Las damas de Plataforma K

Son símbolos del diseño colombiano, sus nombres son más que reconocidos y comparten otro rasgo: han exhibido sus creaciones en el certamen barranquillero desde sus inicios, hace ya siete años. Con identidades creativas bien formadas, refrescaron el evento con sus particulares concepciones para Primavera/Verano.
Las damas de Plataforma K

Tina Neuman:

"El humor y la fantasía"

Los aires del art nouveau, con sus sinuosas tipografías y románticas formas, rondaban la mente de la diseñadora cuando se disponía a idear su visión para esta Primavera/Verano 2011. La nueva colección también estuvo motivada por una oscilación entre la sencillez y el exceso, así como por un fuerte elemento que está basado, como ella misma ha dicho, en la ambivalencia.

La estética de la línea apela muy enfáticamente al arte gráfico de la época. De allí que la influencia en el look de los corpiños elásticos, teñidos manualmente, provenga de los afiches comerciales del movimiento. Entre dos de los elementos que más sobresalen están los tules bordados en flores, espaldas muy escotadas, materiales stretch en tonos sorbetes –un reflejo contundente de la paleta cromática del art nouveau- humo y sepias neutralizadores, así como la audaz combinación de colores ácidos con grises, negros y amarillos. Todo tiene, además, un vigoroso matiz de fantasía y las juguetonas conjugaciones del color se encargan de crear un ánimo divertido.

Francesca Miranda:

"La ensoñación de los símbolos"

Es una de las propulsoras primordiales de un proceso que pretende hacer de Barranquilla la capital de la moda de Colombia. Miranda, además, es conocida por ahondar en el campo de la psicología del consumidor y de allí que la colección de este año esté fuertemente ligada a los movimientos del subconsciente. En esta ocasión, además, su código principal es el símbolo y con él –en todas sus variables versiones– pretende lograr asociaciones subliminales a través de las prendas. Es decir, su propósito fue que las prendas evocaran en los observadores emociones conscientes o subconscientes. De allí también que la estética esté marcada por influencias fantásticas y oníricas.

La diseñadora también es reconocida por el poder de sus textiles y, en esta ocasión, la artesanía de la confección y el uso de telas diversas volvieron a predominar. Con respecto al color, gamas de verdes, azules, cafés, reflejos de azul índigo y dorado plasman la inmensidad de ese mundo ensoñador.

Judy Hazbún:

"Movimiento y color bohemio"

La nueva colección de la diseñadora barranquillera –fácil de distinguir por sus inclinaciones hacia una estética que mezcla el Caribe con la rica bohemia– se llama “Equilibrio”. La musa de este nuevo repertorio es una mujer introspectiva, que sabe hallar los caminos y las respuestas dentro de sí misma. Esa introspección está basada en una riqueza espiritual que equilibra cuerpo y alma. Sin embargo, la indumentaria está hecha para una mujer cuyo equilibrio espiritual no excluye la vivacidad cromática ni esa femenina capacidad para ser alegre y expresiva.

Hazbún apeló a sedas, materializó fluidez, enhebró colores lisos y combinaciones con encaje. Algodones crudos con bordados en una amplia paleta cromática, linos metalizados, faldas amplias y jerseys de encaje son algunos de los elementos primordiales de la línea. En cuanto a los tonos, relucen uva, blanco, negro, canela, verde limón, plateado y estampados dominados por múltiples colores.  

Beatriz Camacho:

"La silueta romántica"

Una diversa e insospechada mezcla de códigos conforma la base del más reciente trabajo de la diseñadora. Los tatuajes de los nativos australianos, las acuarelas del siglo XX, los trazos a mano alzada así como las técnicas sobre pared contemporáneas son las referencias que convergen. El resultado es una colección en la que, según ella misma, “cada tela es una construcción en la que se sobreponen capas que cuentan una historia”. Ese afán narrativo también está en el corazón de su línea para Primavera/Verano y pretende otorgar a la indumentaria un poder a través del cual es posible reconocer distintas historias.

Las siluetas, equilibradas por el manejo de la fluidez, la soltura, el romanticismo y la feminidad, abren espacio al aire y al movimiento, por encima del ajuste al cuerpo. Elementos destacables: negro, acentos en neón –una paleta que hoy predomina en la escena internacional–, bases de seda, chiffones, tules y jerseys. Todos revelan la insignia de Camacho, cuyo estilo libre y fluido se enlaza con el romanticismo pero también con un espíritu contemporáneo. Los accesorios, además, fueron pensados para despertar los arrebatos del deseo femenino, especialmente para mujeres con personalidades notorias.

Diana Hanna:

"El juego de la curiosidad"

Esta vez, el gran punto de referencia para EPK fue Italia. Las praderas de Toscana, los gondoleros de Venecia, las playas de Capri, los colores de Sicilia, entre otros, constituyen la base para una línea que se propone, además, y a través de símbolos concretos –Vespas, leones y helados, por ejemplo– despertar la curiosidad de los niños e impartirles conocimiento sobre los hábitos y e historia de Italia.

Rosa, fucsia, azul náutico, blanco, turquesa, marrón, rojo y verde consolidan una paleta cromática que refleja vivamente la variada naturaleza del país. Flores, lunares y lazos; vestidos en A, capris, jumpsuits y franelas constituyen un repertorio funcional, deseable y estéticamente plácido para los más pequeños.  

 

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