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Cómo evitar el mareo de los niños en el carro

Después de los dos años, este malestar se vuelve más frecuente y cada paseo puede estar lleno de sorpresas.

Por Redacción Cromos

13 de agosto de 2019

Todos deben ir con el estómago lleno, pero no demasiado lleno. / Getty

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Todos se suben al carro y hay una felicidad que flota en el aire. Se vienen unos días de descanso y de estar en familia. La mañana está soleada y los niños van felices. Hasta que llegan a la carretera y se encuentran con las primeras dos curvas cerradas. La cara de los chiquitos cambia y anuncian el temido: ¡quiero vomitar!

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, es poco frecuente que este malestar afecte a los niños menores de dos años, pero a partir de esa edad la sensibilidad al mareo aumenta hasta los 12. ¡Diez años de lidiar con el rebote en el carro! Y hay personas que experimentan esa sensación durante toda la vida.

El mareo en el carro sucede porque el cuerpo está detenido mientras todo a nuestro alrededor se mueve. Hay una descoordinación entre la vista y las sensaciones que recibe el oído interno y nuestro sistema osteomuscular. Por esta razón, para evitarlo, hay que tratar de que los ojos, el oído, los músculos y los huesos no se confundan. 

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1. El ideal es tratar de que los niños fijen sus ojos en el horizonte: las montañas, las nubes, los edificios… En esta medida, no es recomendable que lean, dibujen o jueguen con el celular. Si tienen la mirada fija en un objeto, al levantar la vista experimentarán un cambio muy brusco al que no podrán adaptarse.

2. Todos deben ir con el estómago lleno, pero no demasiado lleno. Si el viaje es muy largo, vale la pena hacer paradas para comer algo ligero.

3. Es útil que el conductor tome con cuidado las curvas y evite frenazos.

4. Ayuda tener el carro ventilado.

5. Distraer al niño distrae el mareo. Canten, busquen formas en las nubes, jueguen ‘El baúl de la abuela’.

6. Sirve estar atento a las señales tempranas de mareo para detener el carro, tomar aire, acostarse, comer algo y así ayudar a que el cuerpo se equilibre nuevamente.

7. Si el niño tiene muy claras sus horas de siesta, vale la pena arrancar cuando va a dormir, ya que durante el sueño no se sufre de mareo.

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8. Si nada sirve, hay medicamentos a los que se puede recurrir, pero el ideal es evitarlos y, antes de dárselos a los niños, consultar con el pediatra.

Por Redacción Cromos

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