El embarazo: en la quinta semana tu bebé tiene cola

Ahora el embrión se parece a un renacuajo, pero se pondrá más bonito. A ti las náuseas probablemente empiezan a atacarte.

Sí, en este momento no parece tu hijo sino el de una rana. Es pequeñito y tiene una cola larga que, por fortuna, irá desapareciendo. Nunca llegarás a verla, así que no te hagas imágenes mentales de cómo se verá tu bebé con esa curiosa extensión trasera, que no es más que el tubo neural que se convertirá en la médula espinal.

 

Su cerebro se desarrolla con rapidez, pero, en este momento, tu bebé es todo corazón. El sistema circulatorio trabaja a toda máquina y estará funcionando pronto, y las cámaras de ese órgano que impulsará la sangre por todo su organismo ya se están formando. Vete preparando para ese día en que lo oirás latir, pocas cosas se comparan con ese instante en el que eres realmente consciente de que hay un maravilloso desconocido creciendo dentro de ti. Aunque el corazón se lleva gran parte de la energía, también se siguen desarrollando el estómago y el hígado, así como los sistemas digestivo y nervioso. 

 

Aunque tiene el tamaño de un granito de pimienta negra, el bebé crece como loco. Cada semana duplica su tamaño, así tú no lo veas ni lo sientas todavía.

 

La mamá

 

Si no eres una de esas pocas afortunadas que logran evadir el rebote de los primeros meses de embarazo, muy posiblemente ya empiezas a sentir náuseas. Este malestar puede ser agotador y exasperante, pero trata de mantener la calma y la paciencia, los síntomas se irán después del primer trimestre (son muy pocas las mujeres que sufren de hiperémesis gravídica, es decir, rebote durante los nueves meses).

 

Cada mujer encuentra sus propias recetas contra las náuseas, pero estas son algunas recomendaciones que pueden funcionar: comer porciones pequeñas y más veces al día, arrancar la mañana con un bocado de algo, tener siempre a la mano galletas de soda, evitar las bebidas frías, recurrir al jengibre y a la menta, o tomar sopas amarillas, como la de zanahoria o la de arracacha.

 

La creciente producción de hormonas también puede reflejarse en la irritación de los senos o en que sientas más ganas de orinar. Todos son síntomas normales. Para que las cosas sean lo más llevaderas posibles y lo más beneficiosas para el bebé, trata de ser más consciente de lo que comes, haz ejercicio (pero liviano) y toma vitaminas prenatales.

 

Elimina la comida basura del menú diario y cámbiala por nueces, almendras, frutas frescas, vegetales, carne y pescado. Trata de disminuir el consumo de comidas procesadas y crudas. Todo lo que entra a tu cuerpo le llega al bebé a través del puente que se creó la semana pasada entre la placenta y tu sistema circulatorio. Entre mejor sea la comida que ingieras, mejor será el desarrollo del bebé.

 

Fuentes:

Ovia Health

Nutrition During Pregnancy. American College of Obstetricians and Gynecologists,

Mayo Clinic Staff. "First trimester pregnancy: what to expect"

Alexandra Casasbuenas, ginecobstetra con especialidad en Medicina Materno Fetal.

 

Foto: iStock