El embarazo: la aventura empieza en la segunda semana

Los médicos tienen una manera curiosa de contabilizar el tiempo de gestación. Si las cuentas no te dan, esta es la razón.

Es normal que salgas confundida después de tu primera cita de control prenatal. Lo más común es que las cuentas no te den. El ginecobstetra, seguramente, te ha dicho que tienes más semanas de embarazo de las que tenías calculadas, y esto se debe a que la comunidad médica empieza a contar desde tu última regla, cuando es casi imposible que puedas concebir. Para que la concepción ocurra, deben pasar entre dos o tres semanas, ya que hay que esperar a que tu cuerpo empiece a ovular.  

 

Por esa razón, en la primera semana de embarazo el bebé es solo una idea, un proyecto en curso, así que no habrá síntomas de ningún tipo. En estos días, si lo que buscas es quedar embarazada, debes hacer el esfuerzo de dormir bien, mantenerte activa, comer adecuadamente y trabajar para estar sana en términos generales, de tal forma que la concepción se dé más fácilmente y el embarazo sea más saludable. También es recomendable empezar a tomar vitaminas prenatales, que favorecerán el desarrollo del bebé. Es especialmente aconsejable empezar a consumir ácido fólico, ya que se ha comprobado que reduce significativamente las malformaciones y los problemas neurológicos del bebé.

 

Ya en la segunda semana, tus células y las de tu pareja se unirán para formar una bolita miniatura conocida como blastocito, que eventualmente se convertirá en el bebé. El óvulo ha estado esperando pacientemente al espermatozoide en la trompa de falopio, desde donde viajará hasta instalarse en el útero, que será su hogar por nueve meses.

 

En este momento, la gran mayoría de las mujeres no saben aún que están embarazadas. Sin embargo, unas cuantas, que están muy atentas y son muy sensibles, podrían empezar a sentir sensibilidad en los senos, cansancio, aversión a ciertos alimentos, manchas en la ropa interior y unas crecientes ganas de orinar. Además, hay quienes empiezan a tomar su temperatura en las mañanas cuando deciden tener hijos, ellas se darán cuenta de que el número que muestra el termómetro estará más elevado.

 

Hay que tener presente, no obstante, que varios de estos síntomas iniciales pueden parecerse mucho a aquellos del síndrome premenstrual. Es importante saberlo para no ilusionarse antes de tiempo.

 

Luego de la concepción, empiezas a producir una proteína que le indica a tu cuerpo que no debe rechazar esa bolita extraña ­­–el organismo, naturalmente, combatirá cualquier elemento fuera de lo normal–. Aunque todavía no será evidente, este es el principio de grandes cambios químicos que ocurrirán dentro de ti para que esa nueva vida sobreviva hasta el parto.

 

 

Fuentes: Obvia Health, Mayo Clinic, Australian Journal of Biological Sciences, Utah Department of Health.

 

 

Foto: Getty.