
Getty.
Solía ser normal que te diera hambre a media mañana. Por eso, siempre ibas armada con unas galletas que distraían tu estómago hasta que llegaba la hora del almuerzo. Ahora, no obstante, sientes que ese mecato de las medias nueves no te hace ni cosquillas. Necesitas más, mucho más. Pero estás en la oficina, acabas de terminar el paquete y te da vergüenza que te vean comer ese ponquecito que te pide a gritos tu paladar. Sí, estás alimentando a dos, pero ¿qué va a decir la gente? ¡No importa lo que digan! ¡Come! Los ginecobstetras invitan a disfrutar el embarazo, a que no nos limitemos como estamos acostumbrados a hacerlo, a que recordemos que nuestro organismo nos pide cosas que son claves para nosotras y para el desarrollo del bebé.
Claro, no hay que llegar a extremos. Como el hambre llega en compañía de antojos, podríamos sentarnos en la panadería de la esquina a probar cada nuevo producto que salga recién salido del horno, pero esa no es la idea. Tienes que lograr un equilibrio entre las ganas de chocolate y la necesidad de ingerir verduras, frutas, proteínas… Para las mañanas, entonces, empaca un ponquecito que te salve en ese instante en el que el cuerpo demanda dulce como si fuera oxígeno, pero trata de tener contigo frutos secos (los que vienen con arándanos y maní dulce son ideales para los antojos), una manzana, un banano, unas galletas de soda…
Así como la comunidad médica no ha logrado dar una única explicación al hecho de que haya ciertos alimentos que no podemos ni ver durante el embarazo, tampoco se ha encontrado una causa particular para los antojos. Es probable que se deba a la guerra de hormonas en tu interior, pero también está la teoría de que en ocasiones esos productos están relacionados con nutrientes que necesitas. Por lo tanto, si tienes ganas de una ensalada griega, búscala. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las solicitudes de tu organismo pueden deberse a que el bebé quiere esa segunda pastilla de chocolate o a una respuesta ansiosa en un momento de estrés. Por lo tanto, satisfacer todos los antojos no es sano.
Por estos días, la placenta empieza a producir hormonas y le da un descanso a tu propia producción, así que es muy posible que se reduzcan los cambios repentinos de humor y de ánimo. También puedes esperar que mejore tu sentido del olfato y que empieces a soñar más en las noches; serán sueños curiosos y largos, te despertarás con la sensación de que transcurrieron meses mientras dormías.
Si todavía tienes náuseas, busca dulces de jengibre o prueba pasarte a vitaminas prenatales masticables. Si, por el contrario, no has sentido rebote en este punto, es muy probable que ya no te dé. ¡Tendrás la suerte de pocas!
El bebé
Está bailando en tu útero así no lo sientas. Está en los últimos días del periodo embrionario, así que muy pronto empezarán a funcionar de manera autónoma esos pequeñísimos órganos internos que se han ido desarrollando a través de su piel traslúcida. Su cola, finalmente, se despide.
Sus deditos se han ido separando y cada vez están más largos, y los rasgos de su cara son más prominentes: sus labios, su nariz, sus párpados... Es del tamaño de una fresa, pero ya empieza a verse como un ser humano.
Fuentes
Ovia Health
E Ernst, MH Pittler. "Efficacy of ginger for nausea and vomiting: a systematic review of randomized clinical trials".0 British Journal of Anaesthesia.
JF Clapp III. "The course of labor after endurance exercise during pregnancy." American Journal of Obstetrics and Gynecology.
"Weight Gain During Pregnancy: Number 548." ACOG. American College of Obstetricians and Gynecologists.
