¡No quiero comer!

Malos hábitos en casa, causas físicas o situaciones de estrés son algunas de las razones por las que algunos niños, rechazan la comida.

Aunque es normal que los niños tengan etapas en las que comen poco, existen condiciones físicas, emocionales y sociales que pueden conducir a una inapetencia permanente, en la que solo se adaptan a comer ciertos tipos de alimentos y rechazan aquellos de gran aporte nutricional. El estrés, el cansancio, la depresión, enfermedades como la anemia o el estreñimiento, malos hábitos provocados por comer a deshoras o el exceso de azúcar y carbohidratos son algunas otras razones. 

Para Juliana Mejía,  el buen ejemplo de los padres es clave para ampliar el espectro alimentario. “Si no hay un ejemplo claro y firme con los hábitos saludables ¿cómo se le puede exigir al niño que coma de todo? El ejemplo tranquilo y persistente es la clave”. Cuando a un niño se lo cambia de casa, muere un familiar o, incluso, nace un hermanito, es posible que su inapetencia y su deseo por ser más selectivo con la comida aumente.

 

¿Cómo ayudarlos?

Recuerda que el acto de comer debe ser una acción tranquila, no un momento para propiciar discusiones. Para que tu hijo cambie sus hábitos, comienza por invitarlo a probar pequeñas cantidades de los alimentos que rechaza, respetando lo que le gusta, pero sin caer en la trampa de los caprichos. Negocia con él las mínimas cantidades de consumo. 

Establece, junto con él, tiempos serios de permanencia en la mesa, sin distractores a la vista, como juguetes, televisión o aparatos electrónicos y, por su puesto, sin golosinas, frituras ni gaseosas.  

No olvides que una dieta balanceada debe contener porciones iguales de proteínas, carbohidratos, frutas y verduras. Opta por preparar los alimentos de manera que sean atractivos a los ojos del niño. 

 

¿Cuándo debo acudir a un siplemento alimentario?

Se recomiendan solo cuando el niño no logra acceder, por gusto propio, a todos los grupos de los alimentos. En estos casos,  los suplementos son unos aliados para aportar los nutrientes que pueden no ser consumidos en cantidades suficientes.  Estos suplementos usualmente contienen vitaminas de la A a la Z, y son buenas fuentes de proteínas. No obstante, ten en cuenta que nunca reemplazan a los alimentos esenciales de una dieta sana y balanceada

 

Consejo Mi bebé

Mientras más ansiedad tengas para que tu hijo coma todo, más lejos estarás de que él lo haga. Procura que la hora en la mesa sea tranquila. Evita que el niño ‘pique’ antes de almuerzo y cena.

 

Foto: Istock. 

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Redacción Revista Mi bebé

Maternidad y Bienestar

¡No quiero comer!

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