Los mejores detalles de la boda del año

Dos mil millones de personas vieron el matrimonio de Catalina y Guillermo, una ceremonia fastuosa llena de rasgos suntuosos. CROMOS le muestra de cerca lo que hizo que la boda fuera memorable.  
Los mejores detalles de la boda del año

Ese grandioso objeto de deseo

Luego de meses de misterios y especulaciones, la nueva duquesa de Cambridge reveló su secreto mejor guardado: un esplendoroso vestido que conjugaba vanguardismo con tradición. Con él, Catalina Middleton mostró cómo debe lucir una novia moderna en un cuento de hadas. Detalles que sumaron esa perfección.

Falda

Para hacerle eco a un vestido que parecía ser la apertura de una flor, la falda era amplia y fluida, con detalles que también relucieron por la meticulosa y exquisita artesanía del bordado a mano.

Cola

Con 2,7 metros de largo, la cola reflejó perfectamente la esencia del vestido: Sarah Burton, la directora creativa actual de Alexander McQueen, logró mezclar perfectamente sastrería impecable, lo contemporáneo con lo eterno y grandiosidad con funcionalidad. El vestido era esencialmente fluido y le permitía a Catalina moverse con tranquilidad.

Velo

Una preciosura artesanal, emblema de matrimonios tradicionales. Compuesto en tul de tono marfil, estaba rematado de florecitas bordadas a mano.

Aretes

Las lágrimas de diamante que lució la novia –regalo de sus padres Caroline y Michael Middleton– fue otra muestra de su elegancia sin esfuerzo. Hechas en platino y diamante, de forma pulcra y depurada, contenían motifs de hojas de roble y bellotas, símbolos de la nueva familia de Catalina.

Tiara

No solo fue una muestra literal de realeza, sino que aportó un elemento de simplicidad y significado familiar. La tiara, Cartier Halo vintage, de 1936, fue un préstamo de la reina Isabel, quien lo recibió como regalo de su propia madre al cumplir los 18 años.

Maquillaje

Mucho se habló sobre cómo, para ser reconocible a su nuevo esposo en el altar, la nueva duquesa optó por hacerse el maquillaje ella misma. Las directrices para lograrlo le fueron dadas por Hannah Martin, maquilladora de la casa Bobbi Brown. El resultado final: sombras en marfil y tonos metálicos, delineador líquido, blush en rosa pálido y labios también en rosa brillante pero recatado.

Mangas y hombros

Las largas y delicadas mangas de encaje también suscitaron la memoria de la princesa Grace. Éstas eran en aplique de encaje manual, hechas a mano en la Royal School of Needlework. Los trabajadores debían lavarse las manos cada 30 minutos para mantener el color inmaculado, y cambiaban las agujas cada 3 horas para mantenerlas afiladas. Diseños de cardo, narciso, rosa y trébol hicieron parte de la intrincada confección. Bouquet

El arreglo floral de la novia, igual de exquisito a todo lo demás, llevó hiedra (que significa dulzura y renovada felicidad); lirios (símbolo de constancia); Sweet William (una flor británica cuyo nombre habla por sí solo, dulce Guillermo); y mirto, una flor que toda novia real ha incluido en su arreglo desde la reina Victoria.

Corpiño

Puro y fluido, el vestido tenía un dulce y femenino décolleté en V, con una silueta que se ceñía al torso y que terminaba estrechando la pequeñísima cintura de Catalina. Además de ser halagador para su figura, la forma evocaba el imborrable vestido de Grace Kelly, el día de su matrimonio con Raniero III. El vestido para celebrar

Después de todos los suspiros que suscitó con el vestido para la ceremonia en la mañana, la duquesa develó su segundo atuendo: un espléndido diseño también de Sarah Burton que usó para la fiesta. El vestido, strapless, en satín blanco, tenía una estética más fresca, joven y aterrizada, que apela mucho más a un ávido público femenino, dispuesto a lograr looks tipo princesa el día de sus bodas.

Cintura

De nuevo, Catalina escogió una silueta que realzaba su pequeña cintura y que halagaba su figura. En esta ocasión, el detalle era una especie de cinto cubierto todo de diamantes.

Falda

La falda circular y voluminosa lograba darle un contundente aire de princesa. Rematado por el deslumbrante detalle de diamantes en la cintura, lograba balancear con precisión elegancia y pulcritud minimalista.

Cárdigan

Para contrarrestar el elemento sexy que suma el corte strapless, Catalina agregó un cárdigan blanco, de angora, tipo bolero y con aire de años 50. Eso, además de las ondas sueltas que optó para la recepción, la hizo lucir más relajada pero no menos deslumbrante. El vestido era pura exquisitez.

El príncipe desentonó

La elección del príncipe Guillermo de usar el uniforme de coronel del regimiento de infantería de la Guardia Irlandesa no fue del gusto de la mayoría. Los expertos en moda coincidieron en que el rojo escarlata de la chaqueta no era lo suficientemente elegante para la ocasión.

Harry:

Lució el uniforme de la Guardia Real, donde hace parte del equipo Apache de pilotos. En el lado izquierdo, donde suele ir la espada, mandó diseñar un bolsillo para guardar el anillo de Catalina antes de la ceremonia.

William:

Chaqueta escarlata con el arreglo de botones agrupados en cuatro. La cinta azul representa el Arpa de Irlanda y lleva el prendedor de la Corona imperial que muestra su posición en el campo de batalla.

Invitados Inolvidables

David y Victoria Beckham

Él

Ralph Lauren fue el diseñador encargado de vestir al futbolista, que se destacó por ser el único hombre que lució plastrón en lugar de corbata tradicional.

Ella

Tocado de Phillip Treacy que combina perfectamente con su pelo recogido y le da un look bastante elegante y chic, propio de la ex-Spice girl. Vestido azul marino que hace parte de su propia línea de la colección otoño-invierno 2011-2012, modificado debido a su embarazo. Zapatos Christian Louboutin, que dejaron con la boca abierta a más de uno por sus tacones de 16 centímetros.

Viceprimer ministro Nick Clegg y su esposa Miriam González Ella

Su tocado de flores rojas sobre un turbante negro que recoge totalmente su pelo, le dio personalidad a su atuendo. El vestido de puntos grises con tul negro, combinado con guantes de cuero que llegaban hasta el codo, resultó una elección bastante arriesgada que tuvo opiniones encontradas. Un miniclutch geométrico fue el accesorio escogido para complementar su vestido.

Tara Palmer Tomkinson

La socialité demostró cómo la etiqueta que exige una boda real puede compaginar con la osadía sartorial. Tomkinson escogió un ensamble de Kingfisher en azul eléctrico, un color que refleja perfectamente el ánimo de esta primavera/verano 2011, cargada de color vivaz. El chal, los zapatos y el sobre iban todos en el mismo tono, así como el sombrero, uno de los 37 fabricados por Phillip Treacy, emblemático diseñador de sombreros.

Caroline Middleton

La madre de la novia lució un impecable y mínimo ensamble de dos piezas, en azul cielo, de Catherine Walker. Debajo del abrigo, hecho en crepé de lana y ornamentado con sutiles detalles, pocos lograron ver las mangas plisadas y el intrincado detalle de la cintura que complementaba al acertado atuendo. Los zapatos y el sobre remataban la simple elegancia escogida por la señora Middleton. El sombrero, escultural pero clásico, era de la diseñadora Jane Corbett.

Pippa Middleton La dama de honor lució un magnífico y largo traje minimalista, también de Sarah Burton para Alexander McQueen. Hecho de crepé satinado y en tono marfil, tenía un sensual pero discreto décolleté y adornos de encaje como los que lucía la novia. En la parte de atrás lucía una espléndida hilera de botones verticales.

La reina Isabel II y El príncipe Felipe de Edimburgo

Ella

Mantuvo su estilo con un conjunto amarillo en crepé de Angela Kelly, que sorprendió por su color. El toque real lo puso con su broche True lovers knot (Nudo de enamorados), que perteneció a su abuela, la reina Mary.

Él

Usó el vestido de la guardia irlandesa, como su nieto Guillermo.

Príncipe alberto de mónaco

El príncipe Alberto de Mónaco, en un sacoleva gris, estuvo muy acorde con su futura esposa Charlene Wittstock, que lució chic con un vestido gris de cuello Peter Pan, de Akris.

Ian Thorpe

Con un sacoleva sin puntas negro que contrastó con el gris de su chaleco y pantalón hecho a la medida, el nadador olímpico lució impecable.

La reina Sofía, el príncipe Felipe y la princesa Letizia

El príncipe se ajustó a la etiqueta militar. Su madre, la reina Sofía, siguió su estilo al pie de la letra con vestido color malva de Mascaró. La princesa Letizia esta vez fue discreta con un vestido de Felipe Varela y un sombrero de malla y plumas.

Victoria de Suecia Fue una de las pocas que le apostó al sombrero de ala ancha y acertó, como complemento a su vestido de Elie Saab.

Lady Kitty, Lady Eliza y Lady Amelia Spencer

Las tres jóvenes, hijas del conde Spencer, desplegaron los emblemáticos fascinators o tocados, un estilo de sombrería muy común en la cultura real británica. El escultural modelo de la extrema derecha, en tono lavanda, es una muestra insigne de este tipo de piezas para el pelo. El negro, con aires de flor, era tradicional pero audaz. El rosa, con toques de satín y tul, era más ligero y femenino.

Sophie Winkleman Una de las mujeres mejores vestidas en la boda real, lució un precioso ensamble en azul náutico de Armani Privé, logrando un look pulido y ultrachic. Pero lo mejor fue el sombrero, bastante avant garde con el dramatismo preciso para lucir exquisito y elegante.