Mamás con estilo

Ellas son la prueba de que ser una mujer contemporánea significa brillar en muchos campos al mismo tiempo. Son madres, profesionales realizadas, mujeres integrales, y poseen un alto sentido de la moda.
Mamás con estilo

En otros tiempos, el dominio femenino ocurría únicamente en los hogares. Hoy, tras décadas de grandes transformaciones, la mujer contemporánea sabe balancearse en múltiples áreas: se preocupa por verse bien, se realiza como profesional, se esfuerza por ser buena esposa, buena mamá, buena hija, buena amiga, buena persona, buena amante. ¿Cómo hacen: Mercedes Salazar, Julieta Suárez, Karen Daccarett, Mercedes Baquero y Pilar Castaño?.

Mercedes es una de las joyeras más exquisitas y reconocidas en el circuito del diseño nacional. Además de tener una empresa vigorosa, que resalta por la imaginativa artesanía de sus piezas, es madre de tres niños: de 12, 11 y 9 años. Todo lo cual significa que Mercedes es la madre contemporánea por excelencia, la que mantiene sobre la balanza todos los puntos de la vida. ¿Cuál es el secreto? Tal y como ella dice: “Tener claro que para crecer como ser humano necesitas conjugar todo al tiempo. Una mujer completa debe ser buena mamá, buena amiga, buena esposa, buena amante. Por eso, hay que botarle corriente a todo lo que te interesa”.

Mercedes suele iniciar sus días a las 5:30 de la mañana. A veces va al gimnasio, pero su prioridad es desayunar con sus hijos. Luego los deja en el colegio y se va a la oficina. Utiliza los almuerzos para verse con los amigos, pero tiende a ser muy exigente con sus horarios. “El tiempo que estoy con los niños no es necesariamente largo pero sí tiene mucha calidad, estoy muy pendiente y los escucho, así que eso los ha vuelto parlanchines y me cuentan todo. En realidad, no tengo mucho tiempo para nadie que no sean mis hijos”, dice. ¿Cómo logra mantenerse en forma, sostener una empresa de renombre, conservar un matrimonio y ser una madre cómplice? “La vida te va dando las herramientas. Ser mamá es lo más natural que puede sucederle a una mujer y es, al final, lo que te reafirma como ser humano. Primero eres mamá, luego entiendes lo que significa la vida y después todo pasa”.

Para ella, además, que fue madre a temprana edad –24 años– todo sucedió, literalmente, al tiempo: el matrimonio, los niños, que llegaron seguidos, y la empresa. “La clave en la vida es distribuir el tiempo, dedicarse a cada cosa que implica ser una mujer: cocinar un poquito, querer a tu marido un poquito, trabajar un poquito, hacer lo que te gusta a solas un poquito. Todos esos poquitos bien hechos equilibran la balanza”. A Mercedes le encanta la moda. Sin embargo, confiesa: “Cada vez me quiero vestir más cómoda, hoy prefiero sacrificar la bellezura de la pinta y eso tiene todo que ver con ser joyera y estar de pie todo el día, más que con ser mamá. Mis hijos se meten al armario conmigo a escoger junto a mí las pintas especiales”. Mercedes también afirma que ser madre le ha regalado un gran avance espiritual. “Antes, al vestirme, al vivir, había más juego en todo. Hoy, necesito menos cosas para ser feliz”.

Julieta Suárez. Diseñadora y mamá en equipo

Encarna uno de los nombres más reconocidos del diseño colombiano. Julieta ha compactado un sello identificable, pensado para una mujer que conoce su cuerpo y que sabe lo que está sucediendo en materia de moda. Sin embargo, se trata de una mujer que mantiene un criterio selectivo frente a lo que escoge ponerse. En otras palabras, es una mujer funcional, con sentido estético, autoconocimiento y espíritu independiente, rasgos que definen de manera redonda a la misma Julieta.

Durante años su indumentaria hizo parte de una tienda colectiva donde figuraban otros creadores. Cuando ese proyecto llegó a su fin, Julieta decidió, osadamente, abrir su propia tienda. La coherencia de sus propuestas le ayudó a vender bien y a crear un conglomerado de clientes bien definido. Cuando la empresa ya era sólida y Julieta estaba casada, nació Eva, la primera de sus dos hijas. Cuando a su esposo le fue concedida una beca, partieron hacia Nueva York, donde nació su segunda hija, Violeta. A partir de entonces su estilo, siempre orientado hacia lo vintage, la funcionalidad y las prendas de diseño, no solo se volvió más adulto sino que comenzó a sufrir pequeños incidentes…”Me vestía de manera impecable pero siempre surgía una mancha, una arruga, algo chorreado, así que comencé a usar materiales que pudiesen limpiarse allí mismo”. En ese sentido, la maternidad cambió su estilo, pero no alteró su esencia. ¿Cómo ha logrado balancear tantas cosas al tiempo? “Es duro –dice–, pero me gusta el estado de familia y lo importante es que mi esposo me ayuda un cien por ciento en todo lo que concierne a las niñas. Si no hubiese sido por él, creo que yo habría dejado de trabajar”. Además de seguir cazando joyas vintage y de mantener un estilo funcional donde figura casi siempre una prenda de diseño, Julieta sale a correr con su cachorro de 6 meses, Acero.

Karen Daccarett. Diseñadora y mamá atraída por la novedad

Con siete meses de embarazo, Karen es la prueba de que las mujeres que entran en esa etapa de la vida pueden mantener su espíritu sartorial con sorprendente estilo. También es la prueba de que la maternidad es un componente esencial en la realización de una mujer. Karen compone, junto con su esposo, Francisco Leal, uno de los dúos de diseño más virtuosos del país: Leal Daccarett. Además de complementarse creativamente, son compañeros de negocio y hoy esperan a su primer bebé.

Karen es reconocida por su estilo personal, nutrido de matices intrépidos. Curiosamente, siempre se inclinó por la ropa holgada, suelta y fluida. Fue el embarazo el que la hizo volcarse hacia la indumentaria ceñida. “La transición de antes y después del estado es la parte más difícil. Tratas de verte en el espejo y verte como tú misma, buscando qué funciona para ti con los cambios que llegan. Así, inicié un proceso para entender mi nuevo cuerpo y vestirme para él”, cuenta divertida. Además, las piezas creadas por Leal Daccarett eran usualmente probadas en ella, lo que hizo que el proceso de creación del sello expandiera su manera de percibir la ropa de maternidad. Como ésta tiene un tiempo de uso corto y efímero, Karen se rehusaba a comprarla. “Lo más importante ha sido conservar mi propio estilo a pesar del cambio de cuerpo. Mi estética es relajada, sin esfuerzo; me gustan las piezas llamativas y las mezclas inesperadas. Lo primero que le pregunté a mi doctor era si podía usar tacones pero los he ido dejando, a veces siento que no encajan con el embarazo. Al final, las siluetas cambiaron pero mi estilo se ha mantenido igual”. Karen también es la prueba por excelencia de que, pese a los cambios corporales y los posibles malestares iniciales, la mujer mantiene vivo su ritmo. “En eso consiste el reto: en sentir que no has perdido nada, sino que ganaste algo novedoso”.

Mercedes Baquero.  Asesora de imagen  y mamá con mucho gusto

Con una impresionante trayectoria profesional de 40 años, Mercedes siempre se ha movido con fluidez dentro del terreno de la moda. Cuando se inició como diseñadora, en Cali, en 1971, arrasó con la escena local, llenándose de premios y reconocimientos en múltiples categorías. Ya desde entonces era madre de tres y por aquella época incluso confeccionaba los vestidos para su primera hija. Aunque durante algunos años se dedicó solo a la casa y a sus hijos, Mercedes retomó pronto el ritmo de su cadencia laboral. Sumergida en el tema del diseño, también ideaba ropa para sí misma y se caracterizaba por el mismo rasgo que sus hijos le señalan hoy en día: un bullente y conquistador optimismo.

“El secreto de todo ha sido siempre estar a gusto con lo que hago, con las personas que vivo, con mi esposo. Es el amor el que permite afrontarlo y superarlo todo”, dice. Además de hacerse un nombre en el circuito del diseño nacional, Mercedes es una mujer que deslumbra por su belleza física y por una discreta elegancia basada en la simpleza. También afirma que pese a siempre haber trabajado en moda –hoy es creadora de vestuario para televisión y lo ha hecho para célebres telenovelas– nunca ha sido esclava de los tratamientos o las peluquerías. El secreto para conservar el peso que mantiene hace 40 años es el ejercicio. En cuanto a su estilo personal, confiesa que, aunque parezca lo contrario, lo más difícil es la sencillez. No en vano uno de sus grandes íconos es Coco Chanel, algo que explica su gusto por la mezcla entre lo serio y lo simple, la pasión por las chaquetas y una de sus estampas: pintarse la boca de rojo. La clave de Mercedes ha sido creer siempre, con una convicción contagiosa, que “cuando hay piedras en el camino, ellas solas se quitan”.

Pilar Castaño. Experta en moda y mamá sin importar el tiempo

Su nombre no necesita presentación. Si hay algo que todos asocian de forma inmediata con ella es el tema de la moda. No solo porque hoy sea la Personal Shopper de las tiendas MNG, haya escrito dos notorios libros sobre estilo personal o porque dicte, desde hace años, múltiples talleres donde enseña que la imagen es el pilar fundamental del mensaje que enviamos al mundo, sino porque todo en ella emana refinamiento estético. La pasión por el tema hunde raíces en su propia madre, la recién fallecida Gloria Valencia de Castaño, un símbolo de estilo en la historia nacional.

Además de haber construido una exitosa carrera basada en el tema y de ser considerada una de las mujeres más impecables del país, Pilar es madre de tres. De allí que afirme que es fundamental entender que ser mamá es una cuestión de total entrega y absoluto compromiso. “El amor de una madre es un pozo sin fondo. No hay horarios ni barreras, nunca, ni por un instante, dejas de serlo”. La clave para lograrlo es, según ella, nunca dejar de ser quien se es. “Al amar mejor, trabajar mejor y ser mejor es mucho más probable que un ser humano se sienta realizado”. Pilar, una persona muy estética y observadora, cuyo estilo ha evolucionado nutriéndose de gente interesante, viajes y libros, refleja esa misma naturaleza en la forma en que es madre. Su temperamento, inquieto y siempre activo, explica la cosecha profesional.

“Mi mamá solía decir ‘cuantas más cosas haces, más tiempo tienes’, por eso tengo tiempo para comprarle siempre frutas frescas a Bárbara, para sacarle la SIM card a mi hijo Antonio, para tomar té o almorzar con María y para jugar siempre con mi nieto”, cuenta. Y en medio de ese trajín, siempre tiene tiempo para reflejar, en su estética, una pasión irrefutable por mantener sus altos estándares de estilo.

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