazo, un 30% el riesgo de obesidad y un 35% la posibilidad de sufrir diabetes.