Niños jugando ajedrez
Las competencias, ideadas desde siglos atrás como una oportunidad para demostrar la habilidad o destreza de las personas en determinada actividad, han dado lugar a que se genere entre los seres humanos un desmesurado afán por sobresalir y por lograr siempre el primer lugar, a tal punto que hasta en las más triviales contiendas se atropellan los unos a los otros, se violan los principios éticos o morales y se hacen las trampas que sean del caso, con tal de obtener el codiciado honor. La competencia, bien entendida, debe ser, por el contrario, un medio para que las personas se animen a desarrollar al máximo sus capacidades y su potencial, y no necesariamente a que ocupen el primer lugar, bien sabido es que no siempre los primeros son los mejores.
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Expertos del Jardín infantil "El Rincón Del Tercer Puente" afirman que en el mundo actual, quizás debido al acelerado crecimiento de la población, cada vez es más difícil ocupar una posición destacada, y esto ha generado lo que podemos llamar “el síndrome de la competitividad”, una actitud en virtud de la cual es más importante ganar que progresar y las personas están más centradas en derrotar que en triunfar.
Desventajas de ser competitivos
Muchos padres creen que es importante entrenar a los hijos e inculcarles un espíritu competitivo, convencidos de que tal entrenamiento es indispensable para llevarlos a triunfar en la vida. Sin embargo, ignoran los males a que puede dar lugar tal actitud, una persona competitiva solo participa en aquellas actitudes en las que está segura de que puede ganar, privándose así de desarrollar muchas actividades que podría disfrutar.
Una persona competitiva está a la caza de las deficiencias o limitaciones de los demás para resaltar su superioridad, una persona competitiva ve en cada uno de los seres humanos que le rodea un potencial enemigo que le puede ganar,y por lo tanto le es difícil establecer relaciones sólidas y sinceras con sus semejantes, una persona competitiva no tiene el coraje de ser imperfecta porque reconocer sus fallas es para ella admitir su inferioridad, una persona competitiva no sabe trabajar en equipo porque se centra en cosechar éxitos individuales, una persona competitiva a menudo es capaz de pasar por encima de muchos de sus principios morales o éticos con tal de lograr el triunfo, pues el fin es tan importante que justifica todos los medios.
Ventajas de no ser competitivo
Contrario a los que se cree, una persona no competitiva está mejor preparada para arreglárselas en la sociedad actual, precisamente porque no está preocupada por lo que otros hacen, sino ocupada en lo que le corresponde, y puede así concentrar todas sus energías en lo que se propone lograr. Igualmente, puede desarrollar un espíritu de interés por los demás, verlos como sus amigos y semejantes, no como sus rivales.
Una persona no competitiva se proyecta ante todos a través de sus contribuciones a la sociedad y no en virtud de su estatus en la misma.
El verdadero éxito no reside en el número de trofeos que se logre obtener, sino en el número de satisfacciones que se logre cosechar. La gente generosa e interesada en los demás es apreciada, así como los prepotentes y egoístas son rechazados. Si se cultiva el buen corazón de los hijos, más que sus capacidades o facultades, demostrarán su valor a través de un genuino interés por sus semejantes, de un trato sencillo y humilde con quienes tienen menos, y de un sincero deseo de aportar a su familia, a su comunidad y a su sociedad. Así, su calidad humana les llevará mucho más lejos que una buena cantidad de medallas y honores ganados a expensas hasta de su propia integridad física o moral y serán mejores personas que harán un mundo mejor.
Para tener en cuenta:
Compararse consigo mismo y no con los demás. Siempre habrá alguien mejor pero lo importante es superarse a sí mismo.
Valorar el esfuerzo y no solo el resultado.
Fomentar actitudes de cooperación y de ayuda a los demás.
Enseñarle a aprender de los errores y no a “castigarse” por ellos.
Disfrutar de lo que hacen, independientemente del resultado.
Foto: Istock