Nydia Quintero, 38 años trabajando por Colombia

*Para esta mujer «El trabajo social produce una satisfacción indescriptible».*
Nydia Quintero, 38 años trabajando por Colombia

Una muestra de su compromiso con el país es su fundación Solidaridad por Colombia y su Caminata por la Solidaridad, que ya son instituciones de nuestro país. Una historia de admirar. 

 

¿Cómo nació la idea de la fundación? 

Crecí en una familia en la que se nos inculcó el deber de ayudar a las personas necesitadas. Con ayuda de mi hija Diana, quien me apoyó en el momento de constituir la fundación, fundé hace 38 años Solidaridad por Colombia, que nació con el fin de trabajar en la formación de valores en los niños de escuelas públicas de barrios menos favorecidos de Bogotá. 

 

¿Qué es lo que más la enorgullece de todos estos años de trabajo?

Una de las mayores alegrías de mi vida es haber podido trabajar en el campo social y ayudar a la gente. Por un lado, los programas en educación me han traído innumerables buenos recuerdos y alegrías. También los de ayuda a damnificados de desastres naturales, donde he tenido que ponerme las botas y llegar en lancha a pueblitos y ciudades remotos para llevar ayuda a personas que lo han perdido todo.    

Entre tantas anécdotas posibles, cuéntenos alguna que la haga emocionarse más que cualquier otra.

Después del tsunami de Tumaco en 1979 estuve visitando la zona periódicamente para llevar ayudas. Durante esas visitas solía encontrarme con dos pequeñitos en el aeropuerto que me acompañaban mientras esperaba los vuelos. En uno de mis últimos viajes vez les pregunté qué querían que les trajera de Bogotá y la respuesta de uno de ellos fue que simplemente quería que les llevara ayudas a los niños de su colegio. Esa respuesta me conmovió tanto que los invité a estudiar a Bogotá bajo mi cuidado. Los niños terminaron viviendo en Palacio, haciendo las tareas en el despacho de la Primera Dama y jugando en los pasillos del palacio bajo el cuidado de los miembros de la Guardia Presidencial, tratados como hijos nuestros. Eran los «hermanitos» de Diana. El más pequeño tuvo que regresar a Tumaco a raíz de algunos problemas de comportamiento. Por su lado, Johnny Fernando, el mayor, terminó sus estudios en Tumaco y volvió a Bogotá para realizar sus estudios universitarios con nuestra ayuda económica. Durante todos estos años hemos seguido en contacto y la última vez que estuvo vino con su hija, mi «nieta adoptiva». 

 

¿Cuáles logros considera que han sido los más significativos de la fundación? 

Esto lo responden mejor los números. La Beca Diana Turbay para estudios superiores ha entregado 826 becas en 20 años, tenemos 389 jóvenes profesionales egresados y 29 800 jóvenes se han beneficiado con las becas para bachillerato en 27 años. Encontrarse en cualquier esquina jóvenes egresados, profesionales o tecnólogos que me agradecen y se refieren a mí como Mamá Nydia, es lo más emocionante del mundo. 

 

¿Qué tan vinculada está con la fundación actualmente?

Hoy en día, a mis 84 años, continúo totalmente activa como presidenta, supervisando que los talleres sigan mis preceptos, y, lo más difícil e importante, conseguir los recursos para la fundación. Este año, la Caminata de la solidaridad por Colombia cumple 36 años y es una tarea con la que estoy 100 % comprometida. Una de mis mayores preocupaciones es el futuro de la fundación el día que yo no esté.

 

 

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